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sábado, 24 de febrero de 2018

Sándwich al estilo inglés


Este mes nos toca asaltar la cocina de Rebeca y, aunque encontré varias recetas interesantes, me apeteció probar a hacer estos sándwiches, un clásico madrileño que no he tenido el placer de probar en el restaurante que los dio a conocer y les da su nombre, "sándwiches de Rodilla".
Yo en mi blog los he llamado "sándwich al estilo inglés" precisamente porque no creo que pueda recrear los de Rodilla sin haber probados los auténticos. Pero he seguido la receta de Rebeca y me he permitido alguna licencia de autora para que el resultado fuera más ligero; por ejemplo, he usado yogur griego en lugar de mayonesa. Evidentemente, el sabor no es el mismo, pero el resultado son unos sándwiches más ligeros y, la verdad, muy ricos.

Por lo que Rebeca nos cuenta, estos sándwiches tienen alma de receta de reciclaje o aprovechamiento, y es que se empezaron a elaborar para aprovechar los extremos de las barras de fiambre que el dueño vendía en su panadería-charcutería. 
Aquí en Dinamarca es muy difícil encontrar el tipo de pan requerido, y es que el pan blanco se considera casi un veneno; así que hay mucha más variedad de pan integral y de centeno. Pero conseguí un buen pan de molde firme y tierno. Eso sí, con corteza, pero bueno, retiré la corteza con cuidado y la aproveché para otras recetas. Personalmente a mí me gusta la corteza, pero quería que el resultado final recordara a los de Rebeca.

Aquí tenemos 3 rellenos diferentes y suficiente para 2 sándwiches de cada; es decir, 6 sándwiches; 12 triángulos en total.

Sándwich de queso y gambas:
  • 80 g de queso cremoso ligero /tipo Philadelphia light)
  • 60 g de yogur griego natural 2% de materia grasa
  • 80 g de gambitas cocidas y peladas

Sándwich de pavo y manzana:

  • 100 g de pavo
  • 1/4 de manzana golden
  • 2 hojas de lechuga
  • 5 cucharadas de yogur griego natural 2% de materia grasa
  • 1/2 cucharada de ketchup sin azúcares añadidos

Sándwich de cangrejo y cebolleta: (Mi favorito)
  • 8 palitos de cangrejo (surimi)
  • 1 huevo grande duro
  • 2 cebolletas
  • 5 cucharadas de yogur griego natural 2% de materia grasa



La preparación:

Sándwich de queso y gambas:

1. Picamos los ingredientes sólidos de cada sándwich por separado. 

2. Mezclamos el queso cremoso con el yogur y las gambas picadas.



3. Si vas a retirar la corteza del pan, hazlo antes de rellenar. Unta una rebanada con el relleno, con generosidad. Tapa con otra rebanada y corta en dos triángulos iguales.



Sándwich de pavo y manzana:

1. Picamos los ingredientes sólidos de cada sándwich por separado. En el caso de la manzana, la pelamos primero, y en el caso de la lechuga, cortamos primero el tronco y nos quedamos solo con la hoja.


2. Mezclamos la lechuga, el pavo, la manzana, después añadimos el yogur y el ketchup y lo mezclamos todo bien.

3. Si vas a retirar la corteza del pan, hazlo antes de rellenar. Unta una rebanada con el relleno, con generosidad. Tapa con otra rebanada y corta en dos triángulos iguales.

Sándwich de cangrejo y cebolleta:

1. Picamos los ingredientes sólidos de cada sándwich por separado. El huevo hay que hervirlo primero (unos 10 minutos) y dejarlo enfriar. La cebolleta la cortamos por la mitad a lo largo para que los trocitos sean aún más pequeños.



2. Mezclamos el surimi picado con la cebolleta y el huevo. Después añadimos el yogur y mezclamos bien.


3. Si vas a retirar la corteza del pan, hazlo antes de rellenar. Unta una rebanada con el relleno, con generosidad. Tapa con otra rebanada y corta en dos triángulos iguales. ¡Y listo! 



* Como las tres opciones son frías, me parecieron tentempiés prácticos para dejar casi listos y terminarlos justo cuando lleguen los invitados, por ejemplo. Para sacarles el mejor provecho, Rebeca nos da muchos consejos; yo me quedo con estos tres:

1. Si no los vas a servir en el momento, es mejor guardar los rellenos en la nevera y montar los sándwiches cuando se vayan a comer, para que el pan no se humedezca de más.

2. Sin embargo, si los vas a servir en bandejas para que la gente vaya agarrándolos a su antojo, no es mala idea cubrir la bandeja con papel transparente para que no se resequen. También se puede envolver cada sándwich, pero se malgastaría más plástico.

3. Si nos sobra relleno, se puede guardar en la nevera con un poco de papel film transparente por encima, para que no coja olores, y reciclarlo en una ensalada, por ejemplo.


¡Buen provecho!

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domingo, 18 de febrero de 2018

Curry de lentejas rojas: Masoor Dal


La cocina india es una de mis grandes favoritas del mundo, de hecho, mi restaurante favorito, donde mi marido y yo celebramos cada aniversario, es indio. Así que os imaginaréis la ilusión que me hacía este viaje con Cocinas del mundo :)


En el blog ya tenía uno de mis platos indios favoritos, Palak Paneer; un curry de queso y espinacas; también tengo pan naan integral; lassi; una sopa de ocra y hojas de curry; raita; etc. 

¿Y qué busqué para este viaje? Pues estuve pensando en un tikka masala o un curry de pollo con mantequilla, porque me encantan, pero me apeteció probar a hacer mi propio dal (curry de lentejas).

Estas recetas cambian de casa en casa, al igual que la mezcla de especias de cada familia, y también se ven diferencias entre la cocina del norte y del sur. Por ejemplo, la asafétida se emplea sobre todo en zonas donde no se permite el uso de cebolla y ajo por motivos religiosas, aunque también es buena para facilitar la digestión de legumbres. 

Mi curry de hoy lleva lentejas rojas (llamadas "masoor") y se basa más que nada en la receta de Hari Ghotra. Es una versión bastante ligera, la verdad, porque no lleva nata añadida ni tanta grasa como otros; solo un poco de ghee, la mantequilla clarificada típica de la comida india (y paquistaní y de Sri Lanka). Nos gustó y pensamos hacerlo muchas más veces en casa.


  • 200 g de lentejas rojas
  • Aprox. 900 ml de agua
  • 1 cucharadita de sal
Masala:
  • 1 cucharada de ghee (o aceite vegetal)
  • 1 cucharadita de semillas de comino
  • 1-2 hojas de laurel
  • 1 cebolla pequeña
  • 1 diente de ajo
  • 2 tomates grandes maduros
  • 1 cucharadita de jengibre fresco 
  • 1/2 guindilla (de tamaño y tipo gundilla tailandesa)
  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1 cucharadita de garam masala (mezcla de especias)
  • 1 cucharadita de hojas secas de de frenogreco (kasoori methi en hindi)
  • Opcional: 1 cucharadita de asafétida (facilita la digestión de las legumbres)
Decoración:
  • 1-2 guindillas
  • Cilantro fresco


La preparación:

1. Lo primero es cocer las lentejas, que no necesitan estar a remojo antes. Ponemos las lentejas y la sal en agua fría y lo llevamos a ebullicición, unos 10 minutos, después bajamos a fuego lento-medio y las dejamos cocer durante unos 40-50 minutos en total, hasta que están blandas y las puedas aplastar entre las yemas de los dedos.
* Lo normal hoy en día es usar una olla rápida; en India miden por silbidos; donde las recetas indias dicen 4-5 silbidos, podemos calcular 2-3 minutos por silbido; es decir, 4 silbidos serían 12 minutos, pero a mí se me deshicieron de más, así que aconsejo no darles más de 10 minutos. Tal vez sea más bien 2 minutos por silbido, ergo 4 silbidos = 8 minutos. Y si no están lo suficientemente tiernas, se les da un poquitín más.

2. Mientras se cuecen las lentejas, nos ponemos con las especias. Calentamos el ghee en una sartén. Agujereamos con un tenedor la gundilla y la echamos a la sartén con el laurel y las semillas de comino.



3. Entonces machamos en el mortero el jengibre, el ajo, la media guindilla y la cebolla picadita (para que sea más fácil chafarla). Primero creamos una pasta con el ajo y el jengibre; el resto lo añadimos después y solo lo machamos un poco para sacar los sabores.



4. Cuando las semillas empiecen a chisporrotear, es hora de retirar la gundilla de la sartén. Entonces añadimos el contenido del mortero a la sartén y dejamos que coja colorcillo. Bajamos el fuego y añadimos el tomate en daditos, la cúrcuma, el fenogreco, el garam masala y, si tenemos, asafétida. Dejamos cocinar a fuego medio-lento durante 10 minutos y removemos de vez en cuando y aplastamos el tomate y la cebolla para formar una pasta masala de base.



5. Por último, mezclamos nuestra base masala con als lentejas (y su caldo) y removemos y mezclamos bien. Tiene que quedar con la consistencia de una sopa espesa, gachosa. Es el momento de rectificar si falta sal, añadir agua o dejar que se evapore la que sobre... 

6. Y listo. Servimos en cuencos y decoramos con cilantro fresco picadito, la gundilla que freímos al principio y, si nos gusta, un chorrito de limón.


¡Buen provecho!

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viernes, 2 de febrero de 2018

Sopa de ajo de mi abuela


Esta sopa de ajo es una de las recetas clásicas de mi abuela, pero hay que decir que ella la sacó en su día de una colección de libros de cocina que se llama "Biblioteca de oro de la cocina", del Club internacional del libro.
Este plato se sirve tradicionalmente en cazuelitas de barro. Es una receta sencillísima y está muy buena. Os cuento cómo la preparamos en casa, tal cual la hace mi abuela. Para 4 comensales:

  • Pan de hogaza del día anterior (3 rodajas por persona)
  • 125 cl de caldo de cocido, o en su defecto, agua y una pastilla de caldo
  • 4 huevos
  • 3-4 dientes de ajo
  • Una cucharadita de pimentón dulce
  • Sal
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • Opcional: Taquitos de jamón serrano (no es parte de la receta original, pero a mi abuela le gusta)

La preparación:

1. Ponemos el caldo a hervir con un poco de sal.

2. Mientras, machacamos a mortero el ajo y el pimentón para formar una pasta con ello.


3. También cortamos rodajitas finas de pan y las colocamos en el fondo de las cazuelitas individuales de barro. Hay quien fríe el pan, pero no hace ninguna falta.


4. En cuanto el agua rompa a hervir, echamos en ella el contenido del mortero; repelamos el mortero con un poquito de agua para aprovecharlo todo. En este paso, mi abuela añade los taquitos de jamón serrano, pero eso va al gusto.


5. Cuando vuelve a hervir, justo antes de servir, cascamos los huevos y los echamos a la olla con cuidado de que no se rompan. No tienen que cuajar del todo, así que en seguida, los pescamos y los servimos en sus respectivas cazuelitas, sobre el pan. Al servir, la yema del huevo tiene que seguir líquida por dentro.
(* Tradicionalmente se sirve cada huevo crudo en el fondo de las cazuelitas y se deja que se haga con el calor del caldo, pero mi abuela no lo hace así.) 


6. Finalmente, repartimos el caldo en las cazuelitas. ¡Y listo!





¡Buen provecho!

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