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domingo, 14 de julio de 2019

Tarta de queso "La Viña"


He hecho y probado muchas tartas de queso a lo largo de los años, pero creo que me quedo con esta del restaurante donostiarra "La Viña". Es una tarta de queso horneada, típica de San Sebastián y famosísima en El País Vasco. Es un misterio y una pena que no se conozca más en el resto de la Península.
A mí me llegó el eco a través de mis compañeras de La cajita y en seguida me puse a investigar su historia y preparación tradicional. Es resultado no tiene nada que ver con la tarta de queso neoyorquina, que se hace sin horno, con base de galletas y mermelada por encima. Yo no le hago ascos a ninguna, pero la textura cremosa de esta tarta y el aroma a tostado del horneado la hacen irresistible. Es delicada y aún así, muy fácil de lograr.
Yo el día de las fotos hice una tartita pequeña, con un tercio de los ingredientes. Aquí os dejo las cantidades originales:

  • 570 g de queso crema de untar (tipo Philadelphia, marca la que os guste)
  • 200 g de azúcar (en mi caso Sukrin, sin calorías)
  • 4 huevos
  • 280 ml de nata líquida de 35-38% MG
  • 1 cucharada sopera de harina


La preparación:

1. Mezclamos todos los ingredientes con un robot de cocina, batidora, varillas o a mano, si no queda otra. Ya veis que no hay problema. Queda una masa totalmente líquida.
* Hay quien bate el queso durante unos 5 minutos antes de mezclarlo con lo demás.


2. Forramos un molde para horno con papel de hornear y vertemos en el nuestra mezcla.


3. Metemos nuestra tarta al horno precalentado a 220º y le damos 40-45 minutos (si la hacemos más grande, le damos unos 10 minutos más) con calor arriba y abajo, no con ventilador. Es importante dejar que tome color doradito pero que no se queme; el centro debe quedar más clarito que los bordes. Si vemos que está tomando demasiado color, cubrimos con papel de aluminio.

4. Pasado ese tiempo, apagamos el horno, dejamos la puerta del horno entornada y dejamos que la tarta se vaya enfriando gradualmente. La tarta seguirá líquida en el centro, es normal; cuajará en el tiempo de reposo. Igualmente, a medida que se vaya enfriando, tomará la forma tradicional en la que los bordes quedan más altos que el centro.


5. Cuando puedas agarrar el recipiente sin quemarte (unas 5 horas), pasamos la tarta al frigorífico para que termine de cuajar. Lo ideal es dejar que pase una noche al frío. Una vez fría, la sacamos del molde y retiramos con cuidado el papel (sale sin dificultad ninguna).

6. Para degustar es mejor que esté a temperatura ambiente, así que la sacaremos de la nevera 30-60 minutos antes de servirla, según el calor que haga.



¡Buen provecho!

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domingo, 16 de junio de 2019

Gachas rituales ucranianas: Kutiá


¡Viajamos a Ucrania con Cocinas del mundo! Para este viaje he elegido unas gachas muy tradicionales que se sirven para la cena de Nochebuena. Se dice que es una receta prehistórica, aunque evidentemente han habido cambios por el camino, no solo por el tiempo, también de región a región. Pero después de leer varias fuentes, os puedo contar la esencia de la receta.




Estas gachas, kutiá, se utilizan para rituales navideños y simbolizan abundancia y fertilidad. La tradición dice que trae buen tiempo y buena suerte con la cosecha del próximo año. Los ingredientes principales se repiten en todas las regiones de Ucrania, ya que tienen un significado especial:

* El cereal en grano simboliza la eternidad, la resurrección y la riqueza.
* La miel representa la dicha mundana, el bienestar y la prosperidad en la vida.
* Las semillas de amapola y los frutos secos son símbolo de prosperidad y buena fortuna.

Me llamó la atención por la carga histórica y cultural del plato, pero también porque aquí en Dinamarca también hacemos y comemos muchos tipos de gachas, sea para desayunar o para cenar. La verdad es que estas no entran en mi lista de favoritas, pero la experiencia ha estado bien. Mi fuente principal fue esta.


  • 130 g de cereal en grano (bayas); puede ser trigo, cebada, mijo, centeno...
  • 35 g de semillas de amapola
  • 40-50 g de nueces
  • 35 g de uvas pasas
  • 1-2 cucharadas de miel
  • 1/2 cucharada de azúcar (en mi caso Sukrin, sin calorías)
  • Una pizca de sal
  • Agua


La preparación:



1. Lavamos varias veces el cereal, en mi caso grano entero de centeno, y después lo dejamos secar en un colador.

2. Ahora vamos a cocer el cereal. En una olla echamos el cereal y 400 ml de agua. Tapamos para que no se evapore el agua y llevamos a ebullición. Bajamos el fuego y dejamos hervir durante 10 minutos. Entonces añadimos una pizca de sal, removemos y le damos 20 minutos más. De vez en cuando removemos y, si hace falta, bajamos el fuego al mínimo para que no se cocine de más. Finalmente lo dejamos reposar en un colador.



3. Mientras tanto ponemos las semillas de amapola en una sartén o un cazo con 70 ml de agua. Cocemos a fuego lento durante unos 20 minutos y, cuando las semillas hayan absorbido el agua, añadimos 70 ml más y repetimos el proceso de hervir a fuego lento hasta que absorban el agua.




4. Las pasas las ponemos a remojo en agua durante unos 15 minutos.

5. Picamos (a cuchillo o en mortero) las nueces y las tostamos un poco en una sartén. Reservamos algunas enteras para decorar.


6. Cuando las semillas de amapola estén listas, las mezclamos con el azúcar, preferiblemente en un mortero para poder chafarlas un poco en el proceso.



7. Mezclamos el cereal cocido, las nueces tostadas, las semillas de amapola, las pasas escurridas y la miel.

8. Servimos y decoramos con nueces enteras. Recomiendo sacar miel a la mesa, porque a mí me pareció que le hacía falta más, y yo no soy de abusar de azúcar ni sabores dulces.

* Se puede comer en frío o en caliente, y se recomienda hacerlo el día de antes para que gane en sabor; yo hoy probaré las sobras de ayer ;) Aguantan en la nevera unas 2 semanas, por cierto.



¡Buen provecho!

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lunes, 10 de junio de 2019

Recetas con ajo de oso silvestre


¿Qué es eso de ajo de oso silvestre? Pues es una planta que aquí en Dinamarca invade los bosques ahora en primavera y que huele y sabe a algo entre cebolleta y ajo suave. También se conoce como "ajo del norte". Para los curiosos, os cuento que en latín se llama Allium ursinum y en danés ramsløg.

Aquí en Dinamarca crece a sus anchas por los bosques, así que mucha gente, como yo, sale a pasear y se trae un poco a casa para cocinar; la época es entre marzo y junio. En el norte de Alemania también lo hay (Bärlauch); en Finlandia también (Karhunlaukka); en el centro y el norte de España y hasta en Asia.

Hay otras plantas que se le parecen en aspecto, y hay que llevar cuidado porque no todas son comestibles, pero la verdad es que no hay lugar a dudas gracias al olor a ajete que despiden. 

Los usos más comunes que se le dan aquí en Dinamarca son como especia en la ensalada de patatas, en pesto, en pan, en sal, en sopas... También hay quien usa las hojas para envolver la carne y asarla a la parrilla. Yo hoy os traigo tres recetas que yo suelo preparar: pan de ajo de oso; sal de ajo de oso y pesto de ajo de oso.

Aquí podéis ver el ajo de oso en flor en medio del bosque:


Pesto de ajo de oso

  • 200 g de ajo de oso (hojas y tallos, flores no)
  • 100 g de almendras con piel (también puedes probar con nueces o avellanas)
  • 75 g de parmesano o pecorino
  • Zumo de 1/1-1 limón
  • Ralladura de la piel de un limón
  • Aprox. 2 dl de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de sal marina

La preparación:

1. Lavamos las hojas de ajo de oso, las secamos y las rompemos o cortamos por la mitad; cortamos el queso en tacos para que quepan bien en la trituradora; tostamos las almendras en una sartén, no hace falta aceite, solo moverlas de vez en cuando para que no se quemen.

2. Echamos a la trituradora el ajo de oso, las almendras, el queso, el aceite, el zumo de limón y la sal. Trituramos bien. Comprobamos si nos gusta de consistencia y añadimos aceite y trituramos hasta que quede a nuestro gusto; más cremoso, más denso, más fino...


3. Finalmente probamos de sabor y rectificamos de sal y de limón si hace falta. Guardamos en tarros de cierre hermético.


* Se conserva bien en el frigorífico hasta unas 3 semanas, y si lo congelas en el momento, puedes usarlo hasta 3 meses después. Cuando lo vayas a utilizar, déjalo descongelar a temperatura ambiente.
* Va genial con patatas, mi pan vikingo, queso, carne y pescado...



Pan de ajo de oso

El pan se puede presentar de muchas maneras; yo a veces hago barras trenzadas y otras veces hago caracolas. La receta es la misma, basada en una que probé de Valdemarsro.
Veréis que mezclo harina blanca e integral; es porque la harina de Graham no leva tanto por sí sola. Además, para que nos quede una masa elástica y lo suficientemente húmeda, es buena idea añadir un lácteo a la mezcla. Salen 2 barras o unas 15 caracolas.
  • 250 g de harina de trigo blanca
  • 150 g de harina de trigo integral (en mi caso harina de Graham, pero sirven otras harinas sin cernir)
  • 25 g de levadura de panadero
  • 1 dl de leche
  • 1 dl de yogur griego (también sirve creme fraiche, ymer, aryan, skyr...)
  • 1/2 dl de aceite de oliva
  • 1 huevo (y uno más para pintar)
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharadita de sal
Relleno:
  • 1 dl de pasta de ajo de oso ( 300 g de ajo de oso + 1 dl de aceite de oliva + 1 dl de aceite de girasol)
La preparación:

1. Para el relleno vamos a triturar 300 g de ajo de oso (hojas y tallos limpios; flores no) con 2 dl de aceite y media cucharadita de sal. Reservamos.


2. Calentamos la leche hasta los 30 gramos aproximadamente. Introducimos en ella la levadura en trozos y removemos para que se vaya fundiendo.

3. Añadimos el yogur, el aceite, la miel, la sal y el huevo. Removemos e incorporamos la harina integral. Mezclamos bien y después añadimos poco a poco y mezclando la harina blanca.

4. Espolvoreamos un poco de harina sobre nuestro espacio de trabajo y amasamos haciendo dobles sobre la propia masa hasta que esté elástica y sea fácil de trabajar.


5. La depositamos en un cuenco, cubrimos con un paño y la dejamos levar durante 2 horas (En la foto hay dos porque ese día hice pan para un regimiento).


6. Extendemos la masa con un rodillo y con las manos hasta que tenga un grosor de 1 cm y con un cuchillo y las manos hacemos que quede lo más parecido posible a un cuadrado/rectángulo; entonces extendemos la pasta de ajo de oso por todo, pero un poquitín menos justo en el borde.


7. Ahora es cuando tenemos que decidir (Puedes dividir la masa en 2 y hacer un poco de cada): 
¿Vamos a hacer barras trenzadas? Doblamos la masa sobre sí misma de forma que la pasta de oso quede oculta. Cortamos el rectángulo resultante por la mitad a lo largo. En cada rectángulo hacemos 2 cortes verticales, pero no cortamos hasta arriba; respetamos la unión superior. Trenzamos simplemente pasando una tira hacia un lado y la otra hacia el lado contrario hasta que nos guste como quede; no hace falta una técnica de trenzado de peluquera. Las tiras se abrirán en algunos puntos y quedará a la luz el relleno verde. Lo dejamos que se luzca.


¿Vamos a hacer caracolas? Rulamos la masa sobre sí misma de forma que nos quede un canuto largo. Cortamos trozos de unos 4-5 cm; las colocamos sobre una de las partes abiertas y arreglamos la forma con las manos si se han chafado un poco. Podemos usar palillos para asegurarnos de que no se abran demasiado.


8. Lo siguiente es darle los últimos 30 minutos de levado, ya en su forma de caracolas o barras y sobre papel de horno.

9. Batimos un huevo y pincelamos la superficie del pan con él.

10. Por último, cocinamos en el horno precalentado durante a  unos 15-20 minutos a 175º y preferiblemente con la función de ventilador. Si no tenemos función ventilador, mejor a 180º y probablemente durante 25 minutos. Es cuestión de ver qué color tienen. Yo le suelo dar unos 5 minutos más a las barras.




Sal de ajo de oso

Hay quien le da solo un toque de ajo y la sal queda verde con puntitos verdes claros; la mía tiene mucho sabor y queda verde oscuro. 
Para otras recetas podemos usar hojas que tengamos congeladas; para esta no lo recomiendo; es mejor  y muchísimo más fácil usarlas frescas. 

  • 80 hojas de ajo de oso (el tallo también se puede incluir)
  • 250 g de sal marina (no en escamas, sino más bien gorda; también sirve sal gorda normal)
La preparación:

1. Lavamos las hojas y las secamos bien con papel absorbente o un paño limpio. Este paso es importante para que no se nos forme una pasta húmeda al triturar.

2. Trituramos juntas las hojas y la sal hasta prácticamente pulverizar el ajo de oso.


3. Extendemos la mezcla sobre papel de horno en una bandeja para horno. Por la humedad se forman montoncitos y grumos. Los intentamos separar y aplanar lo que podamos para que se cocine de forma uniforme.


4. En el horno precalentado le damos 2-3 horas a 45-50º para que se vaya secando el ajo de oso. De vez en cuando removemos y esparcimos por todo otra vez. Si no secamos bien las hojas en el primer paso, se formarán piedras y tardará mucho más en deshidratarse. Lo notaremos porque al levantar la sal, el papel todavía estará húmedo; incluso puede que el ajo se note húmedo al tacto.


5. Cuando por fin está totalmente deshidratado, yo aconsejo pasarlo una vez más por la trituradora para deshacernos de grumos y piedras. ¡Y ya está! Guarda la sal en un tarro de cristal o cualquier recipiente de cierre hermético; regala, úsalo en la cocina y disfruta.


¡Buen provecho!


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domingo, 19 de mayo de 2019

Albóndigas turcas vegetarianas: Çiğ köfte vegetariano


¡Nos vamos a Turquía con Cocinas del mundo! No fue fácil elegir receta; seguramente haga unas cuantas más en casa por curiosidad, otras ya las tenía hechas o incluso publicadas. Pero para el reto decidí innovar. 


Çiğ köfte son unas albóndigas con forma peculiar cuyo ingrediente principal normalmente es carne cruda, como tartar. Esa idea no me emocionaba nada, pero me acordé de una receta siria que me encanta que son precisamente albóndigas como estas, pero vegetarianas. Me puse a investigar y resulta que, efectivamente, en Turquía hoy en día se preparan también versiones vegetarianas de estas kefta o albóndigas. Lo importante es usar los ingredientes adecuados para simular el sabor y la textura de la receta original.

Me inspiré en esta versión esta otra y las cantidades las adapté a mi gusto. Quedamos muy satisfechos con el resultado, la verdad. Volaron y las haré otra vez muy pronto, ahora que tengo los ingredientes en la despensa ;) Salieron 18 albóndigas, que en principio son para 2 personas, salvo que se sirvan como aperitivo o picoteo.


  • 100 g de bulgur
  • 1-2 cebolletas, según el tamaño
  • Eneldo fresco - 3 cucharadas
  • Perejil fresco - 3 cucharadas
  • Menta o hierbabuena fresca - 1-2 cucharadas
  • 1 y 1/2 cucharadas de pasta de tomate
  • 1 y 1/2 cucharadas de pasta de chipotle (lo usé en sustitución de urfa biber)
  • 1y 1/2  cucharada de pasta de pimiento (biber salçasi o, en su defecto, ajvar)
  • 75 g de nueces
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo
  • 1/2 cucharadita de pimienta de cayena
  • 1/4 cucharadita de sal
  • 1/4 cucharadita de pimienta
Para servir se suele acompañar de cuñitas de limón, yogur turco o ayran y hojas de lechuga romana como cuenco.


La preparación:

1. Cocemos el bulgur en agua; tarda unos 12 minutos, pero como con el arroz, lo sacaremos cuando esté tierno. Mezclamos entonces con las salsas, las especias y la cebolleta picadita.



 2. Picamos las nueces y las hierbas.



3. Mezclamos bien todos los ingredientes. Recomiendo pasar la masa por la picadora para que la mezcla sea más manejable y homogénea. No hay que hacer un puré, pero ayuda si parte de la mezcla es algo más melosa.



4. Colocamos una albondiguilla en la palma de la mano y apretamos sobre ella de forma que quede alargada y con picos en cada hendidura de entre los dedos. Eso es lo que le da su forma característica.




5. Servimos con cuñas de limón y yogur. Yo espolvoreé el yogur con copos de pimiento chipotle. Nos comimos las albóndigas en hojas de lechuga romana y nos gustó mucho, sobre todo con el yogur.





¡Buen provecho!

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martes, 30 de abril de 2019

Hamburguesas de remolacha


Quién me iba a decir a mí, que normalmente evito la remolacha, que me iba a gustar tanto este invento. Estas hamburguesas vegetarianas son sanas, nutritivas, facilísimas de hacer, y tienen un sabor delicioso. 

En Dinamarca se consumen mucho tipos de tubérculos y hace tiempo me dieron a probar unas albóndigas (frikadeller) de remolacha. Pedí la receta varias veces, pero cansada de esperar, me lancé a hacer experimentos en la cocina. Y, la verdad, me gustan más estas jeje Además, las otras eran fritas y estas se hacen al horno.

Ya veréis en las fotos que la remolacha más común en Dinamarca es alargada; también las hay redondas, naranjas, amarillas, con líneas blancas... Da igual; la remolacha que haya es vuestra zona.

Con estas cantidades me salieron 5; que pueden ser 4 o 6 según el tamaño. Pero esta es la cantidad que yo uso para 2 personas:

  • 150 g de remolacha
  • 100 g de queso blanco de ensalada, tipo feta (el queso Puck, que veis en la foto, es cremoso y firme, perfecto para esto)
  • 75 g de copos de avena
  • 1 huevo
  • 1-2 dientes de ajo
  • 1 cebolla morada mediana
  • 1 cucharadita de pimentón ahumado
  • Sal y pimienta
  • 2 cucharadas de aceite de coco (u otro aceite vegetal de sabor neutro y suave)
Salsa opcional de acompañamiento:
  • 4 cucharadas de yogur griego bajo en grasa
  • Piel rallada de 1 limón
  • Pimienta recién molida


La preparación:

1. Precalentamos el horno a 200º y calentamos en él una bandeja con 2 cucharadas de aceite de coco para que se vayan fundiendo y calentando.


2. Pelamos y rallamos la remolacha, prensamos el ajo, picamos la cebolla muy finito y mezclamos en un cuenco con la avena, el queso, el huevo, el pimentón ahumado, la sal y la pimienta. Mezclamos muy bien, sea a mano o con con varillas eléctricas. Pero NO hay que triturar ni batir, solo mezclar.


3. En la bandeja con aceite de coco caliente repartimos la masa y formamos las hamburguesas. Es una masa húmeda, no recomiendo trabajar con las manos.

4. Les damos 20 minutos a 200º en el horno.



¡Y ya está! Van genial con una sencillísima salsa de yogur y limón. No es más que eso, 4 cucharadas de yogur griego bajo en grasa, ralladura de piel de limón y un poco de pimienta recién molida. 



¡Buen provecho!

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domingo, 28 de abril de 2019

Ensalada de lentejas y espárragos


¿Otra ensalada de legumbres? Pues sí, porque es una forma fácil, sana y rica de tomar hierro y proteína no cárnica. Para este #asalto iba buscando sopa o ensalada; el día amaneció caluroso, así que me apeteció más la ensalada. De hecho nos vino genial la receta, porque la preparé y nos fuimos de picnic a la playa.

La propuesta de Eva llevaba canónigos, que mira que me gustan, pero era festivo y yo tenía pepino en casa, así que eso tocó. Quedó muy bien así también. También modifiqué fue las cantidades, para que hubiera más verdura que hidratos de carbono y dejé las verduras en crudo para conservar tantas vitaminas como se pueda. Pero bueno, que ya veréis que es un plato muy nutritivo y completo. Para 2 personas:

  • 70 g de quinoa
  • 70 g de lentejas
  • 250 g de espárragos trigueros
  • 2-3 cebolletas 
  • 8 tomates cherry
  • 1 cucharada de pipas peladas sin sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 1 cucharada de mermelada de fruta (en mi caso de higo)
  • 1 chorrito al gusto de vinagre suave (de manzana, de vino blanco... El mío de Casablanca, el típico marroquí muy suave que me traigo de vez en cuando)
  • Sal y pimienta negra

La preparación:

1. Cocemos la quinoa durante 10 minutos; se cuece como el arroz, pero es importante poner el doble de agua que de quinoa. Yo siempre la hiervo en caldo o con agua y media pastilla de caldo concentrado.

2. Las lentejas pueden ser de lata, ya cocidas (las enjuagamos bien) o podemos cocerlas en el momento, ya que no necesitan estar a remojo como otras legumbres. No cometas el mismo error que yo, que por las prisas puse la quinoa y las lentejas juntas en la olla a presión y la quinoa se me hizo de más. En la olla a presión, en 15 minutos tenemos las lentejas listas. En olla normal, unos 45-50 minutos.

3. Mientras tanto lavamos los espárragos, retiramos la parte dura del final del tallo y cortamos en rodajitas. Cortamos en rodajitas más finas la cebolleta. 



4. En un cuenco mezclamos los tomates troceados, la cebolleta, el espárrago y las pipas. Por otra parte tenemos enfriando y escurriendo la quinoa y las lentejas.



5. Para el aliño mezclamos la cucharada de aceite, sal, pimienta, una cucharada de mermelada y un poquito de vinagre al gusto. Removemos, rociamos las verduras y mezclamos. 



6. Mezclamos las lentejas y la quinoa con el resto y finalmente coronamos con rodajas finitas de pepino. ¡Listo!


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domingo, 21 de abril de 2019

Rollitos de berenjena con mozarella y albahaca


¡Un mes más de viajes con Cocinas del mundo! Este mes nos vamos a Sicilia y yo he preparado una receta llamada Involtini di melanzane, es decir, rollitos de berenjena, en este caso con mozarella y albahaca y salsa de tomate.

El relleno también puede llevar bacon, jamón, otros tipos de queso... Pero esta versión vegetariana está buenísima. Fíjate que en casa no nos gusta la berenjena y esta receta se va a la lista de las 4-5 recetas con las que nos comemos la berenjena sin problema. ¡El vikingo repeló el plato y me pidió que la hiciera otro día! Así que es genial para nños y mayores que tengan el mismo problema. Estas cantidades son para 4 si es aperitivo y para 2 si es plato principal.

La calidad de las fotos de hoy es bastante mala, lo siento, pero estaba sola en casa, era de noche y entre la mala luz y mi ataxia, no pude hacer más. Normalmente mi vikingo me abraza por detrás y me ayuda a mantener los brazos firmes para poder hacer fotos decentes ;)

Esta es una versión más ligera que la clásica, ya que la berenjena la vamos a hacer a la plancha, en lugar de frita. Pero os prometo que queda absolutamente deliciosa. En cuanto al queso, se puede usar parmesano o pecorino, pero ya que estamos dándole un homenaje a Sicilia, tiene más sentido utilizar pecorino.

  • 2 berenjenas largas
  • 200 g de mozarella fresca
  • 20-25 hojas de albahaca fresca
  • 400 g de puré de tomate (passata di pomodoro)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 3-4 cucharadas de pecorino rallado
  • Sal y pimienta

La preparación:

1. Lavamos la berenjena, cortamos las puntas y la cortamos en lonchas con una mandolina o un cuchillo afilado. Ni muy gruesas ni muy finas; medio centímetro como mucho.




2. Pasamos a cocinar la berenjena a la plancha (en una carmela, como se dice en mi zona). No hace falta aceite, pero sí un poco de sal.



3. En un extremo de la loncha de berenjena, colocamos una hoja de albahaca y encima un trozo de mozzarella. Enrollamos la loncha sobre el queso y sobre sí misma y si queremos atravesamos con un palillo para que mantenga la forma.




4. En una sartén, preferiblemente una que luego pueda ir al horno, calentamos el aceite. Vertemos el puré de tomate, 2-3 cucharadas de agua, sal y pimienta. Añadimos también unas hojitas de albahaca. Cocemos a fuego medio durante unos 3 minutos.

5. Entonces repartimos los rollitos por la sartén. Normalmente se les dan unos 5-8 minutos, se espolvorea el queso rallado y listo. Pero yo añadí un paso más porque sabía que la berenjena tan poco cocinada no me iba a gustar.



6. Pintamos los rollitos por arriba con un poco de la propia salsa de tomate. Horneamos a 190º en el horno precalentado durante 10-15 minutos. Espolvoreamos con el queso rallado, decoramos con unas hojitas de albahaca y listo.





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