¡Sígueme! =)

Mostrando entradas con la etiqueta Tapeo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tapeo. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de mayo de 2022

Galletas de parmesano


Nos vamos al Reino Unido (UK) con Cocinas del mundo. Confesaré que este destino no casa mucho con mi estilo gastronómico, con una excepción: ¡La repostería! Scones, galletas de mantequilla, crumble, bizcochos, tartaletas, crumpets, pastel de zanahoria o pikelet... Eso sí me gusta y mucho.

El shortbread, que son galletas de mantequilla típicas de Escocia, es dulce. Son pastas de té, de hecho. Justo acababa de hacer 60 galletas de mantequilla cuando anunciaron el nuevo destino del reto y el olor que inundaba la casa me inspiró. Pero no hice unas galletas cualquiera; hice estas galletas de parmesano de la chef británica Nigella Lawson. Hice la mitad según su receta y después las he hecho un par de veces más con harina integral (de espelta) en lugar de harina de trigo. ¿El veredicto? Facilísimas, rapidísimas y adictivas. En los dos casos.


Para unas 30-40, según el grosor y el radio:

  • 150 g de harina corriente de trigo (con harina de espelta quedan igual)
  • 75 g de parmesano en polvo 
  • 100 g de mantequilla (ablandada a temperatura ambiente, no derretida) * La receta original dice mantequilla sin sal, pero aquí es muy difícil de encontrar y con sal quedaron muy buenas.
  • 1 yema de huevo

* (Cuando hago la mitad, hago: 75 g harina, 50 g mantequilla, 40 g parmesano, 1 yema)


La preparación:

1. Mezclamos los ingredientes con un tenedor o una cuchara; sobra con la mano. No hay que batir ni triturar, solo mezclar

* Es importante que la mantequilla esté blanda y no fundida, porque queremos poder mezclarla sin cambiar su estructura molecular, que la masa no se expanda en el horno y que el resultado sea una textura de masa brisa/agalletada.

2. En el mismo recipiente amasamos durante unos 30 segundos para integrar todos los ingredientes. Si hacemos la receta completa, dividimos la masa en dos; si hacemos solo la mitad, no hace falta.

3. Rodamos la masa hasta formar un cilindro lo más uniforme posible, de unos 3,5 cm de diámetro. Golpeamos ligeramente los extremos con la mano o contra la mesa para aplanarlos. Cómo veréis en la foto, también se puede hacer un cilindro más grande, lo único que pasará es que saldrán menos galletas.

4. Enrollamos el cilindro en plástico de cocina y cerramos en los extremos como si fuera un caramelo. Lo dejamos reposar en el frigorífico durante 45 minutos (o 15 minutos en el congelador, si tenemos prisa).

5. Pasado ese tiempo, desenvolvemos el cilindro y cortamos en rodajas de aprox. 1 cm de grosor (a mí me gustan gruesas, así que no me molesta sí salen un poco más grandes). 

Consejo propio: Gira ligeramente el cilindro después de cortar cada galleta para evitar que la base del cilindro acabé plana.

* Opcional pero recomendable: Antes de hornear, dales 10 minutos más en el congelador o 30 en el frigorífico, sobre todo si has hecho las galletas con dibujo.


* Les podéis dar otra forma o hacerlas con dibujo o mensaje, como estas otras que hice yo con harina integral y un sello:

6. Colocamos las galletas sobre papel de hornear en una bandeja de horno y dales 15-20 minutos en el horno ya precalentado a 180°C. Las galletas deben quedar blanquitas, pero los bordes se dorarán ligeramente cuando estén. Si se usa harina de espelta u otra harina integral, quedarán algo más oscuritas.

Ya solo queda dejarlas enfriar, preferiblemente sobre una rejilla, para que no suden. Es difícil resistirse, pero están aún mejor en frío, cuando han alcanzado su textura ideal.

Si quieres preparar la masa con antelación, puedes dejarla en el frigorífico enrollada en el plástico de cocina durante 1-3 días antes de cortar.

 ¡Buen provecho!

¡Sígueme en facebook! 

domingo, 21 de noviembre de 2021

Queso asado a la plancha con mojo verde y miel


Este mes en Cocinas del mundo rendimos homenaje a La Palma, la isla bonita. 

Yo el mojo solo lo había probado con papas arrugás, tanto el picón como el verde (que no es menos picón, la verdad). Hoy os lo traigo de otra manera; con queso asado a la plancha y miel de Palma. Bueno, hoy la miel es de Langeland, una isla de aquí de Dinamarca, porque miel canaria no puedo conseguir ahora mismo. Pero me ha encantado igualmente la combinación del mojo fuerte con la miel suave. Delicioso sobre el queso.

Lo que sí hice fue sacar a la mesa el ron miel Guanche de Arehucas en honor a Canarias; siempre tenemos una botella en casa, aún aquí en Dinamarca.

El mojo verde consiste sobre todo en cilantro y ajo; el ajo es el sabor predominante y la verdad es que el cilantro queda disimulado, pero si eres una de las personas que por genética no puede disfrutar el sabor del cilantro y te sabe a jabón... Mejor hazte esta receta con mojo picón, es decir, el rojo. Para el mojo he usado esta receta y, para el resto, esta de referencia.

Para 2 o más, según si es picoteo o platos. Con estas cantidades salen unos 100-150 ml de mojo:

  • 450 g de queso fresco canario
  • 1/4 de cabeza de ajos
  • 1 manojo de cilantro fresco
  • 65 ml aceite de oliva
  • 20 ml vinagre 
  • 1/4 cucharadita de comino molido
  • Sal gorda al gusto
  • Pimienta negra al gusto
  • 2-3 cucharaditas de miel


La preparación:

1. Pelamos los dientes de ajo y los echamos al vaso de la batidora.

2. Añadimos el cilantro, sal y pimienta, el comino, el aceite y el vinagre.

3. Trituramos hasta obtener una mezcla homogénea y reservamos en un recipiente hermético en el frigorífico.

4. Cortamos el queso en lonchas gruesas (rectangulares o triangulares).

5. Asamos el queso a la plancha y servimos muy caliente con una cucharadita de miel y una cucharadita de mojo verde. También hay quien pone la mel y el mojo sobre el queso ya en la plancha.

Sacamos el resto del mojo a la mesa para que quien quiera se sirva más.

¡Buen provecho!

¡Sígueme en facebook! 



domingo, 17 de octubre de 2021

Tortilla canadiense al horno


Este mes llego por los pelos, pero llego y os traigo una receta sencilla, riquísima y que cunde. Puede ser una cena, una tapa, una guarnición... Según con qué lo sirvas. 

Es una tortilla al horno y solo lleva 5 ingredientes y una pizca de sal si quieres. Esta receta es de nuestro viaje a Canadá (Ottawa) con Cocinas del mundo.

Realmente, esto lo considero más un cuajado que una tortilla, pero no le quitaré la ilusión a los canadienses.

La verdad es que tenía 6 recetas canadienses que me hubiera gustado mucho hacer, pero este mes iba justa de tiempo; ya las iré probando.

La receta original es esta y es para 12 porciones, pero yo la he reducido y la he hecho para tres (y nos la hemos comido como plato único entre dos):

  • 4 huevos grandes (en mi caso, 3 huevos y 2 claras, para reducir el índice calórico de la receta)
  • 120 ml de leche (en teoría, entera, pero yo usé semidesnatada)
  • 40 g de queso cheddar rallado
  • 135 g de jamón cocido en taquitos
  • 1-2 cebolletas sin bulbo
  • Opcional: sal, aunque el jamón cocido ya sala un poco.


La preparación:

1. Cortamos en trocitos al gusto la cebolleta y la echamos a un cuenco junto con los taquitos de jamón cocido, el queso cheddar rallado y la leche.

2. Batimos los huevos, los añadimos al resto de ingredientes y mezclamos. 


3. Engrasamos ligeramente una fuente apta para horno y vertemos y repartimos la mezcla.

4. En el horno precalentado a 180°C, horneamos durante 30-40 minutos. Hasta que el centro esté cuajado y la superficie haya tomado colorcillo. El tiempo puede variar en función de las porciones que hagamos; mi fuente para 3 se cocinó antes de lo que tardaría la receta para 12.


5. Dejamos reposar 10 minutos antes de cortar. ¡Y a disfrutar!


¡Buen provecho!

¡Sígueme en facebook! 



domingo, 16 de mayo de 2021

Bocata de calamares


Categoría: Comida madrile
ña. Rápido, casi sin pensar; ¿qué te viene a la mente? A mí, cocido, bocadillo/bocata de calamares y buñuelos de bacalao. Hay mucho más, claro que sí, pero eso fue lo primero en lo que pensé cuando nos propusieron viajar a Madrid con Cocinas del mundo. 

Nunca había hecho calamares, porque en mi zona (en España, no aquí en Dinamarca) los hay en cualquier bar. Pero sabía que a mi vikingo le gustarían y quise probar a hacerlos caseros. 

Como siempre, lo primero fue investigar. Me sorprendió descubrir las diferencias regionales que existen a lo largo de España, en una receta que parece tan clara y sencilla. Estos que he hecho yo, son los únicos que he visto en bocadillo/bocata y los que se sirven en bares, restaurantes y chiringuitos de La Costa Blanca y el interior colindante. Se hacen con harina y poco más, es un rebozados la ligero, con un toque crujiente que contrasta con el calamar tierno. Al parecer, con este tipo de rebozado se conoce en otras zonas como "calamares a la andaluza". Pero esta es la receta clásica y se conocen como "calamares a la romana". También se usa este rebozado para chipirones y pescaítos. La otra variante es un rebozado con huevo y leche, que recuerda al de las gambas en gabardina. Ese rebozado es acolchado y se desprende de la anilla de calamar por dentro.

Para esta receta se suele usar harina de garbanzo o harina de trigo de freír; la harina de garbanzo es típica en frituras de pescado en Andalucía, así como en las tortitas de camarones, además de en frituras de la cocina india. La he mezclado con maizena, que ayuda a conseguir una fritura más crujiente y además se pega muy bien y hace más uniforme el rebozado. Si usas harina de trigo de freír, te puedes saltar la maizena. De la forma que yo la propongo aquí, la receta es apta para celíacos. En mi zona, además, no es nada común comerse los calamares así con pan; se sirven en una bandeja y se rocían con limón, como mucho alguien se atreve con alioli. Hoy los traigo de las dos maneras. Por lo que estuve leyendo, en Madrid es común comerlos en el bocadillo tal cual o con una salsa de mayonesa con ajo y tomate picantón. Así que hoy hemos probado la salsa también.

Bueno, al tema. Para 2 personas:

  • 500 g de calamar
  • 60 g de harina de garbanzo
  • 60 g de maizena
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva de sabor suave (o mitad de oliva y mitad de girasol, porque aquí en Dinamarca no hay variedad de aceites de oliva) * Además, la mezcla de los dos aceites equilibra la temperatura conjunta y ayuda a que nos salgan todos de un color parecido; evita que los primeros tengan color pálidos y los del final salgan con aspecto de chamuscados.
Para el bocata/bocadillo:
  • Pan de barra
  • 3 cucharadas de mayonesa con ajo prensado o batido (cantidad al gusto)
  • 1-2 cucharaditas de salsa de tomate
  • Pimienta de cadena, Tabasco o o algún otro elemento para darle un toque picantón sutil


La preparación:

* Si tienes que limpiar el calamar, aquí tienes las instrucciones: Limpiar. Yo los compré ya limpios. 

Se puede aprovechar todo; con la tinta puedes hacer arroz negro, salsa o pasta a la tinta de calamar.

* Si usas calamar congelado, déjalo descongelar a su ritmo en el frigorífico; tarda como mínimo una noche.

1. Lo primero que vamos a hacer es darle la vuelta a los calamares, como si fueran un calcetín; la parte de fuera resbala más y el rebozado se adhiere mejor a la parte de dentro. Lo importante para darles la vuelta es empezar desde la punta, empujando hacia dentro con un dedo; cuando ya vamos por más de la mitad, empujamos con la mano y terminamos de dar la vuelta. Si empezamos desde la parte abierta, se romperá.

2. Ahora secamos a toquecitos con papel absorbente. 

3. Cortamos las anillas, de unos 1,5-2 cm de grosor. Volvemos a secar bien con papel absorbente.

4. Mezclamos en un plato la harina y la maizena.

* Hay quien añade sal y pimienta a la mezcla o a las anillas de calamar, pero eso los haría soltar agua, así que no lo aconsejo.

5. Pasamos las anillas por la mezcla de harina y maizena y nos deshacernos del exceso de harina; para eso podemos pasar un tenedor por el agujero y sacudir un poco o meter la anilla en un colador de rejilla y sacudir con cuidado.

* Este paso se debe hacer justo antes de freír, no con antelación, porque el calamar siempre conserva algo de humedad y, si pasa mucho tiempo, desaparece la capa de harina.

6. ¡Toca freír! Con suficiente aceite. Si tenéis una espumadera o una rasera grandes, mejor; podréis freír y sacar más cantidad de calamares a la vez. Yo mezclo aceite de oliva y de girasol; es más económico, el sabor es más suave, y además la temperatura se mantiene más estable.

La temperatura es muy importante a la hora de freír; si el aceite está demasiado frío, el calamar se empapará de aceite y quedará blando. Si el aceite está demasiado caliente, se quemarán por fuera y quedarán crudos por dentro. Lo ideal es empezar a freír cuando el aceite alcance los 180° C. Yo uso un termómetro de cocina, pero también se puede echar un trocito de pan o algo así al aceite y ver si hace ruido y burbujea.

Otro factor importante es el tiempo. 2-3 minutos, no más. Si nos pasamos, quedarán tiesos.

* Salpimentamos los calamares justo antes o justo después de freirlos.

7. Los vamos poniendo sobre papel de cocina absorbente para deshacernos del exceso de aceite, pero sin amontonarlos.

8. El resto es "pan comido" ;) Metemos una ración generosa de calamares en el pan y coronamos con la salsa. Listo. Y lo típico es acompañar con una cerveza.


¡Buen provecho!

¡Sígueme en facebook! 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Atascaburras a la murciana



Que es Atascaburras es un plato manchego está claro, pero la versión que se come en mi zona, que esta que os enseño hoy, es la murciana, con elementos típicos de Murcia. Este plato también se conoce como "Ajo mortero". Para prepararlo he seguido mis recuerdos y la receta de Directo al paladar.

Para 2 personas (o alguna más si se sirve como tapa):

  • 200 g de bacalao en salazón
  • 2 patatas medianas
  • 1 ñora
  • 1-2 dientes de ajo
  • Perejil
  • Pimentón dulce
  • Aceite de oliva
  • 2 huevos duros
  • Opcional: Unas nueces


La receta:

1. Lo primero es desalar el bacalao: Si compras un trozo grueso o mucha cantidad, puedes darle 36-48 horas, si no, con 24 horas puede ser suficiente. Ponemos el pescado a remojo en agua fría, bien cubierto. Lo metemos al frigorífico y cambiamos el agua cada 4 horas o así para deshacernos del exceso de sal.


2. Lavamos bien las patatas, en mi caso varias pequeñas porque son las que están en temporada aquí. Cocemos con piel en agua hirviendo dejándolas al dente, es decir que no las cocemos del todo. El tiempo dependerá del tamaño, de si usas olla normal o a presión... Dejamos enfriar un poco y las pelamos.


3. Ahora vamos a hervir el bacalao en agua con la hoja de laurel, las patatas peladas y la ñora durante unos 10-15 minutos, hasta que esté bien tierno. A medida que cuece, vamos retirando la espuma. Una vez cocido, desechamos la piel y comprobamos que no hayan espinas. 


* Mis patatas eran diminutas, así que se hicieron rapidísimo; las añadí al final porque no les hizo falta segunda cocción.

3. Pelamos los ajos y los machacamos en un mortero.

4. Tradicionalmente se machacan las patatas y el bacalao en el mortero, pero si tu mortero es pequeño, como el mío, esto se puede hacer en otro recipiente y también vale ayudarse de un tenedor para hacer el puré.

5. Cuando tengamos una masa homogénea, mezclamos bien con la pulpa que habremos sacado de la ñora. También podemos añadir un chorrito de aceite si nos apetece un puré más meloso.

6. Servimos, regamos con un chorrito de aceite de oliva y espolvoreamos con perejil y pimentón. Por último decoramos con el huevo duro en cuñas y, si queremos, nueces.



 ¡Buen provecho!

¡Sígueme en facebook! 

lunes, 1 de junio de 2020

Bollos preñaos (Tres estilos y propina)


En el sur de España, de donde yo vengo, no se hacen estos bollos; creo que los conocí en un mercado medieval hace años, y luego probé la variante argentina, el famoso choripán. Pero lo que me encanta de los "bollos preñaos" asturianos, o "bollinos preñaus", que se oye también, es la idea del bocadillo cerrado horneado ya con el chorizo dentro; perfecta para las excursiones y los picnics. Este finde nos vamos precisamente de escapada y me apeteció llevarme unos bollinos preñaos.

El bollo preñao clásico asturiano lleva chorizo, y punto. Luego ha habido modas de añadirle panceta, lacón, queso... Pero a mi vikingo le encanta el chorizo y para empezar quería hacer el clásico. No es que sea fácil encontrar aquí en Dinamarca chorizo, pero algo encontré y con lo que tenía hice tres tipos de bollos; dos masas diferentes; unos rellenos con choricico fresco de mi pueblo que tenía en el congelador, otros con un chorizo curado ibérico picantón y más blando de lo que suelen ser los curados y hasta una versión vegetariana de tomates cherry, mozzarella fresca y albahaca fresca. Donde voy a llevar estos bollos habrá una persona vegetariana y no cuesta nada poner otro relleno para que no se queden sin probarlos.
El primer desafío en Dinamarca es encontrar chorizo; el segundo es compensar el frío, porque la temperatura afecta a la masa; os cuento mis trucos:

1. La favorita


Empezamos con la que más me gustó. La receta original es de "Mi cocina de carbón", de una asturiana muy maja y me gustó porque lleva leche y aceite. Pero hice un par de modificaciones para asegurarme de que la masa saliera bien, porque ya os digo que la temperatura hace mucho, y aquí en Dinamarca hace bastante más frío.
  • 450 g de harina de fuerza
  • 15 g de levadura fresca de panadero (la prensada) / o 7 g de activa seca
  • 200 ml de agua
  • 50 ml de leche
  • 25 ml de aceite
  • 1 cucharadita de sal
  • Chorizo crudo, según el tamaño, pero mínimo 4.
La preparación:

1. Vertemos la leche, el aceite y el agua en un cuenco y lo templamos en el microondas. Importante que no queme, solo templado. Desmigamos en la mezcla la levadura y mezclamos bien para que se disuelva, yo con una varilla de mano. Entonces uso el truco de mis monas oriolanas: Dejo reposar 5 minutos en un cacharro lleno de agua caliente. Como al baño maría, pero simplemente agua caliente del grifo sirve.


2. En un recipiente ancho y hondo tendremos la harina y la sal. Vertemos por encima nuestra mezcla de líquidos y mezclamos con una cuchara para ir humedeciendo toda la harina. 

3. Cuando esté todo mezclado, empezamos a amasar; unos 5-10 minutos a mano. Normalmente diría 10, pero si has usado mi truco del paso 1, la masa estará húmeda, será fácil de trabajar y en seguida quedará uniforme, tierna y nada pegajosa.


4. Ahora vamos a reposar la masa y dejar que leve en el cuenco hondo. La verdad, esta masa es una maravilla y levó simplemente teniéndola 90 minutos tapada con un paño en el mostrador de la cocina (¡y eso en Dinamarca es difícil!). Normalmente reposo las masas dentro del horno para evitar ráfagas y cambios de temperatura, a 30º con calor arriba y abajo y tapaditas, para que no se sequen. 


5. Veréis cómo la masa ha doblado su volumen. Desgasificamos dándole un masajito y formamos una bola (boleamos, que dicen los asturianos). Yo hice raciones individuales, así que corté en 8 partes; corte en cruz y cada cuarto por la mitad. Si queréis hacerlos más grandes, haced menos cortes.

6. Tomamos una pieza de masa y reservamos las demás tapadas. Extendemos con un rodillo la masa y colocamos en el centro un trozo de chorizo pelado; para los individuales un trozo del tamaño de un pulgar, más o menos, también en función del grosor, pero siempre sin piel.

7. Cerramos la masa sobre el chorizo, primero sobre la parte larga y luego las puntas. Si nos sobra muca masa por debajo, con la mano retorcemos y la cortamos. Con todas esas sobras nos saldrá luego otro bollo. Formamos más o menos una bola y a hacer el siguiente.



8. Espolvoreamos con un poquito de sémola fina o harina, en su defecto, y le damos unos 10 minutos de reposo y levado final. Mientras tanto calentamos el horno a 250º y colocamos una olla o un recipiente apto para horno en la parte de abajo y ponemos agua a hervir aparte.


9. Horneamos durante unos 30 minutos, siempre según el horno, con calor arriba y abajo.  Otro truco es echar el agua hervida en la olla o el recipiente de la base del horno para que cree vapor y que el pan no quede seco. Hay que estar pendiente; si se tuestan mucho por arriba, cubrimos con papel de plata; cuando la grasilla del chorizo se salga y pinte la base del bollo.


10. ¡Y ya está! Dejamos enfriar un poco sobre una rejilla para que no suden y están deliciosos tanto en frío como templados.


2. Sabores del Cantábrico



Esta es de un canal llamado "Sabores del Cantábrico" y empecé siguiendo la receta al dedillo, pero la masa estaba durísima y muy seca y tuve que arreglarlo con grasa de cerdo y calor, pero me pareció muy difícil de trabajar, al menos aquí en el frío nórdico. Salió bien de milagro y porque por suerte tengo experiencia.

  • 500 g de harina de fuerza
  • 250 ml de agua
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 25 g de levadura fresca
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • Chorizo (para esta probé con un chorizo curado blandito)
La preparación:

1. Mezclamos el aceite, el azúcar, la levadura desmenuzada, dos cucharadas de harina y el agua en un cuenco y removemos para que se disuelva. La receta original no dice que hay que calentar los ingredientes líquidos antes de echar la levadura y la harina, pero yo aconsejo hacerlo, lo suficiente para templarlos. Sobre todo si es invierno o tú también vives en un país frío.


2. En un recipiente ancho y hondo tendremos la harina y la sal. Vertemos por encima nuestra mezcla de líquidos y mezclamos con una cuchara para ir humedeciendo toda la harina. 

3. Cuando esté todo mezclado, empezamos a amasar; unos 10 minutos a mano. Con esta masa tardé más y tuve que añadir grasa de cerdo derretida porque la masa estaba muy seca y dura; también sirve aceite.



4. Ahora vamos a reposar la masa y dejar que leve en el cuenco hondo. Esta masa la tuve dentro del horno durante 90 minutos (para evitar ráfagas y cambios de temperatura), a 30º con calor arriba y abajo y tapaditas, para que no se seque. Le podéis dar más tiempo o dejarlo en el horno apagado toda la noche.

5. Para mi sorpresa, la masa dobló su volumen. Desgasificamos dándole un masajito y formamos una bola (boleamos, que dicen los asturianos). Yo hice raciones individuales, así que corté en 8 partes; corte en cruz y cada cuarto por la mitad. Si queréis hacerlos más grandes, haced menos cortes.



6. Tomamos una pieza de masa y reservamos las demás tapadas. Entendemos con un rodillo la masa y colocamos en el centro un trozo de chorizo pelado; para los individuales un trozo del tamaño de un pulgar, más o menos, también en función del grosor, pero siempre sin piel.

7. Cerramos la masa sobre el chorizo, primero sobre la parte larga y luego las puntas. Si nos sobra muca masa por debajo, con la mano retorcemos y la cortamos. Con todas esas sobras nos saldrá luego otro bollo.



8. Espolvoreamos con un poquito de sémola fina o harina, en su defecto, y le damos unos 10 minutos de reposo y levado final. Mientras tanto calentamos el horno a 250º y colocamos una olla o un recipiente apto para horno en la parte de abajo y ponemos agua a hervir aparte.

9. Horneamos durante unos 30 minutos, siempre según el horno, con calor arriba y abajo. Otro truco es echar el agua hervida en la olla o el recipiente de la base del horno para que cree vapor y que el pan no quede seco. Hay que estar pendiente; si se tuestan mucho por arriba, cubrimos con papel de plata; cuando la grasilla del chorizo se salga y pinte la base del bollo.

10. ¡Y ya está! Dejamos enfriar un poco sobre una rejilla para que no suden y están deliciosos tanto en frío como templados.


3. Versión vegetariana



Para esta versión elige la masa que tú quieras y, en lugar de chorizo, vamos a ponerle un relleno vegetariano. 
Importante: No uses las mismas herramientas, lávate las manos y lava las superficies para no llevarte el sabor a chorizo a tus bollos vegetarianos. Y por supuesto hornea por separado o se pringarán de grasa del chorizo.

  • 1 bola de queso mozzarella fresco
  • Hojas de albahaca fresca (sí, tiene que ser fresca, cambia el sabor por completo)
  • Tomates cherry

1. Prepara la masa como explico en las dos recetas anteriores y a la hora de rellenar coloca una buena rodaja de queso mozzarella fresco, un par de hojas de albahaca y 2-3 mitades de tomate cherry. Procede a hornear como en las recetas anteriores.



Advertencia:

- Los tomates explotan con el calor, así que hazme caso y ponlos mejor cortados en mitades.

- La humedad del queso y el tomate reblandece un poco de más la base, así que recomiendo hornear sobre la base los 10 primeros minutos y luego darle la vuelta a los bollos.

* Para fogata


Versión muy simplificada para poder hacerla en la hoguera en un día de excursión. Masa sencillísima y preparación muy simple.

  • 500 g de harina de trigo
  • 25 g de levadura fresca, la prensada
  • 3 dl de agua o leche tibia
  • 1 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite
  • Unos 10 chorizos, según el tamaño
- También necesitaremos un palo; una rama del suelo, seca, a la que le quitaremos la corteza de la punta. No muy fina porque se nos quemará. 

La preparación:

1. Desmigamos la levadura en el agua o la leche templada y mezclamos bien hasta que se disuelva del todo.

2. Mezclamos todos los ingredientes hasta que estén incorporados y quede una masa homogénea.


3. Amasamos con la mano hasta que no esté pegajosa; sobra con un par de minutos. Formamos una bola y untamos la bola con el aceite para que no se nos seque.


4. Yo la coloco en un cuenco y cubro con una bolsa de plástico para que no le entre fresco y la dejo levar en el coche en una parte donde le de el sol o donde le de calorcito. 40 minutos son suficientes, pero no pasa nada por darle un poco más.

5. Separamos en unos 10 trozos y rulamos la masa entre las manos. 

6. Le hacemos un corte a lo largo al chorizo y lo encajamos en el palo (al que le habremos retirado la corteza). ¿Sería más fácil usar una rama delgadita y pinchar el chorizo? Sí, pero se nos quemaría la rama y la cena acabaría perdida entre las llamas.


7. Envolvemos nuestro rulo de masa sobre el chorizo. 


8. Extendemos el brazo con la rama como para pescar y a esperar a que el pan se hinche un poco y el chorizo se cueza por dentro. No lo pegaremos mucho a las llamas para que no se churrasque. En teoría tarda 20 minutos, pero depende del tamaño; estos tardaron menos.


Alternativa: Lleva los ingredientes secos mezclados por una parte y la leche o agua por otra. Calienta un poco el agua o la leche en las primeras brasas de la hoguera, funde la levadura en ella, mezcla con el resto y deja levar mientras la hoguera crece y preparáis el resto.



  ¡Buen provecho!

¡Sígueme en facebook!