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domingo, 16 de abril de 2017

Rocambole brasileiro de carne


¡Nos vamos a saborear Brasil con Cocinas del mundo! Tuve que descartar varias recetas con mucha pena porque sabía que me sería imposible encontrar un par de ingredientes que eran indispensables para acercarme al sabor original de la receta. Así que acabé escogiendo este gran clásico, el rocambole brasileño/brasileiro de carne moida (picada), y no me arrepentí para nada, de hecho se ha convertido en una de las recetas favoritas de mi vikingo. Yo también quedé muy impresionada, y mira que no soy muy carnívora. 

Esta receta es una especie de brazo de gitano o pionono salado en el que la base es la carne. También existen el rocambole de bizcocho, de tortilla y hasta de yuca. Entre los de carne, los hay que se decoran con panceta por arriba, envueltos en bacon o, como yo lo traigo hoy, con salsa por encima. En cuanto a la carne, la más tradicional para esta receta es la de ternera, pero también sirven el cerdo, el pollo y el pavo, por ejemplo. Yo no me he podido resistir a añadir alguna verdura. Me inspiré en varias recetas, sobre todo en esta.

El ingrediente secreto de esta receta es sopa de cebolla en polvo, te lo chivo ;) Aquí en Dinamarca no es un artículo común; me hablaron de una tienda alemana que tenía, pero no les que quedaba, no sabían cuándo iban a traer... Total, que acabé usando unos polvos de cebolla y pimiento que se usan para preparar salsas de crème fraîche para las patatas fritas de bolsa (patatis, en mi tierra). Si tú también tienes problemas para encontrar sopa en polvo, como recurso alternativo también serviría la cebolla en polvo que venden como especia, aunque no es lo mismo.




Para la masa y el relleno:
  • 500 g de picadillo de ternera
  • 1 sobre de sopa de cebolla en polvo (aprox. 4 cucharadas)
  • 2 cucharadas de la salsa de tomate que más nos guste (la mía lleva ajo y albahaca)
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
  • 150 g de jamón york
  • Aprox. 200 g de queso en lonchas (el Havarti cremoso se funde muy bien y es típico de Dinamarca)
  • 3 cucharadas de cebollino fresco picado
  • 1/2 calabacín
Por fuera:
  • 1 cebolla grande, aprox. 130 g.
  • Salsa de tomate de la que nos guste, unos 200 g.

La preparación:

1. Colocamos la carne picada en un recipiente; añadimos un chorrito de aceite, la sopa de cebolla en polvo, el cebollino picadito y las dos cucharadas de salsa de tomate. Mezclamos bien con un tenedor o una cuchara, o bien con la mano (mejor si usamos un guante o una bolsa de plástico, para que no se nos pegue a la piel). Si tenemos tiempo, dejamos que la mezcla repose durante 10 minutos.



2. Extendemos un trozo de papel transparente de cocina sobre nuestro banco de trabajo y distribuimos por encima la carne.

3. Para aplanar y repartir la carne en forma rectangular, podemos usar un rodillo directamente sobre la carne o sobre papel de horno. Que nos quede de un grosor de unos unos 0,5 cm; a mí se me quedó fino de más en el de la foto. Entonces salpimentamos.



4. Procedemos a rellenar: primero lonchas de jamón york, después lonchas de calabacín (cortadas con una mandolina) y finalmente lonchas de queso (las mías tirando a gruesas). Yo añadí una capa más de jamón porque las lonchas eran muy finas. No hay que cubrir la superficie de la carne hasta los bordes, para que no se nos desborde al cerrar.



5. Para cerrarlo, la técnica es la misma que para hacer sushi. Se enrolla sobre sí mismo y se sellan los bordes con la propia carne. Es importante sellarlo tanto por los lados como por bajo.



6. Echamos un chorrito de aceite en un recipiente para horno y restregamos por el fondo. Entonces trasladamos el rocambole al recipiente.



7. Repartimos la salsa de tomate por encima y por los lados de nuestro rocambole, para que no se seque. Por la parte de arriba repartimos la cebolla cortada en aros ni muy finos ni muy gruesos. El detalle de la cebolla vale la pena, queda riquísimo y también queda bonito.



8. Finalmente cocinamos durante 50-60 minutos a 180º en el horno precalentado. Comprueba que la carne esté hecha por dentro; para evitar que la cebolla se queme, podemos cubrir con papel de plata durante los últimos 10-20 minutos.



¡Buen provecho!

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domingo, 9 de abril de 2017

Espárragos abrigados


Esta receta es una pasada; es sencillísima y es alucinante lo buena que sale. Te puede servir de picoteo, de aperitivo o incluso de cena rápida. Yo creo que sabe aún mejor cuando te los comes con las manos jeje

Me preocupaba cómo quedaría la textura de los espárragos, pero decidí asarlos directamente sin escaldarnos antes y, la verdad, quedan tiernos y deliciosos, en serio. Es una forma fenomenal de comer verdura. ¡Y encima es vistosa, fácil y barata!

Los llamo espárragos abrigados por motivos evidentes, pero también me recuerdan al helado Twister, que significa "tornado", pero no sé, me gusta más lo de "abrigados", en la línea de las clásicas "gambas con gabardina" ;)

  • 12 espárragos verdes
  • 12 tiras de masa de hojaldre
  • 12 tiras de bacon (o 6, según el grosor)
  • 1-2 cucharaditas de leche
  • Pimienta (yo uso una mezcla de negra, blanca y rosa)

La preparación:

1. Cortamos el final de los espárragos para deshacernos de la parte dura y correosa. Después lavamos los espárragos y los secamos o los dejamos secar.


2. Los envolvemos en el bacon; si nuestras lonchas de bacon son anchas, las podemos cortar por la mitad a lo largo y usar media loncha por espárrago; mis lonchas de bacon eran más bien estrechas, así que las usé enteras. Las enroscamos alrededor del tronco del espárrago de una punta a otra.


3. Cortamos las tiras de una placa fina de hojaldre y las enrollamos igual al rededor del espárrago con espacios entremedias y de una punta a otra. Será mejor si el final de la masa lo apretamos un poco contra el espárrago, para que no se abra al cocerse.


4. Finalmente le podemos dar un par de toques especiales, aunque no es imprescindible. Vamos a barnizar la masa con leche; el efecto es el mismo que al barnizar con huevo, le da un tono dorado a la masa, pero es apto para alérgicos al huevo y no hay que abrir un huevo para tan poco. Y también recomiendo espolvorear con un poquitín de pimienta al gusto; sal no hace falta porque el bacon ya aporta sal suficiente.


5. Entonces le damos 18-20 minutos en el horno precalentado a 200º. Cuando la masa esté doradita, servimos y a disfrutar.

¡Buen provecho!

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Bergua*



viernes, 7 de abril de 2017

Vuelta al mundo culinaria

Cada mes participio en el reto de Cocinas del mundo y es una forma genial de descubrir platos y sabores del mundo; me encanta el concepto y el viaje. 



Terminamos la primera vuelta hace dos meses y me apetecía hacer un recopilatorio de todos los destinos y todas las recetas; acompaño de la primera frase que me viene a la cabeza al pensar en aquella parada y una foto. Para ver la receta, pincha en el nombre del país o el especial (en lila). ¡Espero que lo disfrutéis!

Iré actualizando la lista de la segunda vuelta según avance la temporada =)

Primera vuelta

Azerbayán
Bulgaria
Camboya
Dinamarca: Rødgrød med fløde o gachas rojas con nata
La primera receta con la que participé; un rico clásico veraniego de mi país de adopción.


Egipto: Kunafa كنافة
Un triunfo total; menos mal que lleva tiempo, si no, me veo haciéndolo cada dos por tres (y sano no es exactamente).


Francia: Tartiflette.
Casi me quedo sin participar en Francia porque aún no había hecho el hábito y se me olvidó por completo. Por suerte, me acordé un día antes.


Guatemala: Plátanos en mole.
De todas las recetas que probé durante la primera vuelta del reto, esta fue la única decepción. No sé si es que hice algo mal o simplemente no era de mi gusto.


Especial Navidad: Receta doble, risengrød, o gachas de arroz danesas, y klatkager, unas tortitas de reciclaje. Otro gran clásico de mi país adoptivo.



Hungría: Pollo húngaro al pimentón y ñoquis.
Una receta sencilla que nos gustó mucho. Y me entretuve haciendo los ñoquis de pan ^^


Irlanda: Jamón irlandés a la naranja y mostaza de miel.
Riquísimo.


Japón: Bento "Bajo el mar".
En Japón yo me lo pasé pipa. Me dio la oportunidad de volcar toda mi creatividad en la cocina y quedamos encantados con el resultado. Muy divertido y rico.


Korea: Chijeu-buldak, pollo de fuego coreano con queso.
El mejor descubrimiento de este ciclo. Se convirtió en un clásico en casa y lo comemos cada dos por tres, tal cual o con variaciones. La cocina coreana en general fue un gran descubrimiento <3.


Líbano: Qataif, tortitas libanesas rellenas.
Junto con la kunafa egipcia, el mejor plato dulce de la temporada. Claro que a mí el mundo árabe me pierde, tenía puntos ya ganados; pero una delicia.


Madagascar: Akoho sy voaio, o pollo malgache en leche de coco.
Muy de mi estilo; me encantan ese tipo de salsas y platos y los hacemos mucho en casa.


Especial verano: Ensalada de verano senegalesa, Saladu awooka àk mango.
Muy rica y fresquita. 


Nicaragua: Sopa de queso y hierbabuena.
Muy rica. No la he vuelto a hacer porque es bastante pasada para el tipo de comida que yo suelo hacer, pero me alegro de haberla probado.


España: Salteadores.
Una especialidad murciana y muy popular en mi pueblo, Orihuela. Me encantan y nunca los había hecho caseros, así que aproveché la oportunidad y adapté la receta para poder hacerla al horno en lugar de fritos.


Österreich (Austria): Kaiserchmarnn o crepes austriacos.
Lo recuerdo como un poco desastre; me acababa de mudar a Málaga, mi cocina era un horror y los hice una noche en casa de mi amigo Carlos. Están ricos, pero no quedé contenta con las fotos.


Especial Navidad: Finsk brød o pan finlandés; galletas navideñas danesas.
Último destino de 2015. Es uno de mis dulces navideños favoritos en Dinamarca, por eso lo elegí. Aunque creo que seguiré probando recetas hasta dar con mi favorita.


Perú: Causas limeñas.
Con qué alegría hice estas causitas; estaba de visita en casa, en mi propia cocina, con mi despensa... Así que disfruté de hacerlas y nos gustaron mucho, además.


Queens (Nueva York): Gyoza de surimi y aguacate.
Receta que me inventé, de sabores asiáticos, pero inspirada en el panorama culinario multicultural que se vive en las calles del barrio de Queens. Riquísimas y monísimas.


Rusia: Tetërki, galletas de semilla de amapola.
Lo admito, no es ni por asomo mi gastronomía favorita y me costó mucho encontrar una receta que me apeteciera comer, pero al final descubrí estas galletas tan bonitas y, aunque desde el punto de vista culinario, las hay mejores, disfruté la experiencia.


Suiza: Tomme marinado en hojaldre.
Soy adicta al queso, así que al leer que nos íbamos a Suiza me froté las manos. No quedé contenta con el aspecto, porque en el piso de alquiler solo tenía un horno de juguete, por decirlo así, pero la receta en sí es deliciosa.


Tailandia: Fideos tailandeses con cangrejo.
Una forma muy rica de comer cangrejo y una forma original de servir.


USA: Boniatos yanquis rellenos con nubes.
Una receta un poco rara al oído, pero que nos gustó mucho, la verdad; dulce y salada, como me gusta a mí, con bacon y queso, guindilla y cebolleta y los sabores dulces de las nubes y el boniato.


Especial verano: No pude participar porque me pasé el verano ingresada en el hospital.

Vietnam: Ensalada vietnamita de cangrejo.
En cuanto vuelvan a traer cangrejos por estas tierras de vikingos, repito.


Wallis y Futuna (Polinesia francesa): Plátano macho relleno.
Yo creo que los plátanos no estaban lo suficiente maduros y que eso hizo que no me impresionara, pero estuvo bien probarlo.


Luxemburgo: Kéiskuch, tarta de queso.
Me animé con una dulce y tuvimos tarta para rato, pero salió muy rica.


Especial Navidad: Æbleflæsk, panceta danesa con manzana.
Esta es una de esas recetas danesas antiguas que tienes que probar alguna vez si vives aquí, y ahora la he probado. Está rica, pero es comida demasiado pesada para mi gusto.


Italy: Polenta con salchicha al tinto.
Nos gustó mucho y por fin probé a cocinar polenta. La voy a volver a hacer en casa.


Túnez: Borghol jari á la tunisienne, potaje de bulgur o trigo partido.
Lo elegí porque ya tenía muchas recetas tunecinas publicadas, pero hay muchos platos tunecinos que me gustan muchísimo más.




Segunda vuelta


Armenia: Arganak, caldo de limón con pelotas.
Sencillo pero riquísimo, seguro que lo haré muchas veces más. Un buen comienzo y la cocina armenia una sorpresa muy positiva.


Brasil: ¡Secreto de momento!

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miércoles, 5 de abril de 2017

Libros de pimiento y queso


De pequeña me gustaban mucho los "libros"; en eso no he cambiado mucho. Me refiero tanto los de leer como los de comer, pero hoy hablamos de los de comer.

Mi madre y mi abuela preparaban unos libros riquísimos de cerdo rellenos de jamón york y queso, rebozados y fritos; de hecho, esa versión tan clásica la tengo publicada aquí
La versión de hoy está inspirada en aquellos libros de mi infancia, pero está pensada para cuando queremos comer algo más ligero, por eso no se rebozan ni se fríen y además contienen algo de verdura. Con esta receta participo en el reto mensual de Facilísimo; este mes, el pollo es la estrella. Para dos personas:



  • 2 pechugas de pollo
  • 4 pimientos de piquillo o un pimiento rojo de buen tamaño asado (Aquí en Dinamarca no existen los pimientos de piquillo, pero si voy con prisa, me sirve el pimiento en conserva que venden en rodajitas; si no, asado (pelado si queremos) y cortado en casa)
  • 4-6 trozos de queso semicurado
  • Aceite de oliva
  • Sazonador para carne; yo uso una mezcla de especias que lleva sal, pimienta, pimentón, ajo, cebolla, cilantro, extracto de apio, comino y pimienta de cayena.

La preparación:

1. Abrimos las pechugas por la mitad (sin llegar a cortar al final; es decir, seguirán conectadas, como un libro). Trataremos de que la parte de arriba y la de abajo tengan el mismo grosor.


2. Sobre la parte de abajo colocamos el pimiento y el queso. Cerramos el libro; si queremos podemos unir ambas partes con palillos para que no se salga el relleno al cocinarlos, pero no es imprescindible.


3. Salpimentamos o les echamos nuestro sazonador para carne a las pechugas y las cocinamos en una sartén con un poco de aceite caliente; primero sellamos por fuera a fuego fuerte.


4. Luego bajamos el fuego y tapamos para que se cueza la carne por dentro. 


5. Cuando las partes más gruesas de la pechuga estén cocinadas, servimos.

*También es posible hacerlas al horno a 200º durante 20-25 minutos, según el grosor.


¡Buen provecho!

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domingo, 2 de abril de 2017

Kefta de pescado al horno


El kefta más conocido es el de carne, pero en zonas costeras de Marruecos, en el Líbano y en otros rincones, también se prepara una deliciosa versión de pescado. Hoy os traigo mi propia receta, con bacalao, aunque se pueden preparar con otros pescados blancos (que conste que a mí no me gusta el bacalao y de esta forma me lo como sin problemas). Es una forma genial de que niños y mayores coman pescado a gusto, ya que se les pueden presentar como "nuggets" y está sencillamente riquísimo. 

Hay recetas del estilo en muchas grastronomías; por ejemplo en Dinamarca se les llaman "fiskedeller", por un juego de palabras entre "frikadeller" (las típicas albóndigas de carne)  y "fisk" (pescado). Estas albóndigas que os traigo hoy están especiadas a la marroquí, pero el concepto es el mismo ;) 
Si usamos entre 700 g y 1 kg de pescado, las cantidades del resto de ingredientes son más o menos las mismas, pero podemos adaptarlas al gusto. Yo este día cocinaba para 5 y me salieron unas 25 unidades:

  • 900 g de picadillo de pescado blanco, en mi caso bacalao.
  • 1 cebolla mediana picada
  • 1/2 vaso de cilantro y perejil fresco
  • Ralladura de la piel de 1 limón
  • 2 cucharadas de ras al hanut
  • 1 cucharada de comino en polvo
  • 1/2 cucharada de pimentón dulce
  • 1/4 cucharada de cúrcuma
  • 1/4 cucharada de pimienta
  • Una pizca de sal
  • 1 huevo
  • Aceite de oliva

La preparación:

1. Picamos la cebolla finito y mezclamos en un cuenco grande el pescado, el cilantro y el perejil picaditos, la ralladura de piel de limón, el huevo y las especias. El huevo no es imprescindible, pero hace que queden más jugositas. Mezclamos muy bien. El ras al hanut aporta, además de sabor, el color que los hace apetecibles, igual que la cúrcuma.



2. Tapamos con papel transparente para que no nos huela todo el frigo a pescado y lo dejamos reposar una media hora para que se mezclen los sabores.


3. Tomamos una cucharada bien colmada de la masa y le damos forma con las manos mojadas para que no se peque a las palmas. Podemos darle la forma que queramos, ya veis que yo los hago ovalados. Los vamos colocando en una bandeja sobre papel de horno sin que se toquen entre ellos.


4. La única grasa que añado es un poco de aceite de oliva en spray o con pincel sobre los kefta justo antes de meterlos al horno. Horneamos en el horno precalentado a 200º durante 15-18 minutos, hasta que se vean doraditos y jugosos. Yo les doy 12 minutos boca arriba y 6 minutos más boca abajo. Si los hacéis sin huevo, estarán menos húmedos y tardarán menos.


¡Buen provecho!

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