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domingo, 29 de enero de 2017

Falso pollo "frito" al horno -sabor taco


Esta receta está sobre todo pensada para aquellas personas a las que les gusta el pollo frito crujiente, pero no se dan el capricho o se lo comen con mala conciencia por la cantidad de grasas saturadas y calorías en general del plato. Esta versión es bastante saludable porque se prepara al horno (es un falso frito) y con muy poca grasa añadida y, además, prescindimos de la piel. Acompáñalo de una ensalada o un puré de coliflor y patata, y a disfrutar.

La idea surge porque me he aficionado a hacer queso fresco casero (en Dinamarca no existe y es la única forma de conseguirlo) y, al hacer el queso, me queda suero de leche que me da pena tirar. Así que he hecho ya varias recetas muy ricas inspiradas por la necesidad de reciclar el suero. Al marinar la carne con el suero de leche, la carne queda tierna y jugosa, ya veréis. Si no tenéis suero, también os sirve el yogur griego o la leche.

El pollo frito es muy popular en muchos países africanos y en los Estados Unidos. En esta versión saludable "frita" en el horno (es decir, asada), jugamos además a dar el sabor de los tacos tex-mex. El toque crujiente se lo da el panko y los cornflakes; podéis prescindir del panko y usar solo cereales; yo en otras recetas lo hago, pero me gusta el toque que le da la mezcla. 

Para 2-4 personas, según si es picoteo o plato fuerte:

Para el marinado:
  • 6-8 muslitos de pollo, según tamaño. 700 g
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce
  • 1/2 cucharadita de ajo en polvo o 1 diente de ajo pequeño prensado
  • Una chispa de pimienta negra
  • 250 ml de suero de leche
  • Zumo de 1/2 limón (o lima, pero si es pequeña, más de media)
Para el rebozado:
  • 40 g de copos de maíz (Cornflakes) - cereales sin azúcares añadidos
  • 40 g de panko (pan para empanar japonés)
  • 2 cucharaditas de sazonador para tacos (o guacamole)
  • 1/2 cucharadita de sal en escamas
  • 1/2 cucharadita de cilantro en polvo
  • 1 cucharadita de copos de guindilla o guindilla en polvo
  • Aceite en spray



La preparación:

1. Lo primero será marinar el pollo. Mezclamos el suero de leche, el zumo de limón o lima, sal, pimentón, pimienta y ajo. 

2. Entonces tendremos que deshacernos de la piel del pollo. Para eso hay varios trucos; mi favorito es pedirle a mi vikingo que lo haga por mí, porque a mí me da bastante asco. Pero cuando lo hago yo misma, corto con las tijeras a lo largo hasta el hueso y luego estiro ayudándome de un trozo de papel de cocina con el que agarro la piel y estiro mientras con la otra mano sujeto la pieza.



3. Introducimos la carne sin piel en el suero de manera que quede cubierta, tapamos el recipiente y lo dejamos marinar 6-8 horas en la nevera. A las 3-4 horas removemos para que los trozos de la superficie pasen al fondo.



4. Metemos los cereales en una bolsa de plástico y los trituramos con un rodillo. Tienen que quedar reducidos a trocitos, no pulverizados.


5. Para preparar la mezcla del rebozado, simplemente mezclamos bien el panko, los cereales (copos de maíz), el sazonador para tacos, sal, cilantro y gundilla.



6. Rebozamos cada muslo de pollo estrujando para que se pegue la mayor cantidad posible de la mezcla.


7. Colocamos los muslitos sobre papel de horno; mejor sobre una rejilla que sobre una bandeja, para que el calor circule mejor. Con un spray de cocina rociamos con aceite los muslos.

8. Horneamos en el horno precalentado a 200º durante 40-45 minutos, hasta que queden cocinados por dentro y crujientes y dorados por fuera. ¡Y listo!

¡Buen provecho!

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Bergua*






domingo, 15 de enero de 2017

Polenta con salchicha al tinto



Esta es mi versión de polenta con salsicce (polenta con salsa). Es habitual comer polenta con salsa de tomate; a la mía le he añadido verduras y vino tinto. Además, como la amante bandido del queso que soy, entre la polenta y la salsa he espolvoreado parmesano rallado. Ha quedado de vicio y además ha dejado un olor delicioso a "cocina de la abuela" en la cocina. Esta receta es para el viaje de este mes con Cocinas del mundo. ¿Adivináis el destino? ¡Eso es, Italia! Para 2 personas:


Para la salsa:
  • 200 g de salsa de tomate
  • 1,25 dl de vino tinto
  • 2 salchichas de cerdo, 100 g cada una
  • 1 cebolla morada mediana
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1-2 dientes de ajo
  • 2-3 hojas de albahaca fresca
  • Sal marina y pimienta negra
  • Aceite de oliva
  • 1/2-1 cucharadita de azúcar

Para la polenta:
  • 100 g de polenta instantánea (50 por comensal)
  • 300 g/ml de agua (la proporción siempre es 1 de polenta a 3 de agua)
  • Sal gorda
  • 50 g de parmesano rallado

La preparación:

1. Picamos finito la cebolla, el ajo y el pimiento. Calentamos 2 cucharadas de aceite en una olla y sofreímos las verduras junto con las hojas de albahaca rotas en trozos.


2. Cuando las verduras se ablanden un poco, añadimos las salchichas salpimentadas para sellarlas.


3. Cuando las salchichas hayan tomado color, incorporamos el vino tinto y dejamos a fuego medio-bajo que se evapore todo el alcohol.

4. Cuando el vapor ya no huela a alcohol, echamos la salsa de tomate y media cucharadita de azúcar para corregir la acidez del tomate. Removemos y le damos 30 minutos de cocción a fuego lento.


5. Mientras tanto preparamos la polenta. Ponemos el agua a hervir con sal gorda; un poco más del agua necesaria por si hubiera que añadir a medio proceso. 



6. Cuando esté hirviendo, incorporamos la polenta poco a poco y en forma de lluvia para que no se formen grumos. Es importante no dejar de remover para que no se peque. El tiempo dependerá de la marca, leedlo en vuestro paquete, pero suelen ser 5-10 minutos con la instantánea; mientras que la tradicional lleva 40 minutos.


7. Toca servir. Primero un cucharón de polenta, la aplanamos. Aquí es donde yo he añadido parmesano rallado; solo diré que lo recomiendo.


8. Sobre la polenta servimos un par de cucharones de la salsa de tomate y verduras. Finalmente servimos la salchicha, en mi caso, partida en dos. Si queremos, podemos coronar con más parmesano rallado. ¡Y a disfruta, que no se enfríe!


¡Buen provecho!

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Bergua*



martes, 10 de enero de 2017

Tarta de risalamande


¿Y qué es eso de "risalamande"? Pues unas gachas de arroz, nata y almendras que se comen en Dinamarca por Navidad con salsa de cerezas. La receta para el postre en su forma original la publiqué hace tiempo aquí
Hace tiempo, buscando tartas de queso diferentes, me encontré con esta receta en un blog danés, y me apetecía mucho probarla. La base es de galletas tipo bastogne; el relleno es el dulce de nata, arroz y almendras y la cobertura es una gelatina de salsa de cerezas. Así que sabe exactamente a Navidad danesa.
Da para un molde de 24-26 cm o, en mi caso, 2 moldes, uno de 12 cm y otro de 18 cm.

Para la base:
  • 150-175 g de galletas bastogne
  • 75 g de mantequilla
Para el relleno:
  • 500 g de risengrød frío. Es la gacha de arroz en la que se basa el postre. En Dinamarca se puede comprar hecha en los supermercados. Pero aquí os dejo mi receta por si lo queréis hacer vosotros.
  • 3-4 cucharadas de azúcar
  • 1 vaina de vainilla o 1 cucharada de polvo de vainilla
  • 3 dl de nata para montar
  • 70 g de almendras crudas sin piel en trozos bastos
  • 4 láminas de gelatina
Para la cobertura:
  • 4 láminas de gelatina
  • 1/2 litro de salsa de cereza (kirsebærsovs). En Dinamarca se vende en cualquier supermercado. A veces en Lidl en España también tienen. Si no, se trata de hacer una salsa espesa con los siguientes ingredientes: 100 ml de zumo de cereza,1 cucharada de maizena, 350 g de cerezas en almíbar, 2 cucharadas de azúcar.

La preparación:

1. Machacamos o trituramos finito las galletas en la picadora.



2. Derretimos la mantequilla (sin que llegue a hervir) y la mezclamos con las galletas; que quede bien repartida y lo empape todo.

3. Cubrimos la base del molde con papel de hornear y formamos una base con el picadillo de galletas. Chafamos para que quede compacta y con un nivel uniforme. Reservamos.



4. Ponemos 3 láminas de gelatina en un cuenco con agua fría durante 5 minutos para que se ablanden.



5. Entonces escurrimos bien la gelatina, la ponemos en un cuenco con 2-3 cucharadas de la nata líquida y calentamos durante 20-25 segundos en el microondas hasta que la gelatina se disuelva.


6. Batimos el resto de la nata hasta montarla.

7. Mezclamos las láminas de gelatina con 1 cucharada de la nata montada para enfriarla; repetimos con 2 cucharadas más, una cada vez, removiendo tras añadirla.




8. Entonces añadimos la gelatina con nata al risengrød (la gacha de arroz base). Mezclamos bien.

9. A continuación echamos el azúcar y la vainilla o el polvo de vainilla a la nata montada, las almendras troceadas y el risengrød. Mezclamos con movimientos envolventes y con delicadeza. La mezcla tiene que quedar bastante dulce.




10. Por fin vertemos esta mezcla, que no es otra cosa que el risalamande, sobre la base de galletas. Protegemos con papel transparente de cocina para que no se le peque ningún olor del frigo y lo dejamos reposar en el frigorífico un mínimo de 4 horas para que se cuaje y quede firme.





Cobertura

11. La cobertura no la podemos preparar hasta que el relleno de risalamande esté cuajado y firme. Pasado el tiempo necesario, introducimos 4 láminas de gelatina en un cuenco de agua fría y dejamos que se ablanden durante 5 minutos.

12. Entonces las escurrimos bien y las pasamos a un cuenco con 2-3 cucharadas de la salsa de cereza fría.


13. Calentamos la mezcla en el microondas durante 20 segundos hasta que se disuelva.

14. Tal y como hicimos para el relleno, ahora tenemos que enfriar un poco la gelatina. Para eso lo vertemos en un cuenco frío y añadimos una cucharada de salsa de cereza fría. Removemos y repetimos con otra cucharada y, finalmente, una tercera.

15. Mezclamos la gelatina con el resto de la salsa de cereza y mezclamos muy bien para que la gelatina llegue a todo.
* La salsa de cereza tiene tropezones (cerezas en almíbar). Si la queremeos solo líquida, se puede batir antes de empezar.

16. Repartimos entonces sobre el relleno de risalamande, que ya estará más que firme. 


17. Cubrimos con el plástico de cocina y dejamos enfriar 2-3 horas hasta que la gelatina esté firme.


18. Finalmente retiramos el molde y servimos. Si nos apetece, se puede decorar con láminas de almendra, aunque no es necesario.

¡Buen provecho!

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lunes, 2 de enero de 2017

Ensaladilla ligera de cangrejo


Creo que es imperativo disfrutar de la vida y para eso es importante hacer cosas que nos traigan alegría. Así que, si comer queso o chocolate te hace feliz, adelante. No obstante, para poder disfrutar de la vida, también es imprescindible encontrarnos bien de salud. Por eso hay que cuidarse en el día a día y, de ese modo, las excepciones que hagamos en ocasiones especiales, se sentirán como algo aún más especial. Porque a mí me pueden encantar las gambas rojas a la plancha, pero si las comiera todos los días, no me haría  la misma ilusión comerlas en las ocasiones especiales y hasta podría acabar harta de ellas.

Bueno, que me voy por las ramas, vamos al tema. Hoy os propongo un truquillo para disfrutar de una rica ensaladilla y a la vez compensar los excesos de las fiestas, ya que no lleva mayonesa, sino skyr. El skyr es una especie de yogur proveniente de Islandia; aquí en Dinamarca es muy popular por ser rico en proteínas con un nivel graso bajísimo y, en conjunto, muy pocas calorías. Se dice que ya lo tomaban los vikingos en sus tiempos. Sabe un poco a queso fresco y, si no lo encuentras, también puedes usar quark o creme fraiche (nata agria), pero lo menos calórico es el skyr y además da la misma textura que la mayonesa.

  • 400 g de carne de cangrejo/buey de mar (yo encontré patas gordas de oferta)
  • 1/2 cebolla morada pequeña
  • 1/2 aguacate pequeño
  • 2 hojas grandes de lechuga
  • 2 cucharadas de skyr
  • Limón
  • Sal y pimienta
  • Opcional: 1-2 gotitas de tabasco

La preparación:

1. Sacamos la carne del cangrejo y la desmenuzamos.


2. Picamos la cebolla muy finito y reservamos en un cuenco.

3. Añadimos al cuenco de la cebolla el aguacate también en trocitos; salpimentamos y rociamos con un chorro de limón.


4. Mezclamos la carne de cangrejo, la cebolla y el aguacate con el skyr y la gotita de tabasco, si nos gusta. Movemos con cuidado para que el aguacate no se haga puré.


5. Servimos sobre una cama de lechuga cortada en tiras finitas.

¡Buen provecho!


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domingo, 18 de diciembre de 2016

Panceta danesa con manzana: Æbleflæsk


Un año más, llega la Navidad y Cocinas del mundo me da la excusa perfecta para traeros una receta típica navideña de mi país de adopción: Dinamarca. Esta es una receta danesa muy antigua y típica de Navidad. Proviene originariamente de la isla de Fionia (Fyn) donde yo viví 5 años, aunque en su día fue tan popular que estuvo apunto de ser declarado el plato oficial del país. 
La gastronomía danesa se basa en la patata y en la carne de cerdo, y en Navidad la temática es esa misma. Este plato en concreto se basa en dos ingredientes esenciales: manzana y panceta. La mayoría de familias añade cebolla y hoy en día en muchas casas se afinan los sabores añadiendo tomillo o, a veces, incluso romero. Tradicionalmente se preparaba en la sartén, porque era un instrumento más extendido en las cocinas populares que los hornos, pero hoy en día mucha gente se ha pasado a prepararlo en el horno y así me gusta a mí, así que así os la enseño. 



Ya se sabe que cada maestrillo tiene su librillo. En esta receta, hay quien pela las manzanas y hay quien no; hay quien corta la panceta en taquitos y hay quien la deja en lonchas;  hay quien lo come frío, aunque lo suyo es caliente; hay quien usa kilos de azúcar y quien usa una cucharadita... También hay quien quiere la manzana más entera y menos puré. Yo la hago a mi gusto y respetando bastante la tradición. Para 2 personas (con hambre y buen saque):

  • 350-450 g de panceta en rodajas; unas 5-6 rodajas por persona (puede ser panceta ahumada o salada)
  • 2 cebollas
  • 4 manzanas
  • Sal y pimienta negra
  • 3-4 cucharadas de azúcar moreno o azúcar de caña integral (se suele usar, si se tiene, azúcar mascabado -brunfarin)
  • Tomillo fresco

La preparación:

1. Pelamos las manzanas y las cortamos en rodajas gruesas o "barquitos", como dicen los daneses. Después cortamos las rodajas en 3-4 trozos. Reservamos en un recipiente apto para horno.

2. Pelamos entonces las cebollas y las cortamos de la misma manera, aunque en trocitos más pequeños. Las añadimos al recipiente de las manzanas.

3. Espolvoreamos con el azúcar y las hojas de tomillo. Mezclamos. Salpimentamos, aunque de sal hace falta muy poquito porque la panceta ya le va a pasar sal. Mezclamos otra vez.



4. Aplanamos un poco las rodajas de panceta con un martillo de cocina o lo que tengamos a mano. 

5. Sobre una bandeja de horno colocamos la fuente de la manzana. Justo sobre la fuente colocamos la rejilla del horno y repartimos las rodajas de panceta de forma que la grasa caiga en el recipiente de las manzanas y no fuera.


6. Le damos 35 minutos en el horno precalentado a 200º. A la gente aquí le gusta que la panceta se quede casi calcinada; a mí no. Así que con 30-35 minutos le sobra para dorarse. Lo importante es que la costra quede crujiente.

7. En ese tiempo, a la manzana no le ha dado tiempo a hacerse puré. Tenemos dos opciones; o bien sacamos la carne del horno y reservamos en un recipiente que conserve el calor sobre el horno y dejamos la manzana en el horno unos 20-30 minutos más, o bien metemos la manzana al horno 20-30 minutos antes que la carne. Personalmente prefiero la primera opción, porque así la manzana se sigue cocinando en los jugos de la carne y no se seca. Al final se devuelve la carne al horno un par de minutos y listo.

8. Con un tenedor se rompe un poco la manzana y se mezcla bien con los jugos y la cebolla. Es un puré basto, con grumos. Se sirven las rodajas de panceta sobre la fuente de la manzana.



9. Ah y al comerlo se acompaña con pan negro de centeno untado con mantequilla, como no podía ser de otra manera en estas tierras.

¡Buen provecho!

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viernes, 2 de diciembre de 2016

Bruschetta de pesto ligera y sin gluten


Estará mal que yo lo diga, pero este invento está de vicio. La idea está basada en las bruschettas italianas, es decir, tostaditas de pan, pero en lugar de pan, he usado la masa de coliflor con la que hago pizza. Así comes un montón de verdurita y además es apto para celíacos y te ahorras un montonazo de calorías, si estás cuidando la línea. Pero vamos, no nos desviemos del tema, que lo mejor es que no hacen falta excusas porque está riquísimo.

Solo te recomiendo que escojas un pesto que te guste mucho; casero o comprado, ya según el tiempo que tengas. Aquí en mi zona hacen unas mezclas de ingredientes y especias en seco que se rehidratan con un poquitín de agua, luego se le añade un poquitín de aceite y tienes listo un pesto natural y sin aditivos que está buenísimo y dura un montón. Mi preferido para esta receta es un pesto de tomate que además lleva pimentón, cebollino, romero, azúcar de caña, perejil, ajo, albahaca, orégano, guindilla y cebolla. También os puedo recomendar mi pesto ligero de pimentón ahumado para una experiencia sana y deliciosa.


Para 2 si es plato único, para más si es picoteo. Salen unas 25 "tostadas".

  • 500 g de coliflor cruda
  • 1 huevo
  • 125 g de mozzarella rallada
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra
  • Pesto al gusto
  • Opcinal: queso al gusto, en mi caso Tomme de Savoie


La preparación:


1. Retiramos las hojas de la coliflor, el tallo lo conservamos. Cortamos la coliflor en ramilletes para que quepa en la picadora y la picamos, de modo que quede covertida en una especie de cuscús. No tiene que llegar a convertirse en puré. La escurrimos todo lo que podamos para deshacernos del exceso de humedad.



2. Batimos el huevo con media cucharadita de sal y de pimienta.

3. En un cuenco grande mezclamos la coliflor con el huevo, asegurándonos de mezclarlo bien y que haya huevo por todo. Entonces añadimos el queso rallado y mezclamos bien.


4. Le damos 8 minutos en el microondas a la máxima potencia.

5. Entonces vertemos la masa sobre papel de horno en una bandeja para horno. Cubrimos con otro trozo de papel de horno y extendemos con un rodillo o incluso con las manos hasta que la masa tenga un grosor uniforme, un poco menos de 0,5 cm.


6. Hacemos cortes longitudinales y trasversales para ayudarnos a separar luego las tostadas por donde toca.

7. Le damos 22-25 minutos en el horno precalentado a 190º.



8. Le damos un par de minutos de reposo fuera del horno. Entonces volvemos a cortar por las líneas que habíamos marcado y separamos los trozos.

9. Servimos un poco de un buen pesto en cada tostada y, si queremos, podemos coronar con un queso que nos guste. 


¡Buen provecho!

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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Los tres puñaos con extra de verde


Este es un guiso tradicional rico en fibra y proteínas muy típico de Orihuela y el resto de la comarca de la Vega Baja del Segura. El nombre le viene de los ingredientes principales, que son "un puñaico" de lentejas, "un puñaico" de alubias y "un puñaico" de arroz. Os cuento un truquillo de una muy buena nutricionista: para que el cuerpo absorba mejor el hierro de las lentejas, debemos terminar la comida con un cítrico. Es decir, una naranja, una mandarina, un pomelo... Además de las legumbres, el guiso suele llevar patata y chirivía o nabo; yo además he añadido alcachofa y zanahoria y he acabado con un plato de lo más huertano y sano. Para 2 personas:

  • 25 g de alubias (judías blancas)
  • 25 g de lentejas
  • 25 g de arroz
  • 5 garbanzos (esto es adición mía porque a mi abuelo le gusta encontrarse uno o dos garbanzos en el guiso)
  • 1 patata mediana
  • 1 rama de acelga
  • 1 tomate grande
  • 1 diente de ajo
  • 1 zanahoria
  • 1 alcachofa
  • Sal y yo también le pongo una pizca de pimienta negra
  • Pimentón y/o una ñora seca
  • Una pizca de azafrán o colorante


La preparación:

1. Las habicuelas y los garbanzos los tendremos a remojo desde la noche anterior; a las lentejas no les hace falta.


2. Lo primero vamos a poner a hervir las habichuelas y los garbanzos durante 45 minutos. Tradicionalmente se hace en una olla de barro, pero vale la que tengamos. Pasados 20 minutos, añadimos las lentejas.


3. Ahora vamos a sofreír en una sartén a parte los ajos. Yo uso 1 cucharada a lo sumo. Añadimos el tomate rallado y después la alcachofa en cuartos. Salpimentamos y añadimos el pimentón. Sofreímos durante unos 5 minutos removiendo para que no se queme.


4. Pasados los 40 minutos de cocción de las legumbres, añadimos la patata en cuartos, la zanahoria en trozos o en rodajas y el sofrito de la sartén. Mezclamos, probamos y salpimentamos y/o añadimos pimentón si hace falta. Añadimos también una pizca de azafrán o colorante.

5. Dejamos cocer a fuego lento y tapado hasta que todos los ingredientes estén más o menos al punto. El agua debe cubrir los ingredientes, pero no debemos pasarnos. Si sobra agua, no taparemos la olla.

6. Cuando esté todo cocido (las patatas, la zanahoria, la alcachofa, las legumbres...), incorporamos la acelga a trozos, incluida la penca o tallo. Echamos también el arroz y pasados 15-20 minutos, estará listo.




¡Buen provecho!


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