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domingo, 25 de noviembre de 2018

Salsa de mandarina


¡Un asalto más con la tropa de #asaltablogs! Esta vez le desvalijamos el blog a Blanca, con su permiso.
Le he quitado una receta facilona, pero es que me veía genial para unas sobras de pato que tenía. Y quedó muy rica la combinación. Es una salsa de mandarina con miel.

  • 3 mandarinas
  • 1 cucharada generosa de miel
  • 50 ml de oporto o mistela

La preparación:

1. Exprimimos las mandarinas.

2. Echamos todos los ingredientes a un cazo y mezclamos.


3. Cocemos a fuego lento y removemos de vez en cuando hasta que reduzca y espese.


¡Buen provecho!

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Bergua*



domingo, 18 de noviembre de 2018

Pollo moambe congoleño


Para este mes, he tenido el honor de escoger el destino de Cocinas del mundo y nos vamos al Congo. ¡Espero que mis compañeros hayan disfrutado del viaje!


Me tentaban varias recetas con yuca y cacahuetes, pero finalmente me apeteció probar este pollo moambe, también llamdo "muamba", "mwambe", "mouamba" y alguna que otra versión más, como por ejemplo "Poulet à la Moambé", en francés. Me inspiré en esta receta y en charlas con una alumna congoleña. Con estas cantidades dicen que da para 2 congoleños, pero en casa nos dio para 6 platos jaja

  • Aprox. 1 kg de pollo (en mi caso 800 g de pechuga y el resto de muslos)
  • 2 cebollas
  • 3 dientes de ajo
  • 3 cebolletas (sin bulbo desarrollado)
  • Aprox. 150 g de pasta de tomate
  • Aprox. 1 litro de puré de tomate (tipo passata)
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado
  • 1 cucharadita de copos de gundilla
  • Aprox. 125 g de crema de cacahuete
  • 6 cucharadas de aceite de cacahuete
  • 2,35 dl de agua 
  • Sal al gusto


La preparación:

1. Calentamos 4 cucharadas de aceite de cacahuete en una cazuela a fuego vivo. Doramos el pollo por todas partes y reservamos.

* No recomiendo utilizar otro tipo de aceite porque el de cacahuete es muy aromático y añade un toque muy especial.

* Yo retiro la piel de los muslos de pollo; eso ya, al gusto.


2. Bajamos el fuego a medio-bajo y añadimos dos cucharadas más a la cazuela. Incorporamos la cebolla cortada en trozos y doramos/pochamos. Añadimos entonces el puré de tomate, la pasta de tomate, ajo picado o prensado, cebolletas picaditas, jengibre rallado, copos de guindilla, agua y sal. Mezclamos bien.

3. Devolvemos el pollo a la cazuela y subimos el fuego para que de un hervor. Entonces bajamos el fuego a bajo-medio, cubrimos la cazuela y le damos 20 minutos al fuego.


4. Sacamos una tapa de líquido de la cazuela y mezclamos la crema de cacahuete con el líquido caliente. Añadimos la mezcla a la cazuela y mezclamos bien para que se repartan los sabores. 


5. Finalmente le damos otros 10 minutos, pero esta vez sin cubrir. Cuando el pollo esté listo, podemos servir.

* Lo típico es acompañarlo con arroz hervido y plátano macho frito, además de con guarniciones de verduras como bitekuteku. Nosotros en esta ocasión lo probamos con arroz y plátano (frito en muy poco aceite) y nos gustó mucho.



¡Buen provecho!

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Bergua*




domingo, 28 de octubre de 2018

Pimientos de piquillo con atún y nata


¡Asalto de octubre con #Asaltablogs! Le hemos registrado la cocina a María, de Los blogs de María. De allí me he traído estos pimientos de piquillo rellenos de atún.

Me encantan las verduras rellenas y, cuando vi esta receta, lo vi claro, ya que hace poco, unos amigos gallegos me regalaron precisamente unas latas de pimientos de piquillo.
Para hacer la receta más ligera, la patata la herví en lugar de hacerla a la sartén con aceite.

  • 12 pimientos del piquillo
  • 2 patatas pequeñas o 1 grandecilla
  • 1 cebolla mediana
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pimiento italiano o 1/2 español
  • Aprox. 150 g de atún en conserva escurrido
  • 200 ml de nata para cocinar, en mi caso 8% de materia grasa
  • 3-4 cucharadas de puré de tomate o salsa de tomate
  • Queso rallado, por ejemplo parmesano
  • Sal y pimienta
  • Aceite de oliva


La preparación:

1. Ponemos a cocer en agua con sal las patatas peladas.

2. Picamos 3/4 de la cebolla, el ajo y el pimiento y lo pochamos todo en una sartén con unas 3 cucharadas de aceite (puede ser el aceite de la lata de atún) y tapa puesta para que se vaya cociendo al vapor también.

3. Cuando las verduras estén blanditas, añadimos la patata hervida en trocitos. Chafamos y mezclamos bien.

4. Incorporamos el atún escurrido y el puré de tomate, salpimentamos y mezclamos de nuevo.

5. Con cuidado rellenamos los pimientos (reservamos dos) y los colocamos en una fuente apta para horno.


6. Picamos los 2 pimientos que habíamos reservado y el resto de la cebolla y los pochamos un poquito en la sartén tapada.

7. Añadimos la nata, salpimentamos y ligamos bien.


8. Con la salsa rociamos los pimientos rellenos y espolvoreamos con queso rallado.

9. Finalmente gratinamos en el horno durante unos 15 minutos y servimos.

¡Buen provecho!

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domingo, 21 de octubre de 2018

Calabacines sardos


Para nuestro destino de este mes con Cocinas del Mundo escogí estos calabacines sardos, es decir, de Cerdeña. La receta viene de aquí. Es una receta vegetariana, sanita y sencilla, y además llena de sabor.


Nunca he estado en Cerdeña, pero ayer me enteré de que tengo un 17,7% de sangre sarda y me hizo gracia la coincidencia. Así que investigaré más sobre la cultura de Cerdeña ;)
Yo serví 2 mitades, es decir, un calabacín, por persona. Eso ya al gusto, según sea guarnición o plato único.

  • 2 calabacines
  • 60 g miga de pan duro (triturada o rallada)
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce
  • 2 cucharadita de comino molido
  • 2 dientes de ajo
  • 200 g queso de cabra curado (en mi caso rulo de cabra)
  • 1 cucharada de cilantro fresco picado
  • 1 cucharada de menta fresca picada
  • 3-4 cucharadas de piñones
  • Sal
  • Aceite de oliva


La preparación:

1. Lavamos los calabacines y los vaciamos de pulpa con una cuchara y mucho cuidado. Dejamos una pared de un centímetro de grosos aproximadamente. Reservamos la pulpa.



2. Rehogamos la pulpa picadita en una cucharada de aceite caliente.

3. Añadimos entonces el ajo prensado, el cilantro y la menta picados, el pimentón, la sal, los piñones y el comino. Mezclamos bien y dejamos cocinar unos minutos. Hay que dejar que se evapore el agua que suelta el calabacín. Después apartamos del fuego.


4. Ya fuera del fuego añadimos la miga de pan dura, que habremos rallado a mano o a máquina. Añadimos por último el queso desmenuzado o rallado. Mezclamos bien.


5. Con esta farsa rellenamos los calabacines y rociamos con un hilo de aceite.



6. Les damos 25-30 minutos a 200º en el horno precalentado y los sacamos cuando estén doraditos por encima. 

¡Buen provecho!

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¿Y a dónde nos vamos el mes que viene? Se me ha confiado el honor de decidirlo (¡Gracias!) y justo cuando me enteré, empecé también un trabajo nuevo que me encanta. En ese trabajo tengo una alumna congoleña que me ha contado muy orgullosa cosillas de la gastronomía de su país; y en honor a ella, me ha apetecido que nos vayamos al CONGO, que no solo tiene una, sino dos oes ;)

Los enlaces se los tendréis que enviar a Nieves y Elena: lacajitadenieveselena@gmail.com 

¡Feliz viaje! :D

Bergua*



domingo, 30 de septiembre de 2018

Churros falsos


¡Otro mes, otro asalto con #asaltablogs! Y con este estrenamos el curso :)

La despensa asaltada de este mes ha sido la de Ana, de Migas en la mesa, y ha sido un verdadero placer, porque compartimos ideas y filosofías de vida y yo no lo sabía; pero me hizo mucho ilusión descubrirlo. 
Ese es uno de los motivos por los que escogí esta receta de churros falsos o "de mentirijilla", porque representa muy bien mi estilo de vida y de cocina. Aquello de "un día al año no hace daño" lo tengo muy presente. Es importante disfrutar y no obsesionarse, pero para mí también es importante cuidar mi templo, para que me dure muchos años, y ser coherente. La vida sedentaria que la grandísima mayoría llevamos hoy en día no requiere la misma alimentación que la vida de ganaderos, granjeros e incluso gente de ciudad que tenía que guardar el calor corporal porque eso de la calefacción era un cuento o un lujo. Lo veo mucho aquí en la cultura danesa; los horarios, las comidas y demás, todavía hablan de las horas de luz, las responsabilidades y los inviernos fríos de generaciones pasadas. Hoy en día, en Navidad y otras ocasiones especiales, es una maravilla recordad aquellos tiempos y las tradiciones que nos han llegado. Pero para el día a día, hemos de adaptar la manera en que comemos, dormimos, etc. para cuidarnos de la mejor manera y sacarle partido a nuestra existencia.

Todo esto para decir que yo en casa como muy sano; espaguetis de calabacín, bizcochos en los que sustituyo mantequilla por puré de manzana, horno en lugar de frito, tortilla de patata asada en lugar de rehogada en aceite, etc. Pero no quita eso que en mi próxima visita a España me de un homenaje con unos buñuelos de calabaza o unos chipirones rebozados, o que a mis invitados les prepare un festín clásico. Y de esa línea de pensamiento surge esta receta de falsos churros, hechos al horno y con muy poquita azúcar (que además se puede sustituir por edulcorante). Se los serví a mis vecinos y hasta mi vecina diabética se atrevió con ellos y le sentaron genial. Evidentemente, no se debe esperar ni la textura ni el sabor de un churro frito y cubierto en azúcar. Pero es una buena receta. A la mesa saqué salsa de chocolate para el que quisiera. Salen unos 24, por cierto.


  • 125 g de harina  [floja]
  • 250 ml de agua
  • 2 cucharadas de azúcar, 
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 50 g mantequilla 
  • 2 huevos
  • Vainilla en pasta o en esencia líquida
  • Opcional: Salsa de chocolate baja en calorías, preferiblemente sin azúcar


La preparación:

1. En una olla fundimos un poco la mantequilla a fuego medio-lento y añadimos el agua, la sal y el azúcar. Movemos un poco para que se integren los ingredientes.


2. Cuando de el primer hervor, incorporamos la harina tamizada de una sola vez y sin pausa mezclamos bien con una espátula hasta que la masa esté bien formada y se despegue fácilmente de las paredes de la olla.


3. Retiramos la masa del fuego y le damos unos 5 minutos para que se enfríe un poquito.

4. Entonces añadimos el primer huevo y removemos bien. Cuando esté totalmente integrado, hacemos lo mismo con el segundo huevo.

5. Por último añadimos la vainilla; en mi caso un par de gotas.

6. Pasamos la masa a una manga pastelera (o una bolsa de cocina) y dejamos reposar la masa ahí dentro hasta que se enfríe.

7. Acto seguido formamos los churros sobre papel de horno. Puede ser con boquilla o sin nada decorativo. Yo utilicé la que tenía a mano en ese momento.


8. Finalmente les damos 20 minutos en el horno a 200º ya precalentado. Es buena idea comprobar si estás cocinados por dentro antes de ponerlos a enfriar en una rejilla. Recién hechos es como mejor están.


9. Como decía, con salsa de chocolate por encima están deliciosos, haz la prueba ;)

¡Buen provecho!


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Bergua*



domingo, 16 de septiembre de 2018

Gambas al estilo cajún





¡Por fin ha llegado la vuelta al cole de Cocinas del mundo! Y este mes nos pasamos por Nueva Orleans (Louisiana) a comer. De allí me he traído estas gambas al estilo cajún. Sencillas, rápidas de preparar y muy sabrosas.




Personalmente creo que las preferiría ya peladas, pero por ser la primera vez, quise respetar la forma habitual de servir la receta. Me inspiré en lo que aprendí leyendo aquí y aquí, aunque no me pude resistir a darle mi propio toque personal para hacerla una receta más sana. Para 4 personas:

  • 600 g gambas sin pelar
  • 1 cebolla de aprox. 75 g (en la receta original, salsa de cebolla para ensalada)
  • 30 ml de aceite de oliva
  • 30 ml de salsa inglesa (también llamada Worcestershire, worcester o perrins)
  • 60 ml de caldo de pollo
  • 50 ml de cerveza rubia
  • 1 cucharada de ajo prensado
  • 1/2 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1/2 cucharadita de pimentón
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1/4 cucharadita de pimienta de cayena
  • Sal y pimienta

La preparación:


1. Como para mi receta sustituí la salsa de cebolla por cebolla fresca, lo que haremos será pelar la cebolla y licuarla junto con el aceite y la salsa inglesa para hacer una pasta.


2. A esa pasta le añadimos sal, pimienta, ajo prensado, cebolla en polvo, pimentón, cayena, tomillo y orégano.


3. Echamos la mezcla a una sartén caliente y, cuando empiece a hervir, añadimos las gambas y les damos un par de vueltas (un minutillo).


4. Incorporamos entonces el caldo y la cerveza y le damos otro par de vueltas para que se evapore el alcohol y se mezclen los sabores (otro minutillo). 

5. Tapamos y le damos 10 minutos, hasta que el alcohol se haya evaporado y las gambas estén cocidas.




¡Buen provecho!


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jueves, 30 de agosto de 2018

Bayas de saúco: Varias recetas

Aquí en Dinamarca es muy típico utilizar las flores de saúco (hyldeblomst) en bebidas y recetas varias, pero el saúco también produce bayas (hyldebær) a las que se les puede sacar mucho provecho. 
Las bayas salen si no se recogen las flores del árbol. Cuando aún están totalmente verdes, a principios de agosto, hay quien hace tápenas con ellas. Una vez maduran y toman ese bonito color morado, se utilizan para hacer sirope, mermelada, sopa dulce, mosto caliente... Yo hoy os traigo las tres recetas que he probado a hacer últimamente. 
Este mes me he traído a casa un par de remesas de bayas de saúco de Gavnø y de Borreby en Skælskør. Así que he podido experimentar con ellas.

Para disfrutar de estas bayas, es muy importante hervirlas durante un mínimo de 15 minutos. De lo contrario, nos sentarán mal. Antes de cualquier receta también hay que separarlas de las ramas y enjuagarlas bien. Las cantidades varían en función de si te gusta más dulce o más ácido, si lo prefieres más espeso o más líquido... 

Salsa de baya de saúco, romero, manzana y limón


Esta salsa fue un invento que hice pensando en servirla con mi solomillo en hojaldre. Tiene tropezones; en ese aspecto es algo parecida a la salsa de arándanos que se sirve en Estados Unidos en Acción de gracias. La salsa ácida y dulzona le va genial a la carne de cerdo y es facilísima de preparar. Nos dio para 8 personas.
  • 200 g de bayas de saúco
  • 1 manzana de aprox. 125 g 
  • 1 cucharadita y media de romero
  • 30 g de limón escarchado o confitado (del dulce que se le pone a los roscones)
  • 70 g de azúcar mascabado (brunfarin)
  • 150 ml de agua
  • 50 ml de zumo de limón
  • 1/3 de cucharadita de sal
  • 1/4 de cucharadita de pimienta
  • Opcional: Vinagre suave

1. Ponemos a hervir el agua con zumo de limón con el romero para infusionar el agua. Sobra con apenas 2 minutos a temperatura media. Eso sí, tapado.

2. Añadimos entonces al agua las bayas bien enjuagadas, la manzana con piel a trocitos y el azúcar. Tapamos de nuevo y dejamos cocer durante 15 minutos, tapado.

3. Pasados 10 minutos de los 15, incorporamos los trocitos de limón escarchado, sal y pimienta. Probamos de sabor y, si hace falta, rectificamos. Por ejemplo, se puede añadir una pizca de vinagre o más limón si falta acidez, pero recordemos que es una salsa dulce. Le damos 5 últimos minutos.

* Se puede dejar hecha y servirla fría o caliente al día siguiente; mejor caliente. Yo la templé un poco en el horno a la vez que se hacía el hojaldre.




Mosto templado de baya de saúco, miel y limón


Con las bayas que no utilicé para la salsa anterior, preparé este mosto templado y un poco espeso, que nos vino genial en la tarde lluviosa en que lo hicimos. Incluso le di algo de color y sabor a una manzana con el zumo que quedaba en las paredes de un cuenquecito. Aquí no se desperdicia nada. Así lo preparo:
  • 200 g de bayas de saúco (maduras, aunque no pasa nada porque se cuelen algunas verdes)
  • Un par de buenos chorros de limón
  • Mínimo 5 cucharadas de miel

1. Enjuagamos bien las bayas y las ponemos a hervir en agua con limón. De agua sobra con cubrirlas y añadir un dedo más. Las cocemos tapadas durante 15 minutos.

2. Después de esos 15 minutos, añadimos la miel y le damos 5 minutos más. Probamos de miel pasados un par de minutos para dejarlo de dulzor y acidez a nuestro gusto.

3. Finalmente chafamos las bayas en un colador de malla. El zumo lo reservamos y los restos de la fruta los tiramos. Probamos de sabor por si hay que añadir más miel y servimos en caliente.

Al mosto templado que se prepara con estas bayas, también es común añadirle un chorrito de ron para entrar en calor y, según dicen los vikingos, mantener los resfriados a raya ;)

Zumo de baya de saúco y limón


Por último probé a hacer una versión fría, que, si bien no es como lo suelen preparar los daneses, a veces apetece.  
  • 200 g de bayas de saúco maduras
  • Corteza de medio limón
  • Edulcorante o azúcar al gusto
  • 1 litro de agua

1. Enjuagamos bien las bayas y las ponemos a hervir en agua con la corteza de limón y el edulcorante o azúcar. Las cocemos destapadas durante 15 minutos. Probamos de vez en cuando por si lo queremos más dulce.

2. Finalmente chafamos las bayas en un colador de malla. El zumo lo reservamos y los restos de la fruta los tiramos. 

3. Lo dejamos enfriar e incluso podemos servirlo con cubitos de hielo.

¡Buen provecho!

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jueves, 9 de agosto de 2018

Judías con piñones en salsa de tomate


¡Ayer encontré judías verdes planas (bajocas, batxoqueta)! ¡En Dinamarca! Y ya solo eso se merecía un plato especial, pero además, este es el primer plato que preparo en mi nueva cocina, así que quise aprovechar para darle a mi vikingo una experiencia ibérica auténtica.

Saqué los piñones de mi pueblo, mi tomate frito favorito y hasta encontré pan chapata, que por aquí es lo más parecido a las barras de pan españolas. Esta receta es de las de mojar y no dejar ni rastro de salsa. Las fotos, sin embargo, las tuve que hacer con el móvil, porque mi cámara sigue en alguna caja de mudanza. Pero bueno, menos da una piedra.

Esta receta también se suele hacer con tacos de jamón, pero en esta versión vegetariana no echamos nada de menos. El queso y los piñones completaron la experiencia. Nunca he visto al vikingo engullir judías como con este plato. Para dos personas:

  • 250 g de judías verdes planas
  • 350-400 g de tomate frito (tu favorito; receta propia o comprado, lo importante es que sea un sabor que te haga relamerte. Para mí es el tomate frito estilo casero con aceite de oliva de Hacendado)
  • 1 cebolla mediana
  • 2 dientes de ajo
  • 1 puñadito de piñones
  • 1 chorrito de vino blanco
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • 1 huevo por persona
  • Pan tipo rústico
  • Queso Manchego


La preparación:

1. Cortamos los extremos de las judías y las troceamos (en 3-4 trozos). Las pasamos por agua y dejamos que se escurran.


2. Cortamos la cebolla en trocitos también, del tamaño de una uña, y la ponemos a pochar en aceite caliente a fuego medio-alto en una sartén. El ajo lo prensamos sobre la cebolla, añadimos una pizca de sal y mezclamos.

3. Cuando la cebolla se ha vuelto un poco transparente, añadimos los trozos de judía y los piñones y mezclamos bien. Echamos entonces el chorrito de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol.


4. Entonces añadimos el tomate y un poquito de agua si nos parece muy espeso. Mezclamos bien y dejamos cocer a fuego lento durante unos 45 minutos. Hay que probar la salsa y añadir un poquito de azúcar si la notamos ácida por el tomate.


5. A última hora antes de servir, hacemos los huevos fritos. Yo apenas uso aceite; mancho la sartén con un espray de cocina para que no se peguen y listo. A mí me gusta añadirle un toquecito de sal y pimentón dulce al huevo sobre la yema.

6. ¡Y ya está! Servimos las judías en un recipiente (de barro, a poder ser), el huevo encima, y acompañamos con pan. También recomiendo sacar queso a la mesa, nuestro caso, Manchego.


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viernes, 3 de agosto de 2018

Ensaladilla ligera de surimi


El surimi en mi casa se llama pata de cangrejo o sucedáneo de cangrejo, como en muchos sitios; pero a esta ensaladilla la llamo "de surimi" para distinguirla de mi ensaladilla de auténtico cangrejo
Cuando paso por Iberia de visita no puedo irme sin tomarme una tapica de ensaladilla rusa y otra de pata. Hoy os traigo una versión de la tradicional ensaladilla de pata de cangrejo, aunque con varios ingredientes adicionales y con una salsa ligera en lugar de mayonesa. Queda muy rica y es una forma genial de comer lechuga sin penas (no me gusta mucho).

La base de la salsa es el skyr; una especie de yogur proveniente de Islandia; aquí en Dinamarca es muy popular por ser rico en proteínas con un nivel graso bajísimo y, en conjunto, muy pocas calorías. Se dice que ya lo tomaban los vikingos en sus tiempos. Sabe un poco a queso fresco y, si no lo encuentras, también puedes usar quark o creme fraiche (nata agria), pero lo menos calórico es el skyr y además da la misma textura que la mayonesa. 

  • 8-10 palitos pequeños de surimi
  • 1 huevo duro pequeño
  • 100 g de piña natural o enlatada en su jugo
  • 60 g de nueces
  • 2 hojas de lechuga
  • 4 cucharadas de skyr
  • 2 cucharadas de ketchup
  • 1 cucharadita de vinagre suave (de Casablanca, de vino, de manzana... al gusto)
  • Limón
  • Sal

La preparación:

1. Ponemos el huevo a hervir. 15 minutos desde que rompa a hervir para que quede duro. Después lo pasamos por agua fría para poder pelarlo. 

2. Lo troceamos finito y lo ponemos a enfriar en la nevera o el congelador. 


3. Cortamos la lechuga en trozos finitos y reservamos en un cuenco.

4. Cortamos también la piña en trocitos y la escurrimos. La añadimos al cuenco con la lechuga.


5. Cortamos entonces el surimi en rodajitas y al cuenco con ello.


6. Picamos las nueces en mortero, a cuchillo o en picadora y también al cuenco.

7. Preparamos la sala mezclando el skyr, el ketchup, sal, vinagre y un poco de limón. Las proporciones se pueden modificar al gusto. Si queda ácida, se puede corregir con azúcar.


9. Se mezclan bien los ingredientes, incluido el huevo troceado, con la salsa. Se sirve bien fría.




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