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domingo, 19 de noviembre de 2017

Tarta griega de yogur


¡Volvemos a Grecia! Digo volvemos porque hace unos meses pasamos unos días por allí como parte de un viaje en crucero y ahora Cocinas del mundo nos da la oportunidad de volver desde casa. En el día de mi cumple, además :)



Hace poco publiqué mi receta de saganaki de queso con miel y limón, y el tzatzikki aparece en varias recetas de mi blog porque, por alguna extraña razón, es una salsa muy popular aquí en Dinamarca. Así que hoy me voy por otro lado; siempre tiendo a lo salado, pero hoy aprovecho que un buen amigo cumplió años hace poco y le he preparado esta tarta, inspirada en la receta del masterchef griego Akis Petretzikis .

Ya veréis que el concepto recuerda al de la tarta de queso yanqui, pero el ingrediente principal aquí es por supuesto el yogur griego y el resultado es una tarta bastante más ligera. Me he tomado la habitual licencia de autora y en lugar de galletas digestivas para la base, he usado galletas rellenas de chocolate; de estas tipo Príncipe, pero marca La Pava ;) Con estas cantidades hice una tarta mediana, en un molde de 20 cm de diámetro.


  • 125 g de galletas rellenas de chocolate
  • 45 g de mantequilla
  • 600 g de yogur griego natural sin azúcares añadidos (a temperatura ambiente)
  • 150 g de azúcar (en mi caso 75 g de Stevia)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 3 huevos enteros y 1 yema
  • Miel
  • Un puñadito de nueces
  • Tomillo fresco

La preparación:


1. Primero vamos a por la base. Chafamos o trituramos las galletas; podemos meterlas en una bolsa y chafar con un martillo o un rodillo o usar una picadora. Añadimos la mantequilla derretida y mezclamos bien para que todo se empape.




2. Engrasamos con un poco de aceite o mantequilla la base del molde y repartimos el triturado de galleta sobre ella. Personalmente, recomiendo cortar una circunferencia de papel de horno del tamaño de la base del molde y repartir sobre ella la galleta, para que sea más fácil de desmoldar.




3. Horneamos la base a 160º en el horno precalentado durante 12-15 minutos. Después dejamos que se enfríe del todo. Aquí en Dinamarca, sobra con sacarlo al balcón 5 minutos ;)

4. Vamos a por el relleno. Es muy importante que el yogur esté a temperatura ambiente. Lo vamos a batir con varillas durante 2 minutos a velocidad media hasta que consiga una textura cremosa y ligera.




5. Entonces añadimos la mitad del azúcar (o edulcorante) y batimos con las varillas durante 1 minuto a velocidad media. Después añadimos el azúcar o edulcorante restante, la sal, extracto de vainilla y zumo de limón. Añadimos también la yema y batimos con las varillas a velocidad baja hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Si las paredes del recipiente están sucias, usamos una espátula para incorporarlo a la mezcla.




6. Ahora añadimos los huevos enteros de uno en uno; incorporamos uno, batimos un poco con las varillas a velocidad media-lenta, después el segundo, batimos un poco, finalmente el tercero y batimos hasta que está perfectamente mezclado.

7. Echamos la mezcla al molde, sobre la base de galleta ya fría. Le damos 10 minutos a 230ºC en el horno precalentado. Pasado ese tiempo, bajamos a 100ºC y lo dejamos hornear durante 90 minutos. 




8. Pasado ese tiempo, la sacamos del horno, dejamos que se enfríe un poquitín durante 5 minutos y pasamos un cuchillo fino por el canto para separarlo del molde. Lo dejamos que siga enfriando en el molde. Mínimo 2 horas. Cuando ya esté fría, se puede meter al frigorífico.

9. En el momento antes de servir, se cubre con unos hilos de miel al gusto, las nueces picadas a mano o en mortero y espolvoreamos con hojitas de tomillo fresco. Ya veis que mi tarta quedó bastante cuarteada en la superficie, fue porque le di un buen meneo por accidente. Por suerte, las nueces lo disimulan ;)






¡Buen provecho!


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Bergua*


domingo, 12 de noviembre de 2017

Trenza de canela súper rápida


¿Os suenan los rollos de canela llamados "Cinnamon buns"? Es muy típico en los Estados Unidos y también aquí en los países escandinavos. En Dinamarca los llamamos "kanelsnegl".
El caso es que me apetecía combinar ese concepto con esta presentación que vi hace tiempo en internet. Y de ahí nace la idea de esta trenza de espirales de canela y azúcar.

Normalmente se usa una masa específica tipo bollo, pero algo más firme, similar a la masa de pizza, de hecho. Así que se me ocurrió probar a hacerla con masa de pizza para comprobar cómo quedaría de textura y de sabor y saber si, en un día de prisas, podríamos tener esta belleza preparada en menos de media hora. ¿El veredicto? Funciona y nos ahorramos calorías, ya que la masa de pizza contiene menos azúcar y mantequilla. Peeero evidentemente, el resultado es un bollo menos dulce de lo habitual. Pero está bueno. Y si ya lo acompañas de helado, está ideal jejeje Mojados en leche o en el café también están muy ricos ^^

  • Masa de pizza rectangular, 400 g en mi caso (una buena, gruesa)
  • 1 cucharada de mantequilla en pomada o derretida, pero fría
  • 1 cucharada de canela en polvo
  • 1 cucharada de azúcar (se le puede añadir un poco más, porque como ya digo, la masa es poco dulce)

La preparación:

1. Untamos una cara de la masa con la mantequilla, bien en pomada o derretida y luego enfriada.


2. Mezclamos bien la canela y el azúcar y espolvoreamos sobre la mantequilla de modo que toda la cara quede cubierta.


3. Enrollamos la masa sobre sí misma de lado largo a lado largo.


4. Con una tijera hacemos cortes como si cortáramos rodajas, pero no completas, de aproximadamente el mismo tamaño. La masa tiene que seguir conectada en la base; no cortaremos del todo.


5. Entonces distribuimos una rodaja hacia la izquierda y una hacia la derecha con todas las rodajas. También las tumbaremos un poco y podemos afinar con las yemas de los dedos las puntas de cada "hoja" para que queden más definidas.


6. Finalmente le damos 15 minutos a 220º en el horno precalentado.



¡Buen provecho!

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lunes, 30 de octubre de 2017

Huevos extraterrestres rellenos


¿A que molan estos huevos extraterrestres? Mañana se celebra Halloween o algo similar en muchas partes del mundo y a mí me encanta disfrazarme y experimentar en la ocina, así que cualquier excusa me vale. 
El caso es que vi unos huevos parecidos en internet, pero solo la foto, sin explicaciones de ningún tipo, y pensé que tenía que intentarlo. ¡Salieron a la primera, son facilísimos de hacer! ¿Y a que dan impresión? Además están buenos ;)


  • 4 huevos
  • 1 aguacate maduro
  • Aprox. 70 g de atún escurrido
  • Limón
  • Sal y pimienta
  • Cebolla en polvo
  • Colorante alimentario en formato líquido. El color que queramos, aunque yo creo que el verde es el más apropiado para este proyecto. Yo mezclé azul y una pizca de amarillo para hacer un tono verdoso.
  • Opcional: Tabasco

La preparación:

1. Primero vamos a hervir nuestros huevos; necesitamos huevos duros. Yo tengo una maquinita que se programa y los prepara como quieres, pero si no, como toda la vida, se lleva el agua al punto ebullición en una ollas, se sumergen los huevos con cuidado y se les da 10-12 minutos.


2. Después los sacamos y los dejamos que se enfríen un poco (unos 30 minutos) sin pasarlos por agua fría.

3. Cuando ya estén menos calientes, usamos el canto de un cuchillo para romper la cáscara creando grietas por todo, pero con cuidado de que no se pelen. Tienen que conservar la cáscara rota.


4. En una bolsa pequeña de plástico metemos con cuidado los huevos. Añadimos unas cuantas gotas de colorante. Si queremos hacer huevos de diferentes colores, podemos hacerlos por separado en varias bolsas. Cerramos la bolsa y movemos los huevos dentro para que se impregnen con la tinta, pero con cuidado de que no se caiga la cáscara. Los dejamos reposar un ratito en la bolsa; unos 15-20 minutos debería sobrar.


5. Entonces sí, ya podemos pelar los huevos y los pasamos por agua fría para deshacernos de cualquier trocito minúsculo de cáscara que quede.


6. Los cortamos por la mitad longitudinalmente con cuidado y extraemos las yemas.


7. Para preparar el relleno, echamos al vaso de la batidora la pulpa del aguacate, las yemas, el atún, sal, pimienta, limón al gusto y cebolla en polvo. Si queremos, también podemos añadir un par de olivas rellenas de anchoa. Trituramos bien para que quede una consistencia suave.

8. Podemos rellenar cada mitad con ayuda de una cucharilla o, si tenemos una jeringa gruesa de cocina, también podemos usarla.


¡Y ya está! Si nos gusta el picante, podemos añadir un par de gotitas de tabasco sobre el relleno. 


¡Buen provecho!

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domingo, 29 de octubre de 2017

Girasol relleno


¡Segundo asalto con la tropa de #asaltablogs! Esta vez le desvalijamos el blog a Obdulia, con su permiso. Yo tenía un par de recetas dulces en mente, pero al final siempre tiendo irme a por lo salado, así que nos dimos el capricho en casa de este rico girasol de hojaldre relleno de carne y queso.

Le podéis poner el relleno que queráis, evidentemente, pero yo he probado la idea de Obdulia de carne y queso, lo único es que elegí queso azul. 

Esta receta tiene un problema: es adictiva. Así que aseguraos de servir también una buena ensalada para no acabar zampándoos el girasol entero en una sentada ;)

  • 2 placas de hojaldre
  • 400 g de picadillo, en mi caso de pollo
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo
  • 1 cucharadita de pimentón
  • Queso azul
  • Opcional: Un puñadito de mozzarella rallada
  • Sal y pimienta
  • Una cucharadita de semillas de sésamo, amapola, lino, o similar
  • Una pizca de leche para "barnizar"

La preparación:

1. Mezclamos bien la carne con las especias, incluidas sal y pimienta. Si tenemos tiempo, le damos unos 30 minutos en la nevera para que se potencien los sabores.

2. Cubrimos un cuenco pequeño con un trozo de "film" transparente, para que la carne no se pegue al molde. Entonces cubrimos las paredes y el fondo del cuenco con una capa fina de picadillo (no hace falta cubrir las paredes hasta arriba).

3. En el centro de la cúpula de carne depositamos el queso; yo he puesto trozos de queso azul y después un puñadito de mozzarella rallada. Entonces cubrimos con un par de cucharadas de picadillo y la unimos bien a los bordes de las paredes para hacer la base de la cúpula.


4. Le damos la vuelta al cuenco sobre el centro de la masa*.


* Lo ideal es comprar es masa de hojaldre ya en formato redondo, pero si te es imposible encontrarla, como a mí, simplemente usa un plato redondo para cortar un círculo grande de cada placa de hojaldre y recicla los bordes en otra receta, por ejemplo estos cronuts.


5. El resto de la carne la utilizamos para hacer un aro de carne alrededor de la cúpula central, pero sin tocarla; el cinturón de carne debemos hacerlo a mitad entre el final del hojaldre y la cúpula, sin que toque ninguno de esos extremos.

6. Sobre el cinturón de carne distribuimos también trocitos de queso azul.


7. Entonces cubrimos con la segunda lámina de hojaldre. Volvemos a colocar el cuenco cubierto con papel film sobre la cúpula, por encima de la masa, y presionamos un poco para ayudar a marcar la forma y que la mantenga durante el horneado.

8. Con un tenedor vamos sellando todos los bordes.



9. A continuación nos imaginamos que nuestro círculo es un reloj hacemos cuatro cortes hasta la línea de la cúpula en lo que serían las 12, las 3, las 6 y las 9; es decir, dividimos el círculo en 4 cuartos con cuatro cortes.

10. Dividimos cada cuarto en 3-4 trozos más; yo he hecho 16 pétalos en total del mismo tamaño aproximadamente.


11. Colocamos cada pétalo de pie hacia arriba en la misma dirección.

12. Pintamos el hojaldre con un poquitín de leche (el efecto es el mismo que con el huevo batido, pero así no hay problemas de alergia al huevo y no hay que abrir un huevo solo para eso). Con el tenedor pinchamos un par de veces la cúpula en los laterales para que el aire tenga una vía de escape. Y decoramos con las semillas sobre la cúpula a modo de "semillas de girasol".


13. Ya solo queda cocinarlo. Habremos precalentado el horno a 180º y le damos 20-25 minutos a esa misma temperatura. Cuando esté doradito a nuestro gusto, lo sacamos.


¡Buen provecho!

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domingo, 15 de octubre de 2017

Longsilog, desayuno filipino


¡Este mes nos vamos hasta Filipinas con Cocinas del mundo! Gracias a este reto descubrí también la cocina coreana hace un par de años y desde entonces la disfrutamos con frecuencia en casa. Disfruto mucho la gastronomía asiática, así que me emocioné en cuanto leí cuál era el destino que nos tocaba esta vez.


Filipinas me parece fascinante porque combina tradición asiática e influencia colonial española, lo que da lugar a un mundo curiosísimo que se refleja en su idioma, sus costumbres y, por supuesto, sus platos. Por ejemplo, la palabra para "desayuno" en Filipinas es "almusal", que guarda un parecido considerable con el verbo español "almorzar" (que a su vez es de origen árabe).

Hoy os traigo precisamente un silog, que es uno de los desayunos filipinos más populares. Es una forma de reciclar el arroz sobrante de la cena. Se trata de un plato combinado que incluye arroz salteado con ajo (llamado sinangagpreparación heredada de la época colonial también), huevos fritos (allí normalmente de pato y alguna vez como revuelto), a veces mango, cebolla y tomate, y siempre alguna proteína. La proteína elegida le da el nombre al plato. Tenemos, entre otros:

Longsilog: "longanissa", tipo de longaniza de cerdo dulzona muy típica y sin piel. Mi elección para hoy. También existe la "longanissa" de ternera o de pollo, incluso de atún, pero la más típica es de cerdo. No se parece a ninguna longaniza ni salchicha española EN NADA; es un sabor dulzón muy rico. Otros son:
Hotsilog: salchicha (Por "hot dog"; perrito caliente en inglés).
Tapsilog: tapa (carne de vaca cortada en pedacitos).
Tocilog: tocino.
Porksilog: cerdo.
Chicksilog: pollo.


La alegría de tener que cocinar un plato de Filipinas es doble, porque hace tiempo solía comprar bastante estas longanizas y por algún motivo, me había olvidado de ellas. Pero en cuanto leí que viajábamos a Filipinas, las recordé y fui a buscarlas al mercado asiático de mi ciudad :) ¡Así que gracias a Concha por recordármelas!

Desayuno para dos:
  • 4-6 longanizas filipinas, según el tamaño
  • 2 huevos
  • 2-4 rodajas de tomate o tomates cherry en mitades
  • 1 mango maduro
  • Opcional: un par de rodajas de pepino
Para el arroz al ajo, sinangag:
  • Arroz hervido del día anterior, tipo jazmín; de grano largo (100 g en seco; unos 300 g cocido)
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • Sal
  • Opcional, para decorar: Cebollino o cebolleta

La preparación:

1. Pinchamos las longanizas varias veces con un tenedor. Las echamos a una sartén y añadimos una cucharada de aceite y agua caliente que cubra aproximadamente 1 cm de alto de la sartén. Las llevamos a ebullición y dejamos que se cocinen hasta que se evapore todo el agua; unos 8-10 minutos.


2. Después bajamos el fuego y dejamos que las salchichas se frían en la grasa que sueltan durante 2-3 minutos, hasta que estén listas. Si hace falta (yo creo que no), añadimos 1 cuacharadita de aceite. Las movemos de vez en cuando para que se cocinen uniformemente.

3. Mientras tanto, preparamos el arroz. Como explicaba, tienen que ser sobras o simplemente estar hervido de antes, de forma que se haya enfriado. Yo lo dejé hecho la noche anterior. Con un tenedor separamos un poco los granos de arroz en frío para deshacernos de los tropezones grandes que se hayan podido formar.

4. Calentamos una cucharada de aceite a fuego medio-lento y cocinamos el ajo picadito en tiras durante unos 7-10 minutos, hasta que esté dorado. Después lo sacamos, lo ponemos sobre papel absorbente y reservamos; al enfriarse se pondrá crujiente.


5. En un wok o una sartén honda calentamos 2 cucharadas de aceite a fuego medio-alto. Cuando esté bien caliente, añadimos el arroz y lo extendemos por la base; lo dejamos cocinar hasta que los granos empiecen a chisporrotear, menos de 1 minuto. Removemos y lo volvemos a hacer. Así hasta que todo el arroz se haya recalentado.


6. Entonces reincorporamos los trocitos de ajo y salpimentamos al gusto.

7. Los huevos fritos no llevan mucho tiempo; se rompe la cáscara con cuidado, se echan a la sartén también con cuidado sobre un poco de aceite caliente y se dejan freír hasta el punto al que nos gusten.

8. Y ya está listo todo el proceso de cocinar. Ya solo queda armar el plato; servimos el arroz a cucharadas o en molde, las salchichas a un lado, el huevo a otro, y podemos servir también un par de rodajas de tomate y un par de aros de cebolla o un par de cebolletas picadas sobre el arroz. Y si lo queremos más completo todavía, podemos añadir mango fresco. ¡Y listo!


Presentar el mango con la técnica erizo que yo he utilizado es muy fácil; se cortan los dos cachetes laterales del mango y se reserva la parte del hueso para otro momento; se hacen cortes profundos a lo largo y ancho, pero sin llegar a cortar la piel del mango; y se estira de la piel hacia abajo para que se abra como en la foto.


Eso sí, yo soy incapaz de comer huevo para desayunar. Mira que aquí en Dinamarca es común, pero yo no puedo. Así que en honor a la verdad, lo serví para almorzar. Y seguro que no será la última vez, porque nos ha gustado mucho el invento.

Si como a mí, os interesa el tema, os recomiendo este artículo sobre la comida en Filipinas. Mi receta del arroz es de una auténtica filipina y el resto está inspirado en artículos varios, sobre todo este.


¡Buen provecho!

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viernes, 29 de septiembre de 2017

Cronuts al horno


Me encantan las recetas con hojaldre, no es ningún secreto, así que cuando empezó la moda de los cronuts (donuts con masa de cruasán), me pareció fantástico. Peeero vivo en Dinamarca, que no es precisamente la meca de las modas culinarias, y así llegué hasta el 2016 sin probarlos. Dicen por ahí que se pueden comprar en cualquier confitería, pero déjame que te diga que eso será en Nueva York, porque aquí desde luego, no.

Total, que un día hice una receta con hojaldre y me sobró un pedazo de la placa de masa, y se me ocurrió que podría reciclar haciéndome mis propios cronuts, pero eso sí, al horno. Que sí, que ya, que la masa de hojaldre no es sana ni con espinacas, pero no hay porqué abusar y además, en la comida casera al menos, me gusta más el horno que freír.

En fin, que no sabía que saldría de este experimento, pero funcionó y me gustó mucho, de hecho, así que lo comparto con vosotros por si os ayuda a quitaros un antojo ;) 
A mí personalmente no me gusta el glaseado, así que a veces hago un sirope rápido de miel y limón, pero vamos, que también podéis decorar con nutella, espolvorear con azúcar o lo que os apetezca.

Ya digo que esta es una receta de reciclaje; tenía un poco menos de media placa de masa, así que a mí solo me dio para dos cronuts, pero si tenéis más masa, obviamente saldrán más; también en función del tamaño. Os digo lo que yo utilicé para dos cronuts:

  • Aprox. 1/2 placa de masa de hojaldre fresca y fina (las congeladas que venden en España son muy gruesas) ¡Y ya está! ¡No hay más ingredientes!
Para el sirope de limón y miel:
  • 1 cucharada de miel
  • 2 cucharadas de agua
  • 1 cucharada de limón
  • 1/2 cucharadita de esencia de vainilla

La preparación:

1. Doblamos la masa sobre sí misma tres veces o cortamos tres cuadrados y los colocamos uno encima del otro sin arrugas.

2. Con la cara ancha de un vaso cortamos un círculo; eso será nuestro cronut.


3. Entonces hacemos el agujerito en el centro; no muy grande, porque estamos haciendo donuts, no rosquillas. Yo uso el tapón de una botellita del tamaño de mi dedo índice.


4. Esparcimos un poco de harina sobre un trozo de papel de plata un ahí colocamos nuestros cronuts, que irán sobre una bandeja de horno. Crecen a lo alto, así que no hace falta que el espacio entre ellos sea enorme.

*Si quieres, puedes barnizar la parte de arriba de la masa con leche, pero adquieren buen color igualmente.

5. En el horno precalentado les damos 12-14 minutos a 180º en la posición de calor arriba y abajo; en mi horno tardan exactamente 13 minutos en adquirir el tono que me gusta.

6. Después los dejamos enfriar sobre una rejilla para que no suden.


- Y si queremos probarlos con sirope, como yo hago a veces, el proceso es el siguiente. A mí me gustan los sabores ácidos, pero si a vosotros os gustan menos, podéis echar más limón o nada de limón, más miel, añadir azúcar... Es cuestión de ir probando.

7. En una olla mezclamos el agua, la miel, el limón y la vainilla. Calentamos a fuego medio-alto y lo llevamos a ebullición. Hay que remover de vez en cuando.


8. Dejamos hervir unos 5 minutos removiendo y se irá espesando y reduciendo.

9. Finalmente rociamos los cronuts con el sirope; si vamos a decorar con perlas o cualquier otra cosa, es mejor hacerlo ante de que el sirope se enfríe, para que se pegue. En la foto, mi cronut lleva virutas de mora deshidratada. 
También se puede hacer un sirope menos espeso y sumergir el cronut entero en él para que se empape, pero yo hago una versión un poco más ligera.


¡Buen provecho!

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domingo, 24 de septiembre de 2017

Cubitos de sabores



¡Me estreno por fin en el reto #asaltablogs
Para mi primer asalto he escogido una receta más que sencilla, pero que me hacía ilusión probar, porque me pareció divertida, muy apropiada para el verano y rica.

El blog asaltado este mes es este. Laura nos proponía cubitos de café, de limón y de chocolate que ella llamó "Ideas de hielo" (<3). 

A mí me ha apetecido probar los de limón (he añadido menta) y además he probado con un sabor muy típico de mi país adoptivo: jugo de bayas de saúco negro o saúco común, que aquí en Dinamarca se llaman "hyldeblomst".

Se pueden usar en agua, para cóctails, en té... Incluso en sopas frías. Tiene la función evidente de añadir sabor y enfriar, pero no solo eso; si te preparas un zumo de bayas de saúco y le echas cubitos normales de agua, a medida que se vayan derritiendo, se aguará nuestro sabor. Con estos cubitos, el sabor se conserva hasta el final.

Nos hará falta una cubitera; normal o con alguna forma especial; la mía es de corazones. Puede ser de plástico duro, de silicona, de bolsa... Ya veréis que yo usé dos tipos diferentes. Os cuento qué ingredientes utilicé:


Cubitos de limón (14 unidades)
  • 1 limón y 1/2 (dependerá del tamaño de los limones y de la cubitera)
  • 14-28 hojitas de menta (les podemos poner 1-2, según el tamaño; mejor hojitas medianas)
La preparación:

1. No tiene misterio ninguno. En cada agujero de la cubitera metemos una o dos hojitas de menta. Las podemos picar si no queremos que nos aparezca luego la hoja entera en la bebida; a mí me gusta entera.

2. Exprimimos el limón y rellenamos cada hueco de la cubitera con el zumo (en este caso usé una de silicona). Podemos rebajarlo un poco con agua si queremos, pero yo los prefiero hacer intensos porque me gusta mucho el sabor a limón y porque los voy a usar más que nada para agua.


3. ¡Y ya está! Al congelador un par de horas, hasta que estén congelados del todo, y listo.





Cubitos de jugo de baya de saúco

  • Aprox. 500 ml de zumo de baya de saúco (de nuevo, depende de nuestra cubitera)
La preparación:

1. En esta ocasión utilicé una bolsa-cubitera, ¿las conocéis? El líquido se vierte desde arriba hasta que todos los compartimentos están llenos; nos podemos ayudar con un embudo si hace falta.


* De nuevo escogí no mezclar el ingrediente principal con agua porque este zumo siempre se bebe diluido en agua; nunca por sí solo. La proporción normalmente es 1 medida de zumo por 4 medidas de agua. Así que al añadir un cubito de zumo a un vaso de agua, tenemos más o menos la proporción en la que se suele beber.

2. Y nada, una vez llena la bolsa-cubitera, se ata para que no se salga (si usas una cubitera normal, la llenas y listo) y al congelador un par de horas, hasta que los cubitos estén congelados.

*La textura de estos de baya de saúco no es tan firme como la de los de agua y los de limón; quedan más escarchados, como un granizado sólido. No se endurecen del todo.





- Para dar un toque divertido, según para qué bebida hagamos los cubitos, también podemos usar gominolas, florecillas comestibles, frutos del bosque... Y se haría tal y como hicimos con las hojitas de menta.



¡Buen provecho!

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