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domingo, 27 de enero de 2019

Albóndigas a la cerveza


Aquí estamos un mes más con #asaltablogs, y este mes le hemos entrado a desvalijar el blog a Eva. Me he llevado estas albóndigas en salsa de cerveza, muy resultonas y tan ricas que han conseguido que me coma un plato de guisantes jajaja (Aunque no son obligatorios).

He hecho un par de cambios para aligerar la receta. Lo principal es que las albóndigas, o "pelotas", como se llaman en mi pueblo, las he horneado en lugar de freírlas. Salieron unas 4 raciones generosas; 26 albóndigas.

Para las albóndigas:
  • 250 g de picadillo de cerdo
  • 1 huevo
  • 60 g de pan duro
  • Un poco de leche
  • 10 g de piñones
  • 3 dientes de ajo
  • 10 g de pan rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal, pimienta
  • Pimentón dulce
Para la salsa:
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 cerveza rubia, 33-50 cl
  • Harina
  • 100 ml de caldo de pollo o agua
  • Opcional: guisantes en lata, en mi caso también con zanahoria.


    La preparación:

    1. Cortamos el pan en rodajas y las ponemos a ablandar en leche. Cuando esté blando, chafamos con un tenedor hasta tener una masa.



    2. Mezclamos el picadillo, sal, pimienta, pimentón, ajo prensado, piñones y pan húmedo. Después añadimos el huevo batido y finalmente incorporamos el pan rallado, el suficiente para que la masa de carne sea manejable.



    3. Con las manos formamos las albóndigas, del tamaño aproximado de una pelota de ping pong. 

    4. Para hornearlas, primero ponemos aceite en una fuente apta para horno a 250º.

    5. Cuando el aceite esté caliente, colocamos sobre él las albóndigas, bajamos la temperatura del horno a 200º y les damos 10 minutos. Así tomarán colorcito.


    6. Pasados 10 minutos les damos la vuelta a todas las albóndigas y las devolvemos al horno 5 minutos más. Es decir, estarán en el horno 15 minutos en total.


    7. Mientras tanto, preparamos nuestra salsa. Empezamos rehogando en aceite el ajo y la cebolla picaditos y con un poco de sal. Si tapamos, el vapor acelerará la cocción.

    8. Echamos una cucharada de harina y mezclamos bien durante un minutito. Después añadimos la cerveza y dejamos que se evapore un poco, a fuego vivo.



    9. Pasados 5 minutos, bajamos el fuego e incorporamos las albóndigas ya horneadas y las verduras (bien enjuagadas para que no sepan a lata y estén limpias de conservantes).

    10. En seguida añadimos el caldo (o agua con una pastillita de caldo concentrado. Tapamos y le damos 5-10 minutos al fuego. No hace falta más porque las albóndigas ya vienen cocinadas del horno. Cuando la salsa esté espesa como nos guste, el plato está listo. Probamos de sal, rectificamos si hace falta, y listo.



    * En España lo normal sería acompañar con pan o una guarnición de patatas; a´quí en Dinamarca se estila más el arroz hervido para estos platos. Al gusto de cada uno ;)


    ¡Buen provecho!

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    domingo, 20 de enero de 2019

    Almejas a la portuguesa: Amêijoas à Bulhão Pato



    Para el primer viaje de este año con Cocinas del mundo, visitamos al vecino Portugal. Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en la gastronomía de Portugal es bacalao, así que por llevar la contraria estuve mirando recetas con carne jeje Pero últimamente tenía ganas de comer almejas y aproveché esta ocasión para hacérmelas, eso sí, a la portugesa, con esta receta que llaman "Amêijoas à Bulhão Pato".


    Hay quien añade el vino blanco y hay quien no; y hay quien lo toma de aperitivo y quien lo sirve de plato principal. Yo me he inspirado en estas tres fuentes. Si no te gusta el cilantro, prueba con perejil, pero claro, ya no sería esta receta. Estas cantidades son para 2.

    • 500 g de almejas
    • 1 cebolla mediana
    • 2 dientes de ajo
    • 5 cl de aceite de oliva (1/2 dl)
    • 1 ramillete de cilantro fresco
    • 150 ml de vino blanco seco
    • Limón
    • Sal
    • Pimienta negra

    La preparación:

    1. Lavamos bien las almejas. Si tenemos tiempo, lo ideal es ponerlas en agua con sal durante un par de horas y cambiar el agua un par de veces para deshacernos de la arena que puedan llevar.

    2. En un perol o en una cazuela calentamos la mayor parte del aceite. En él freímos la cebolla picadita y el ajo en láminas gruesas. Al poco incorporamos el cilantro y removemos.



    3. Añadimos las almejas, espolvoreamos con un poco de sal y tapamos. Le damos a fuego medio-alto hasta que se hayan abierto las almejas; unos 5-10 minutos. 

    4. Cuando queden los últimos 3-5 minutos, añadimos el vino blanco, destapamos para que reduzca la salsa y se evapore el alcohol.


    5. Al final espolvoreamos con un poco de pimienta negra, el poquitín de aceite que nos quedaba y un chorretón de limón.


    ¡Buen provecho!

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    martes, 8 de enero de 2019

    Pollo al curry congoleño: Kuku paka


    Es una pena lo poco que se conoce en general la cocina africana en el resto del mundo, y por eso hoy te propongo otra receta congoleña para que disfrutes como yo. 
    Los países africanos con los que más conexión y experiencia gastronómica tengo son Marruecos, Túnez y Senegal. Pero a raíz de mi trabajo actual, empecé a aprender sobre la gastronomía del Congo y hemos hecho varios experimentos en casa, todos con muy buenos resultados.
    Este curry de pollo africano de nombre Kuku paka está buenísimo; la salsa es adictiva, sobre todo si te gusta la leche de coco como a mí. Esta receta en concreto la descubrí a través del reto de Cocinas del mundo, gracias a mi compañera Patricia. Para 4 platos acompañados de arroz hervido:

    • 4 pechugas de pollo (se puede hacer con muslos y contramuslos, pero yo prefiero pechuga y sin piel)
    • 1 cebolla morada
    • 3 dientes de ajo
    • 1 tomate maduro
    • 1 y 1/2 cucharaditas de jengibre fresco picadito 
    • 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
    • 1/2 cucharadita de cilantro molido
    • 1/4 cucharadita de comino molido
    • 1/4 cucharadita de pimentón picante
    • 1/4 cucharadita de sal
    • 3 cucharadas de aceite
    • 250 ml de leche de coco
    • 1 lima (o limón)
    • Cilantro fresco para decorar
    Para marinar la carne:
    • 1 cucharadita de jalapeño picado
    • 1 cucharadita de ajo prensado
    • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
    • 1/4 cucharadita de sal

    La preparación:

    1. Primero vamos a marinar el pollo. Yo abro las pechugas por la mitad para que los trozos sean menos gruesos. Esparcimos por encima el jalapeño, el ajo, el jengibre y la sal y mezclamos bien para que se impregne la carne. Cubrimos y dejamos marinar durante un mínimo de 1 hora; preferiblemente una noche entera.


    2. Lo siguiente, según la receta tradicional, es darle color al pollo y cocinarlo en el horno y mientras tanto hacer la salsa al fuego; pero las pechugas no tardan tanto en cocinarse, así que también se pueden pasar primero por la sartén y luego sacarlas un momento hasta devolverlas a la salsa.

    3. En una sartén calentamos el aceite y cocinamos la cebolla picada unos 5 minutos hasta que se ablande un poco. 

    4. Añadimos entonces el jengibre y el ajo picados y el tomate troceado. Salteamos durante unos 3-5 minutos.



    5. Incorporamos las especias y la sal, removemos y le damos un minutito al fuego. 

    6. Vertemos entonces la leche de coco, removemos y llevamos a ebullición hasta que espese un poco.



    7. Ahora sí, añadimos el pollo ya cocinado y lo rociamos con la salsa de vez en cuando para que no se quede seco y tome bien los sabores. Le damos unos 5 minutos más al fuego hasta que la salsa esté tan espesa como queramos.


    8. Servimos el pollo con arroz hervido, rociamos con la salsa y decoramos con cilantro fresco y lima.

    ¡Buen provecho!

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    domingo, 23 de diciembre de 2018

    Huevo a la Mikkel


    ¡Ya tiene mi vikingo su propio huevo pasado por agua! 
    Hace poco publiqué el Huevo Pepito, una receta familiar con tradición propia. A raíz de esa receta, mi vikingo, Mikkel, pidió un huevo inspirado en sus gustos y aquí está. 
    Lo iba a llamar "Huevo vikingo", pero visto que eligió el chorizo español como ingrediente principal, no me pegaba mucho lo de vikingo; así que otro día haré uno de sabores más nórdicos.
    Estos los ingredientes para cada huevo:

    • 1 huevo
    • 1/2 rebanada de pan de miga blanca (tamaño de pan de molde)
    • 2-3 rodajas de chorizo (embutido curado) del tamaño de una moneda de 1€ (de esos en sarta o herradura)
    • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra (yo he usado un buen arbequina)
    • Sal marina en escamas
    • Pimienta recién molida
    • Opcional: Tomillo, perejil, romero.

    * La esencia de estas recetas es la simplicidad. Son fáciles y rápidas de preparar y el truco para que queden riquísimas es usar ingredientes de calidad. Se podría pasar el chorizo por la sartén para sacarle saborcillo, pero eso complicaría una receta que está muy buena como es y, además, en este caso, yo decidí seguir instrucciones, y el vikingo prefirió el chorizo sin pasar por la sartén.


    La preparación:

    1. Primero hacemos el huevo pasado por agua. Para que la clara quede cuajada y la yema solo un poco, le daremos 4 minutos desde que el agua rompa a hervir. Mi abuela los hacía al baño maría y yo, si hago más de uno a la vez, tengo un aparatico para hervir huevos.



    2. Lo enfriamos un poco debajo de un chorro de agua fría para no quemarnos las manos; los vamos pelando y los m
    etemos cada uno en un vaso chato (con cuidado de que no caiga cáscara). 



    3. Cortamos cada rodaja de chorizo en 4-6 trocitos y desmigamos el pan (la corteza no se usa; pero se reutiliza en otra receta). Retiramos la piel del chorizo si no estamos seguros de que sea comestible.




    4. Echamos los trocitos de chorizo y las miguitas de pan con el huevo y removemos con cuidado para que no se desborde. Si acaso, podemos sacar el resto de migas de pan a la mesa y que cada uno añada cuando haya más hueco.



    5. Añadimos un chorrito pequeño de aceite y sal y pimienta al gusto. Mejor echar poca y luego añadir si hace falta. Mezclamos y listo. Ah y, si queremos, espolvoreamos con una pizca de romero, tomillo o perejil. 


    ¡Buen provecho!

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    domingo, 16 de diciembre de 2018

    Galletas suecas de caramelo: Kolakakor


    Estas galletas son mágicas. Repasas los ingredientes y no te imaginas nada del otro mundo, pero las pruebas y el sabor te conquista para siempre. Están realmente deliciosas y encima son sencillísimas y rapidísimas de hacer. No son para comerlas todos los días, pero también hay que saber disfrutar de la vida sin remordimientos. Y definitivamente valen la pena.

    Voy a compartir este truco de magia para la edición especial de Navidad de Cocinas del mundo.

    Es una receta sueca, aunque yo la conocí en Fuengirola (Málaga). Estuve trabajando allí para una empresa danesa y me las ofreció una buena cocinera sueca. Y me obsesioné con ellas. ¡Están taaan buenas! Así que me propuse tratar de recrearlas en casa en su versión tradicional, que además del sabor, conlleva un corte y una decoración particular. Para ello me he inspirado en las galletas de aquella cocinera sueca y, además, en estas otras fuentes. Al segundo intento, lo conseguí. Sabor perfecto y textura tal cual la recuerdo; crujiente por fuera y algo blandita por dentro en el centro.

    En sueco se llaman kolakakor (y no, no llevan Cola Cao :P), que significa "galletas de caramelo"; a veces también se conocen como sirapskakor, porque se hacen con sirope en realidad, pero ese no es el nombre más popular. Aquí en Dinamarca
     se llaman karamel småkager, que también significa "galletas de caramelo". Son especialmente típicas en Suecia en torno a Navidad.

    La clave para que salgan perfectas está en la mantequilla; tiene que ser mantequilla de verdad, nada de margarina ni derivados. Y tiene que estar blanda y a temperatura ambiente, no derretida.

    Se puede mezclar todo de una, pero por mi experiencia, este es el orden y la manera que da el mejor resultado. Esta cantidad de ingredientes da para unas 15-20 galletas, según el grosor y la longitud del corte.


    • 50 g de mantequilla en pomada
    • 0,5 dl de azúcar
    • 1,25 dl de harina de trigo
    • 1 cucharada de sirope
    • 1/2 cucharada de vainilla en polvo (o azúcar avanillado)
    • 1/2 cucharadita de levadura química
    • Una pizquita de sal (Aprox. 1/2 g) (Solo necesario si usamos mantequilla sin sal)
    *(Aquí en Escandinavia es que se mide todo con un vasito de decilitro, de ahí las medidas)


    La preparación:

    1. Empezamos mezclando la mantequilla en pomada (a temperatura ambiente y blanda) con el azúcar. Nos podemos ayudar de una cuchara de madera por ejemplo para incorporar bien los dos ingredientes.


    2. Lo siguiente es añadir la vainilla en polvo, el sirope, la levadura y una pizquita de sal. Mezclamos bien.



    3. A continuación, añadimos la harina y trabajamos con la cuchara para incorporar perfectamente los ingredientes. Se harán grumos secos, como si hiciésemos migas de harina; es normal.



    4. La mejor manera de trabajar la masa es volcarla sobre papel de horno y con los lados del papel, presionar la masa para convertirla en una bola. A partir de ahí podemos presionarla y darle forma entre nuestras manos. 



    5. Con esta cantidad de masa, podemos hacer una salchicha larga o dos más cortas, como queramos. Lo importante es darle unos 5-8 cm de ancho y aprox. 1,5 cm de alto o grosor. Es muy importante para conseguir la textura perfecta, que es crujiente por fuera y un poquito blando en el centro por dentro; es parte de su encanto. Les damos 8-10 minutos a 175º en el horno precalentado. El tiempo depende del grosor y del horno.
    * La decoración clásica de estas galletas se hace con un tenedor, pero por mi experiencia, en el horno el dibujo se desvanece cuando la masa se expande, así que yo lo uso para aplanar un poco la masa y luego repaso con el tenedor inmediatamente al sacar las galletas del horno.


    6. En el momento en el que salen del horno, la masa aún está muy blanda, así que aprovechamos para repasar las marcas verticales con los dientes de un tenedor y para cortar las galletas con cortes oblicuos y perpendiculares de en torno a 2,5 cm. 
    Pasados 5 minutos, podemos trasladar las galletas a una rejilla para que se enfríen sin sudar. En cualquier caso, recomiendo dejar que se enfríen y se endurezcan poco a poco debajo de un paño (limpio).


    * La mejor manera de conservarlas es en un recipiente de cierre hermético o en una buena caja de metal. Dicen que se pueden congelar, aunque no lo he probado.

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    jueves, 13 de diciembre de 2018

    Mousse de bacalao veneciano: Baccalà Mantecato


    En Venecia probé el baccalà mantecato alla veneziana, que es un mousse de bacalao, y para mi sorpresa, me encantó. El bacalao no es precisamente un pescado que me guste mucho, pero la cremosidad y el sabor de este mousse típico de las fechas navideñas en Venecia, me conquistó. 
    El caso es que durante ese viaje tuvimos tantas vivencias fascinantes, que me olvidé un poco de esta receta. Pero hace unos días, mis compis Nieves y Elena publicaron su deliciosa versión y con las mismas me propuse hacerlo.

    Como pasa con muchas recetas, hay diferentes gustos y tradiciones; hay quien deja tropezones; hay quien prefiere textura de pomada sin grumos; hay quien añade leche, limón, hierbas... Pero he querido hacerlo tal y como lo probé en Venecia: textura suave y sin más añadido que el ajo, el aceite y el agua de cocción del pescado. La verdad es que no le hace falta nada más. No es complicado, pero sí delicado, y hay que prestar atención al detalle para que quede perfecto.

    Con esta cantidad tuvimos para tapear un par de días el vikingo y yo.

    • 300 g de bacalao en salazón (Aquí en Dinamarca es klipfisk y se puede comprar o encargar en pescaderías; yo se lo compré a un pescador muy majo que tiene un puesto ambulante)
    • 1-2 dientes de ajo
    • 100 ml de aceite de oliva
    • 1 hoja de laurel
    • Pimienta molida

    La preparación:

    1. Antes que nada tenemos que desalar el bacalao. Mi trozo era de la cola, no muy grueso, por lo que 24 horas fueron suficientes. Si compras un trozo grueso o mucha cantidad, puedes darle 36-48 horas. El procedimiento es el mismo: Ponemos el pescado a remojo en agua fría, bien cubierto. Lo metemos al frigorífico y cambiamos el agua unas 4 veces a lo largo de las 24 horas. 


    2. Una vez desalado, hervimos en agua con la hoja de laurel durante 20 minutos. A medida que cuece, vamos retirando la espuma.


    3. Una vez cocido, desechamos la piel y comprobamos que no hayan espinas.

    4. Para empezar, mezclamos las mollas de pescado simplemente para desmigar. Podemos hacerlo a mano o con una función de varillas tipo pala, que no corte. En este paso ya podemos añadir el ajo; yo lo prenso para incorporar todo el sabor y que no queden trozos en la mousse. Ah, personalmente me gusta con 2 dientes de ajo, pero eso también va al gusto.


    5. A continuación cambiamos a unas varillas de corte e incorporamos lentamente el aceite mientras las varillas giran a velocidad media-alta. 

    6. Abrimos, bajamos lo que se haya quedado en las paredes para que se mezcle con el resto, y añadimos un chorrito del líquido de cocción del bacalao. La cantidad de agua va al gusto, tendremos que ir viendo cuánta hace falta. Pero nuestro objetivo es conseguir una textura de mousse espesa, un poco como helado de coco jeje ¡Y ya está!


    * Se suele servir templadito, pero frío también está muy muy bueno. Eso sí, espolvoreamos con la pimienta molida por encima.

    Se puede acompañar de un prosecco, pero yo preferí un Lambrusco dulzón. Para contrarrestar la textura blanda de la mousse, se suele servir crostini de polenta o tostadas. Yo os digo que queda buenísimo con mi pan vikingo. También lo probamos con una pizca de passata picante (puré de tomate italiano) sobre el pan y es una combinación deliciosa.



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    domingo, 25 de noviembre de 2018

    Salsa de mandarina


    ¡Un asalto más con la tropa de #asaltablogs! Esta vez le desvalijamos el blog a Blanca, con su permiso.
    Le he quitado una receta facilona, pero es que me veía genial para unas sobras de pato que tenía. Y quedó muy rica la combinación. Es una salsa de mandarina con miel.

    • 3 mandarinas
    • 1 cucharada generosa de miel
    • 50 ml de oporto o mistela

    La preparación:

    1. Exprimimos las mandarinas.

    2. Echamos todos los ingredientes a un cazo y mezclamos.


    3. Cocemos a fuego lento y removemos de vez en cuando hasta que reduzca y espese.


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    domingo, 18 de noviembre de 2018

    Pollo moambe congoleño


    Para este mes, he tenido el honor de escoger el destino de Cocinas del mundo y nos vamos al Congo. ¡Espero que mis compañeros hayan disfrutado del viaje!


    Me tentaban varias recetas con yuca y cacahuetes, pero finalmente me apeteció probar este pollo moambe, también llamdo "muamba", "mwambe", "mouamba" y alguna que otra versión más, como por ejemplo "Poulet à la Moambé", en francés. Me inspiré en esta receta y en charlas con una alumna congoleña. Con estas cantidades dicen que da para 2 congoleños, pero en casa nos dio para 6 platos jaja

    • Aprox. 1 kg de pollo (en mi caso 800 g de pechuga y el resto de muslos)
    • 2 cebollas
    • 3 dientes de ajo
    • 3 cebolletas (sin bulbo desarrollado)
    • Aprox. 150 g de pasta de tomate
    • Aprox. 1 litro de puré de tomate (tipo passata)
    • 1 cucharada de jengibre fresco rallado
    • 1 cucharadita de copos de gundilla
    • Aprox. 125 g de crema de cacahuete
    • 6 cucharadas de aceite de cacahuete
    • 2,35 dl de agua 
    • Sal al gusto


    La preparación:

    1. Calentamos 4 cucharadas de aceite de cacahuete en una cazuela a fuego vivo. Doramos el pollo por todas partes y reservamos.

    * No recomiendo utilizar otro tipo de aceite porque el de cacahuete es muy aromático y añade un toque muy especial.

    * Yo retiro la piel de los muslos de pollo; eso ya, al gusto.


    2. Bajamos el fuego a medio-bajo y añadimos dos cucharadas más a la cazuela. Incorporamos la cebolla cortada en trozos y doramos/pochamos. Añadimos entonces el puré de tomate, la pasta de tomate, ajo picado o prensado, cebolletas picaditas, jengibre rallado, copos de guindilla, agua y sal. Mezclamos bien.

    3. Devolvemos el pollo a la cazuela y subimos el fuego para que de un hervor. Entonces bajamos el fuego a bajo-medio, cubrimos la cazuela y le damos 20 minutos al fuego.


    4. Sacamos una tapa de líquido de la cazuela y mezclamos la crema de cacahuete con el líquido caliente. Añadimos la mezcla a la cazuela y mezclamos bien para que se repartan los sabores. 


    5. Finalmente le damos otros 10 minutos, pero esta vez sin cubrir. Cuando el pollo esté listo, podemos servir.

    * Lo típico es acompañarlo con arroz hervido y plátano macho frito, además de con guarniciones de verduras como bitekuteku. Nosotros en esta ocasión lo probamos con arroz y plátano (frito en muy poco aceite) y nos gustó mucho.



    ¡Buen provecho!

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