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martes, 2 de agosto de 2016

Salmón y espinacas en hojaldre


Hoy lo haré breve porque no hace ni dos días que llegué del hospital y aún me cuesta mucho el ordenador, pero esta es la primera comida que hago en tres meses, porque he estado ingresada, y quiero compartirla ya. Es sencilla y riquísima. Yo lo hago con gorgonzola porque me gusta disimular las espinacas, pero se puede hacer con queso de untar suave a las finas hierbas, con nata, sin queso... Al gusto ;) Esta receta en Dinamarca se suele hacer con nata o queso de untar y un toque de lima rallada.

  • 650 g de salmón fresco, un buen lomo o varios trozos
  • 250-300 g de espinacas congeladas
  • 1 puñadito de pasas
  • Nuez moscada
  • 200 g de queso gorgonzola dulce
  • 1 chorro de leche
  • 1 placa de hojaldre fresco (unos 275 g) 

La preparación:

1. Rehogamos con tiempo las espinacas con un poquitín de aceite a malas penas, para que se vayan derritiendo. Yo lo hago en una sartén con tapa. Cuando estén derretidas nos deshacemos del exceso de agua si lo hay y añadimos las pasas y la nuez moscada, una chispa. Mezclamos y reservamos.


2. El queso también lo fundimos con tiempo. Al montar el pastel, los ingredientes deben estar fríos para que no derritan la mantequilla de la masa. Calentamos un chorrito de leche en un cazo y añadimos el queso blando en trocitos, damos vueltas y presionamos con un utensilio de madera para que se vaya fundiendo. Reservamos.


3. Toca preparar el salmón; retiramos la piel y, si tenemos un lomo grande como yo, lo cortamos en trozos de unos 15 cm de largo.


4. Extendemos el hojaldre sobre papel de horno ya en la bandeja de horneado. Colocamos el salmón cerca del borde del hojaldre. Sobre el salmón distribuimos las espinacas. Se puede salpimentar antes, pero con el gorgonzola ya casi no hace falta. El queso lo distribuimos sobre la espinacas; si se nos ha cuajado, lo calentamos unos segundos en el microondas por ejemplo para reblandecerlo y poder servirlo. También podemos sacar la salsa de queso a la mesa para que los comensales se sirvan más si quieren.


5. Cerramos el hojaldre sobre el salmón y lo demás, cerramos las juntas. Podemos pincelar con un huevo batido la masa por fuera, pero no hace falta, yo no suelo hacerlo.


6. Le damos 25 minutos a 200º en el horno precalentado (180º si tenéis función ventilador). A mitad y hacia el final le echáis un vistazo por si hace falta subir o bajar la temperatura para que se tueste más o menos. 

* Si sobra, no se recalienta en el microondas porque el hojaldre pierde la consistencia. Se enciende el horno con tiempo, luego se apaga y el hojaldre se calienta con el horno apagado para que el pescado no se seque.



¡Buen provecho!

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domingo, 19 de junio de 2016

Boniatos yanquis rellenos con nubes


Volvemos a irnos de viaje con Cocinas del mundo y este mes tocan los Estados Unidos de América por sus siglas en inglés, USA. El boniato (papa dulce, camote, batata) es un ingrediente muy popular en tierras yankis; la variante americana es naranja por dentro y contiene mucha vitamina C. Se utiliza sobre todo para hacer puré y tartas para Acción de graciasSolo hay que pensar en el olor a boniato asado y caramelizado por toda la casa para que se nos haga la boca agua, pero hoy os propongo un relleno y un topping o aderezo especiales, ya veréis.

Como muchos sabréis, en Norteamérica gusta bastante la mezcla de dulce y salado, como a mí, y es habitual comer tortitas o gofres con sirope de arce y salchichas encima. Con todo esto en mente, os propongo una receta que puede sonar un tanto extraña, pero que está muy buena, la verdad jeje



La receta base (Mega stuffed Sweet Potatoes) es de Jamie Oliver. Pertenece a su sección de recetas norteamericanas y aparece en su libro "The BBQ Book". A esa receta le he añadido las tipiquísimas nubes americanas (marshmallows) con las que en muchas casas se corona el puré de boniato asado en Acción de gracias. Las nubes quedan cremosas por dentro pero adquieren una consistencia crujiente como el merengue por fuera; el resultado es muy curioso.

Esta receta puede ser plato principal o guarnición, nosotros la acompañamos de una sopa ácida de tomate como gazpacho para contrarrestar el sabor dulce del boniato y nos sentó requetebien. Los comensales dependerán del tamaño de los boniatos y de si son plato único o no. Nosotros somos 2 y preparé 4 boniatos pequeños:

  • 4 boniatos americanos, los naranjas (los míos pesaban 500 g en total)
  • 6-8 lonchas de bacon
  • 60-80 g de queso cheddar rallado o Monterrey Jack
  • 2 cebolletas
  • 1/2-1 guindilla
  • Aceite de oliva
  • Sal marina en escamas
  • Unas 5 nubes blancas americanas (marshmallows) o 15 mini nubes
  • Acompañamiento: 3-4 cucharadas de crème fraîche


La preparación:

1. Precalentamos el horno a 200º. Lavamos bien nuestros boniatos y los aceitamos por fuera con un espray de cocina o con las manos. Los colocamos en una bandeja apta para horno y espolvoreamos con sal marina.



2. Horneamos durante una hora o más, según el tamaño de los boniatos; deben quedar tiernos por dentro y crujientes por fuera, cualquier líquido que escape de los boniatos quedará caramelizado cuando estén hechos.

3. Cortamos las lonchas de bacon en tiras y las freímos a fuego vivo hasta que queden doradas y crujientes.



4. Una vez los boniatos están listos, las abrimos a lo largo con las manos, nos podemos ayudar de un cuchillo, pero no debemos cortarlas por la mitad, solo abrirlas. Las rellenamos con las virutas de bacon y después con el queso cheddar rallado. 



5. Si nuestras nubes son grandes, las cortamos en 3 partes para hacerlas mini-nubes. Cubrimos la abertura del boniato con una fila de nubes y devolvemos los boniatos al horno durante unos 10 minutos, hasta que el queso se haya fundido y las nubes estén tostadas por arriba.



6. Finalmente espolvoreamos con rodajitas de guindilla y rodajitas de cebolleta. Acompañamos de crème fraîche. Delicioso de verdad.

¡Buen provecho!

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lunes, 30 de mayo de 2016

Sopa fría de melón, menta y pepino


Hay días en los que todo está de más y solo me apetece una sopa, algo que me alimente y que me caliente o me refresque, según la temperatura que haga, pero sin complicaciones. Esta sopa es ideal para esos días, porque se preparar en 5 minutos y es barata, deliciosa y refrescante. 
Por sí sola es vegana, aunque en casa lo acompañamos a veces de filetes de pescado empanado a la danesa con salsa remoulade y van genial juntos.

  • 600 g de melón (peso contando la corteza, aprox. medio melón)
  • 200 g de pepino
  • Ramillete de menta fresca (o hierbabuena)
  • Zumo de 1/2-1 lima
  • 2-3 cucharadas de aceite
  • 1 cebolleta
  • Sal y pimienta
  • 1 dl de agua fría

La preparación:

1. Cortamos el melón en cuñas y quitamos la piel, cortamos las cuñas por la mitad. Lavamos el pepino, cortamos las puntas y lo cortamos en varios trozos para que quepa en el vaso de la batidora.


2. Echamos el melón y el pepino al vaso de la batidora. Añadimos un ramillete de menta fresca (solo las hojas, al gusto, siempre podemos añadir más luego) y la cebolleta limpia y después de haber cortado la cabeza. Añadimos también el aceite, el zumo de lima, un poco de sal y pimienta negra y el agua fría.


3. Batimos bien y probamos. Rectificamos entonces si queremos más lima, más menta, más sal, más agua si es muy espesa... Si no la vamos a comer en el momento, la metemos en la nevera para que esté bien fría al servirla. Si nos la vamos a comer inmediatamente, añadimos unos cubitos y los batimos también. Cuando esté a nuestro gusto, servimos. ¡Y ya está!


¡Buen provecho!

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Bergua*




miércoles, 18 de mayo de 2016

Fiskefilet: solla empanada a la danesa


Hoy os voy a enseñar como se preparan los famosos "fiskefileter" daneses, es decir, los filetes de pescado empanados tal y como se comen en Dinamarca. El pescado favorito para prepararlos es la solla y se acompañan siempre siempre siempre con limón y salsa remoulade. Si no la conocéis, la salsa remoulade es una salsa francesa de mostaza blanca y mayonesa que, por algún motivo, se popularizó tanto en Escandinavia (y en Holanda) que ahora es un ingrediente imprescindible en algunos de los platos más típicos daneses. Se vende la versión industrial de la remoulade "escandinava" en todos los supermercados del país (también en versión ligera) y es de color amarillo vivo, no blanca como la francesa.

En Dinamarca se cocina por lo general con mantequilla y con aceite de colza. Para este plato en concreto, los chefs desaconsejan el aceite de oliva por su sabor intenso y por su precio. Para esta receta, muchos chefs utilizan el aceite de pepita de uva por ser mucho más barato y tener un sabor discreto. En España podemos sustituirlo por aceite de girasol, os digo que da el pego y queda como los auténticos, jugosos y deliciosos. El caso es que en casa no solemos comer fritos, pero hacía tiempo que tenía ganas de probar a hacer este gran clásico danés y hemos hecho una deliciosa excepción ;)

No me enrollo más, a continuación os cuento los detalles de cómo lo preparan los chefs daneses y os explico porqué lo hacen precisamente así y no de otra manera; truquillos que he aprendido en estos años viviendo entre vikingos. Para aquellos que entiendan danés, recomiendo este vídeo. Para 5 filetes:

  • 5 filetes de solla (o platija) limpios y sin raspa, unos 400 g en total
  • 2 cucharadas de harina común
  • 5-6 cucharadas de pan rallado
  • 2 huevos
  • Aceite de girasol
  • Mantequilla
  • Sal y pimienta
  • 1 limón
  • Sala remoulade danesa ligera (todavía no la tengo publicada, pero si no la podéis comprar, mi amiga Mins os hace una propuesta alternativa aquí) Me chivan por ahí que en Aldi la tienen y la venden como "salsa para hamburguesas danesa".

La preparación:

1. Lo primero es preparar nuestra estación de trabajo. Necesitamos un plato hondo con el huevo batido, un plato hondo con la harina y otro plato hondo con el pan rallado. A la harina le añadimos sal y pimienta y mezclamos. El motivo por el que se enharina antes de empanar es que así el empanado es más uniforme y además ayuda a que el pescado conserve la humedad y no se seque.


2. Calentamos entonces una sartén a fuego medio (tirando a alto pero moderado). Cuando esté caliente, echamos un par de cucharadas de aceite y unos 20 g de mantequilla. Debe haber grasa suficiente para que el pan rallado no se peque, pero no tanto que cubra el filete de pescado. Dejamos que se siga calentando mientras se derrite la mantequilla para disolver todos los componentes que no sean grasa (agua, sal, etc.)


* Se usa una mezcla de aceite y mantequilla porque el aceite es una grasa más sana que la mantequilla, sin embargo, la mantequilla se quema a una temperatura más baja que el aceite, lo que aumenta la temperatura media para freír y además concede un mejor color dorado.

3. Enharinamos el primer filete, lo pasamos por huevo y después por el pan rallado. 


4. Entonces lo introducimos con cuidado en la sartén y le vamos a dar 2-3 minutos por cada cara. Le damos su tiempo a la primera cara, comprobamos que se haya dorado y le damos la vuelta una sola vez. Ya veréis lo jugosos que quedan. Para la siguiente tanda habrá que repetir el proceso; añadimos algo de aceite y algo de mantequilla y empezamos de nuevo.


5. Para que no se nos enfríen mientras hacemos los demás filetes, encendemos el horno al mínimo y vamos guardando dentro los filetes empanados hasta que estén todos listos para servir.


6. Finalmente servimos cada filete con remoulade y cuñas, flores o lazos hechos con una rodaja de limón. Una ensalada es buen acompañamiento. ¡A disfrutarlos antes de que se enfríen!

¡Buen provecho!

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domingo, 15 de mayo de 2016

Fideos tailandeses con cangrejo


¡He vuelto! Ahora sí, ya estoy en casa con mi despensa, mis platos, mis sartenes... ¡Por fin! Ha sido llegar y volverme de golpe toda la motivación para cocinar =) Encima este mes nos vamos con Cocinas del mundo a Tailandia, país cuya gastronomía me gusta mucho, así que lo estaba deseando.


Esta receta tailandesa de cangrejo y fideos transparentes se llama Poo ob woon sen, el toque de la piña es capricho mío, pero la verdad es que queda llamativo y rico. Podemos usar una sola piña, si la queremos de centro de mesa para que la gente se sirva de ella o para compartir, o una pequeña por comensal, si queremos comer directamente de la piña. Yo escogí la segunda opción. 
Con este plato pasa como con los arroces en España; en cada casa hay unas costumbres, por ejemplo la cebolleta se puede añadir fresca al final o se puede usar para hacer una pasta fresca junto con el jengibre y el ajo, como yo he hecho. Tradicionalmente este plato se cocina en una olla de barro, pero un wok también es buena opción. Para 2 comensales:


  • 1 piña madura y dulce
  • 150 g de fideos transparentes (glass noodles)
  • 500-600 g de cangrejo en secciones
  • 2 lonchas de bacon
  • 4 dientes de ajo
  • 20 g de jengibre fresco
  • 15-20 tallos de cilantro fresco
  • 2 cebolletas
  • 1/2 cucharadita de pimienta
  • 1/2 cucharadita de mantequilla
  • 1/2 cucharada de salsa de soja
  • 1/2 cucharada de aceite vegetal
Para el caldo:
  • 250 ml de agua
  • 2 cucharadas de polvo de caldo de pollo tailandés
  • 1 cucharada de salsa de ostras
  • 1/2 cucharada de salsa de soja
  • 1/2 cucharadita de salsa de pescado
  • 1/2 cucharadita de aceite de sésamo
  • 1/2 cucharadita de whiskey o brandy
  • 1 cucharadita de azúcar moreno



La preparación:

1. Lo primero de todo es vaciar nuestra piña o nuestras piñas. Podemos cortar la piña por la mitad verticalmente o podemos simplemente cortar una tapadera de un lateral y usar la piña entera para servir. Primero cortamos por los bordes con un cuchillo afilado. 

2. Después cortamos secciones dentro de la piña, ya que esto nos facilitará el vaciado. Vamos sacando la piña con ayuda del cuchillo y una cuchara. Cortamos la fruta en taquitos y reservamos.


3. Lo siguiente es poner nuestros fideos a remojo en agua fría para hidratarlos un poco. Podemos tenerlos en remojo hasta que los vayamos a usar, pero con unos 15-20 minutos quedan bien.


4. A continuación preparamos nuestro caldo. Ponemos en una olla todos los ingredientes del caldo y lo llevamos a ebullición. Entonces bajamos a fuego lento y lo dejamos hervir durante unos 10-15 minutos. Pasado ese tiempo, retiramos del fuego y dejamos enfriar.


5. Mientras tanto enjuagamos los cangrejos con agua fría. Si están enteros, los cortamos en secciones. Podemos cocinar los cangrejos enteros rompiendo la cáscara en algunos puntos para que sea más fácil comerlo luego. Sin embargo, yo prefiero la opción de vaciar los cuerpos antes de cocinarlos y reservar solo las pinzas gordas intactas. Las patas delgadas podemos vaciarlas también, ya que al ser más pequeñas que las pinzas, es fácil que se cocinen de más. Así no perdemos tanto tiempo pelando luego y no se nos enfría la comida.


6. Vamos a hacer una pasta con el ajo y el jengibre pelados y la cebolleta cortada en trozos de unos 3-4 cm. No tenemos más que machacarlos juntos en el mortero hasta que no queden trozos enteros.


7. Mezclamos la carne que hemos sacado de los cangrejos con la pasta de cebolleta, ajo y jengibre.

8. Entonces calentamos el wok y empezamos a freír el bacon. Cuando tome color al cabo de un minuto, añadimos media cucharadita de aceite, la carne del cangrejo con la pasta de jengibre, ajo y cebolleta, los tallos de cilantro en trozos de 3-4 cm, pimienta negra, la piña en taquitos (cantidad al gusto) y por último las patas con pinza de los cangrejos. Sofreímos a fuego medio durante 3 minutos.



9. Añadimos entonces los fideos, la mantequilla, media cucharada de salsa de soja y el caldo que habíamos preparado. Mezclamos bien, cubrimos y dejamos que se cocine a fuego medio-vivo durante 10-20 minutos, hasta que el cangrejo esté listo (depende del tamaño).

10. Por último rellenamos la piña con nuestro plato, colocamos las patas de pinza encima y decoramos con hojas de cilantro de los tallos que hemos usado para cocinar. Servimos y nos lo comemos antes de que se enfríe.



¡Buen provecho!

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viernes, 6 de mayo de 2016

Puré violeta con vieiras y chalotas a la lima


¡Menudo homenaje nos hemos dado! Después de 6 meses fuera de casa, esta ha sido mi primera aventura improvisando en la cocina y, la verdad, la he disfrutado como una niña, tanto la preparación como la degustación ;) Ya veréis que la receta se compone de tres preparaciones sencillísimas pero que combinan de forma espectacular. 
No me cabía todo en el título, pero para ser justos, el plato consiste en puré de patata violeta, vieiras al ajillo y cebollitas chalota caramelizadas en zumo de lima. Obviamente, el puré se puede hacer con patata amarilla también, claro que el violeta añade un toque especial visualmente que juega con el rosita de las chalotas caramelizadas. Para 2 comensales:

Para las chalotas caramelizadas:
  • 100 g de chalotas alargadas
  • El zumo de 1/2 lima
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 1/2 cucharada de mantequilla
  • 25 ml de agua fría
  • Sal

Para el puré:
  • 350 g de patatas violeta
  • Ralladura de la piel de 1 lima
  • 30 g de leche
  • 15-20 g de mantequilla o el equivalente de aceite
  • Sal
Para las vieiras:
  • 200 g de vieiras japonesas (o de otro origen, pero grandes)
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada de aceite


La preparación:

1. En una cazuela pequeña introducimos las chalotas peladas y añadimos agua hasta que cubra las chalotas por la mitad. Añadimos también la media cucharada de mantequilla, el azúcar moreno, una pizca de sal y el zumo de media lima (la ralladura la reservamos para el puré).


2. Recortamos un círculo de papel vegetal un poquito más grande que el diámetro de la cazuela, hacemos un agujero en el centro y lo insertamos sobre las chalotas. Dejamos cocer a fuego medio/medio-alto hasta que se reduzca el agua y se doren ligeramente las chalotas, pasarán unos 30 minutos. Cuando se reduzca el jugo, bajamos a fuego lento y removemos un poco para evitar que se peguen. Después apagamos y reservamos sobre el fogón para que no se enfríen.



3. Mientras tanto preparamos el puré. Si pincháis aquí, veréis consejos para hacer un buen puré de patata, por ejemplo, normalmente es mejor hervirlas con piel para que absorban menos agua y el puré quede suave, pero yo en concreto usé unas patatas que no eran muy nuevas y preferí pelarlas. En ese caso es importante cortarlas en cuartos con cuchillo, nunca romperlas, ya que haríamos que perdieran el almidón.



4. La patata la metemos en la olla con agua fría y sal, que el agua llegue 3-4 cm por encima de las patatas. Entonces llevamos el agua a ebullición y cuando hierva, empezamos a contar. Llevará un os 20-40 minutos, según el tamaño y el tipo. Estará bien cocida cuando al pinchar con un cuchillo, se resbale. Si se queda clavado, aún le queda.

5. Cuando esté lista, la escurrimos y la chafamos mientras está caliente. La mantequilla/el aceite y la leche son opcionales, pero en este caso, al ser patatas viejas, era de agradecer. Añadimos primero la mantequilla en frío o a temperatura ambiente, entonces añadimos la ralladura de lima y por último la leche tibia para que se mezcle con más facilidad. Salamos y mezclamos. Hay quien añade mantequilla si es para acompañar carne y aceite si es para acompañar pescado.



6. Las vieiras son rápidas de cocinar, pero a la vez que preparamos el puré calentaremos la sartén con una cucharada de aceite, entonces le damos unas vueltas al ajo cortado en láminas para dejar el sabor en el aceite y por último introducimos las vieiras. Necesitan un par de minutos por cada cara, a mí me gustan más bien hechas.

7. Una vez hechas las vieiras, las reservamos un segundo. Apartamos la sartén del fuego y pasamos por ella el puré, de ese modo recogemos todos los jugos de las vieiras y el ajo) y a la vez recalentamos un poco el puré.



8. Servimos en el momento: servimos primero una base de puré con molde o sin él, coronamos con las vieiras, rociamos con el jugo que haya quedado en el recipiente donde estuvieran las vieiras y decoramos con hojas de cilantro enteras o picaditas, que le dan un toque riquísimo. A los lados servimos las chalotas caramelizadas con su jugo de lima. ¡Y a disfrutar!



¡Buen provecho!

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Bergua*


martes, 26 de abril de 2016

Tortada de melocotón en almíbar de mi abuelo




Mi abuelo hubiera cumplido 87 años hoy, es el primer cumpleaños que no pasa entre nosotros y lo celebro publicando esta tarta que hice para él hace dos años, cuando cumplió 85 añazos. A él le encantaban las tartas de frutas y la fruta de almíbar. 
El bizcocho en sí es el mismo que el del "bizcocho más fácil del mundo", como yo lo llamo, pero le añadí caramelo, almendritas, melocotón y su almíbar, queso mascarpone, unas cerezas en almíbar también... ¿Que no te hace gracia el melocotón? Pues prueba con piña o pera en almíbar ;) Yo hice 2 tartas pequeñas en esta ocasión.



Para el bizcocho:
  • 1 yogur (el mío natural con azúcar de caña). Usaremos el vaso del yogur como medida para el resto.
  • 1 medida de aceite de girasol
  • 2 medidas de azúcar moreno (yo uso mascabado)
  • 3 medidas de harina (para bizcocho, si puede ser)
  • 3 huevos
  • Unas gotas de esencia de vainilla
  • Unas 5 mitades de melocotón en almíbar, según el tamaño del molde.
  • Alguna cereza en almíbar
  • Caramelo
  • 1/2 nuez de mantequilla
Para el relleno: 
  • 150-200 g de queso mascarpone
  • 250 g de mermerlada de melocotón
  • 3 láminas de gelatina
Para decorar:
  • Almendra picada


La preparación:

1. Cortamos papel de horno con la forma del fondo del molde que vayamos a utilizar. Engrasamos el fondo y las paredes con mantequilla.


2. Sobre el papel distribuimos el melocotón fileteado y en los huecos colocamos cerezas. Rociamos con un poco de caramelo líquido que podemos comprar hecho o hacer calentado agua y azúcar con unas gotitas de limón en el microondas o en una olla.




3. Mezclamos el huevo, el aceite, el yogur, la vainilla y el azúcar en un recipiente hondo. Batimos. Añadimos la levadura y la harina y batimos de nuevo hasta que no queden grumos. 


4. Vertemos la mezcla en el molde, sobre el melocotón. En el horno precalentado a 180º, horneamos durante unos 30 minutos. Hay que mirarlo ya a los 20 min. por si estuviera. Cuando el bizcocho estén listo, lo sabremos porque al pinchar con un palillo largo, saldrá limpio. 






5. Con el bizcocho en el horno procedemos a preparar la crema de relleno. Ponemos la gelatina en agua fría para que se hidrate. Calentamos en el microondas una cucharada de mermelada y en ella derretimos la gelatina removiendo hasta que se mezclen por completo.

6. Añadimos a la mermelada con gelatina tanto el resto de la mermelada como el mascarpone. Batimos bien a mano, con ayuda de un tenedor, mezclando y eliminando grumos. Reservamos en la nevera durante al menos 20 minutos para que gane consistencia.





7. A los 3-4 minutos de sacar el bizcocho del horno, ponemos una bandeja sobre el bizcocho, le damos la vuelta como si fuera una tortilla y desmoldamos con cuidado. No hay que esperar mucho para desmoldar, ya que de lo contrario, el caramelo podría hacer que se pegase al molde. 





8. Retiramos el papel y dejamos que el bizcocho repose y se enfríe un poco ya fuera del molde. Entonces con cuidado vamos a abrirlo por la mitad. Existen herramientas para ello, pero yo he utilizado un cuchillo fino y largo. Para retirar la tapa me he ayudado de una bandeja de cartón.


9. Rociamos la base del bizcocho (donde no hay melocotón) con el almíbar del melocotón, sin pasarnos, no hay que empaparlo. Sobre la misma base untamos la crema de mascarpone y mermelada. Cerramos con la tapa, con los melocotones hacia arriba.



10. Por últimos enlucimos los lados de la tarta con un poco de la crema de mascarpone y mermelada y pegamos los trocitos de almendra a lo largo de todo el lateral. Si no vamos a servirla de inmediato, la mantenemos en el frigorífico.



¡Buen provecho!

Te quiero, abuelo <3

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Bergua*