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domingo, 24 de marzo de 2019

Mousse de salmón danesa


Esta receta está INCREÍBLE. Una mousse de salmón se puede hacer de muchas formas. Si te sientes perezoso, 2-3 ingredientes sobran. Pero claro, no vas a conseguir el sabor espectacular de esta mousse de inspiración escandinava, en concreto danesa. Hoy comparto mis trucos e ingredientes secretos para que triunfes y disfrutes con esta delicia.

El salmón ahumado que se utiliza en Dinamarca para esta receta no son las lonchas que tenemos por Europa, que están ahumadas en frío. Se trata de un filete o un lomo entero de salmón llamado "salmón ahumado en caliente" (varmrøget laks). El humo viene de la madera quemada y le da al salmón un gusto tostado, especiado y acaramelado. Mucha gente aquí en Dinamarca lo hace en casa; en el horno o a la parrilla.
Evidentemente, el sabor cambia por completo si usas otro tipo de salmón ahumado, pero si te es difícil de encontrar el ahumado en caliente, puedes empezar con el ahumado en frío, por probar ;)


  • Un filete de salmón ahumado en caliente sin piel (unos 110 g).
  • 50 g de un queso fresco y cremoso, tipo Philadelpia, mascarpone, queso cottage, quark...
  • 2 cucharaditas de mostaza con miel
  • 30 g de manzana (1/4 de manzana más o menos) bien picadita
  • 2 cucharadas de cebolla morada bien picadita
  • 1 y 1/2 cucharaditas de cebollino picado
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • Sal y pimienta


La preparación:

1. Retiramos la piel del salmón y lo desmigamos con un tenedor.

2. Rociamos la manzana picadita con el zumo de limón para que no se oxide.

3. Mezclamos el pescado con el queso y valoramos si nos gusta la textura así o si queremos pasarlo rápidamente por la batidora un poco. Yo lo mezclo en el robot de cocina, pero varillas de mezcla, no de corte.


4. Después incorporamos todos los demás ingredientes.Todo va picado finito para que hayan tropezones pero sea delicado. ¡Y listo!

5. Yo lo suelo servir en cestitas o sobre mi pan vikingo y coronado con un trocito de aguacate (que habremos rociado con limón para que no se oxide).


¡Buen provecho!

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Bergua*

domingo, 17 de marzo de 2019

Huevos de pascua rumanos


Hace ya un año leí un artículo sobre lo popular que es la tradición de decorar huevos en pascua en Rumanía. Me quedé con ganas de hacerlo, pero no era buena idea ponerme a manejar huevos por entonces. En resumen muy resumido, por un problema de salud no tenía control sobre mi mano izquierda. Después de mucha rehabilitación, esfuerzo y tiempo, sigo siendo un peligro, pero ha mejorado bastante. En fin, que cuando vi el destino que nos tocaba este mes con Cocinas del mundo, vi la oportunidad perfecta.



No hay receta como tal para hacer huevos de pascua rumanos; quise probar técnicas distintas para ver cómo resultaban. Eché un vistazo en Instagram y salí al jardín a recoger hojitas y flores, rebusqué cuerdas, pegatinas y todo lo que se me ocurrió por la casa, y me puso a hacer experimentos. Y fue un fiasco total jajaja Para qué engañarnos. Probé con tintes para uso alimentario, tintes vegetales (cúrcuma), piñauñas... Hasta hay quien mezcla pintura acrílica con espuma de afeitar. Para empezar, el invento de mezclar agua y pintauñas no me gustó nada porque se desperdicia mucho y además no se me hace apetecible el huevo duro con olor a pintauñas. Y lo demás... Ahora os pongo unas fotos para que veáis el intento, pero básicamente la tela no pinta la cáscara salvo que sea seda, y el invento de las hojas solo funcionó cuando probé sin cáscara, pero vamos, el resultado dejaba mucho que desear. 

Total, que decidí cambiar de técnica. Dibujar a mano alzada sobre objetos rodantes es un desafío bastante más grande para mí, pero es lo que acabé haciendo. Utilicé rotuladores al agua (de los de pizarra blanca) y rotuladores para porcelana. Me inspiré en el aspecto general de los huevos de pascua rumanos y lo hice a mi estilo. Y finalmente quedé satisfecha con el resultado. En cuanto a la receta, pues no son "más que" huevos duros, pero me viene bien tenerlos en el frigo, ya que en un momento te completan una ensalada.

  • ¿Que qué necesitamos? Pues agua y huevos, listo.

La preparación:

1. Cocemos los huevos en agua. Para un huevo duro, lo normal son 8-10 minutos. La verdad es que yo lo hago en una maquinita específica para cocer huevos, pero vamos, no tiene misterio.

¡Y ya está! No seáis desesperados como yo y dejad que se enfríen un poco y se sequen del todo. ¡Que os quemaréis los dedos!

Y ya todo lo que nos queda es pintar. Elige el color de la base y da rienda suelta a tu imaginación. 




Y ahora sí, os dejo unas fotos de mis intentos fallidos ;)



¡Buen provecho!

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Bergua*



miércoles, 13 de marzo de 2019

Pastel congoleño de ternera: Babute


¡Otra riquísima receta de sabores africanos! En este caso no es como el Babute original del Congo, ya que he hecho varios cambios para adaptar este pastel de carne a mis gustos y a mi despensa. Pero sí esta inspirado en esta receta congoleña que me descubrió Majes, compañera del reto de Cocinas del mundo.

Me gusta frío y templado, así que a menudo lo disfruto para cenar y después me llevo una buena porción con ensalada al trabajo para comer al día siguiente.

  • 500 g de picadillo de ternera
  • 2 huevos grandes
  • 2 cebolletas
  • 200 ml de leche de coco
  • 100 ml de leche
  • 1 cucharada de curry en polvo
  • 100 g de ciruelas pasas
  • Mantequilla
  • Sal
  • 4 hojas de laurel para decorar


La preparación:

1. Batimos los huevos y los dos tipos de leche.



2. Mezclamos el picadillo con el curry, la sal y la cebolleta en rodajitas.


3. Mezclamos entonces la carne con las ciruelas pasas en trozos y la mitad de la mezcla de huevos y leche.

4. Metemos la masa en un molde engrasado y por encima vertemos el resto de la mezcla de huevos y leche.



5. Por la superficie repartimos pellizcos de mantequilla y decoramos haciendo una cruz con las hojas de laurel.



6. Horneamos a 180º durante 45 minutos en el horno precalentado. Si vemos que se nos está tostando de más por arriba, tapamos con papel de horno o de aluminio.

¡Buen provecho!

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martes, 5 de marzo de 2019

Cúpula de plátano y chocolate


Esta es la tarta de cumpleaños que le hice al vikingo este año; una cúpula de plátano rellena de bizcocho de chocolate, natillas de chocolate y crema pastelera de vainilla. Quedó bonita y, además, fresca, esponjosa y muy buena de sabor. Le encantó.

Para la cúpula:
  • 2-3 plátanos
  • 1 cucharada de agua
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1/2 cucharada de sirope
  • Opcional: trocitos de fresa, arándanos, lacasitos... (Para tapar agujeritos entre las rodajas de plátano, si queremos añadir color)
Para el relleno:
  • Aprox. 500 g de natillas de chocolate
  • Aprox. 500 g de crema pastelera de vainilla
  • Bizcocho de chocolate en  capas de aprox. 1-2 cm. (Se pueden comprar ya hechos y cortados)
  • Leche

La preparación:

1. Para hacer la cúpula necesitamos un cuenco; el mío es aprox. 13 cm de alto, 21 cm de ancho en la parte abierta y 12 cm de ancho en la base.

2. Cubrimos las paredes del interior del cuenco con papel transparente de cocina (film). Mezclamos el agua, el sirope y el limón; probamos de sabor y pincelamos el plástico. Así evitaremos que el plátano se oxide y se oscurezca.


3. Entonces empezamos a cubrir las paredes con rodajas de plátano. Si queremos añadimos también lacasitos o alguna otra fruta. 


4. Cuando tengamos las paredes listas, empezamos a rellenar. Empezamos con una capa de crema pastelera, que es más firme que las natillas.


5. Cortamos una capa de bizcocho del tamaño del hueco y lo colocamos de fondo. Cubrimos con natillas de chocolate y después con crema pastelera. 


6. Repetimos el paso 5 tantas veces como haga falta hasta llegar al final. Si nos ha sobrado algo de fruta, podemos ponerla de relleno también. Para la última capa de bizcocho, recomiendo pincelar con un poquito de leche para que no se seque.


7. A continuación cubrimos la última capa de bizcocho con papel transparente y dejamos reposar tal cual, es decir, boca abajo, durante mínimo 60 minutos.


8. Justo antes de servir, le damos la vuelta al recipiente sobre un plato lo suficientemente grande, y sacamos del molde. Retiramos cualquier resto de plástico y listo.


¡Buen provecho!

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domingo, 24 de febrero de 2019

Ensalada de lentejas y atún


Otro mes, otro asalto con #asaltablogs. Le hemos puesto el blog patas arriba a Rosa. Yo lo tuve difícil para decidirme, pero al final preparé su ensalada de lentejas y atún porque me vienen genial las ensaladas así de completas para llevármelas para comer en el trabajo.


  • 250 g de lentejas cocidas
  • 2 tomates (a mí me gustan los de pera y los cherry)
  • 1 pepino español o 1/2 holandés/danés
  • 1 pimiento
  • 1 cebolleta
  • 1-2 latas de atún en aceite (unos 100 g sin líquido)
  • 1 cucharadita de comino en polvo
  • Vinagre (balsámico de Módena en mi caso)
  • Sal marina

La preparación:

1. Si las lentejas son de bote, las enjuagamos bien antes de nada. Lo siguiente es cortar las verduras. Yo no las pelo porque en la piel es donde se esconden la gran mayoría de las vitaminas. Troceamos el tomate, el pepino, la cebolleta y el pimiento. Mezclamos los ingredientes.


2. Escurrimos casi todo el aceite del atún, lo desmenuzamos y lo mezclamos con las verduras.


3. Añadimos el comino, la sal, el vinagre y mezclamos bien. La dejamos reposar en el frigorífico hasta la hora de comer.



¡Buen provecho!

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viernes, 15 de febrero de 2019

Locro ecuatoriano de quinoa y queso


¡Ha llegado el momento! Todos los meses espero el tercer domingo con ganas porque es el día que publicamos la receta del reto Cocinas del mundo.
El destino de este viaje es Quito, y tanto allí como en el resto de Ecuador, es muy popular el locro, en el que la base es patata, pero por lo demás puede llevar habas, calabaza, carne, y como en la que yo os traigo hoy, quinoa y queso.

Es muy común servirla con tajadas de aguacate, pero yo me limité al cilantro y una salsita casera de guindilla (o ají), porque el aguacate me encanta, pero no me gusta nada comerlo en caliente.

Nos pareció una sopa muy reconfortante. A mi vikingo no le entusiasmas las sopas y lo vi repetir ¡dos veces! Salieron unas 2-3 raciones.


  • 95 g de quinoa
  • 1 patata grande
  • 1 tomate maduro
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla mediana-grande
  • 120 ml de leche
  • 1 cucharada de aceite
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo
  • 1/2 cucharadita de orégano seco
  • 1 bola de mozzarella fresca
  • 1/2 cucharadita de colorante o cúrcuma (en sustitución del achiote)
  • 1/2 litro de caldo de verdura (o agua y 1/2 pastilla de caldo concentrado)
  • Sal y pimienta al gusto
  • Para servir: cilantro, salsa picante de gundilla y aguacate (al gusto)

La preparación:

1. Calentamos el aceite a fuego medio en una olla. Rehogamos la cebolla picada con el ajo prensado y dejamos que la cebolla sude un poco durante un par de minutos, mejor tapada.

2. Incorporamos entonces el tomate a daditos, el comino, el orégano, el colorante, sal y pimienta. Mezclamos, volvemos a tapar y dejamos rehogar durante unos 6 minutos para que la cebolla se ablande.



3. Añadimos la patata troceada y mezlamos. Cocinamos durante 5 minutos más, moviendo de vez en cuando.

Yo en este caso usé la olla a presión, así que simplemente le di a la mezcla 5 minutos de cocción. Eso sí, añadí 40 cl más de agua para este paso. Pero para hacerlo a la manera tradicional, haremos lo siguiente en los pasos 4 y 5:

4. Agregamos el caldo y llevamos a ebullición. 



5. Añadimos la quinoa, bajamos el fuego y cocinamos a fuego lento hasta que la patata y la quinoa estén blandas; unos 25-30 minutos. De vez en cuando movemos.

6. Cuando esté cocinado, sea en la versión rápida o lenta, podemos chafar algunos de los trozos de patata para hacer la consistencia más cremosa, como suele ser. 



7. Vertemos la leche en la olla, echamos también el queso y removemos. Ajustamos de sal y pimienta y le damos otros 5 minutos a fuego lento.



8. Finalmente servimos como nos guste: cilantro fresco, aguacate y salsa picante es lo habitual.


¡Buen provecho!

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domingo, 27 de enero de 2019

Albóndigas a la cerveza


Aquí estamos un mes más con #asaltablogs, y este mes le hemos entrado a desvalijar el blog a Eva. Me he llevado estas albóndigas en salsa de cerveza, muy resultonas y tan ricas que han conseguido que me coma un plato de guisantes jajaja (Aunque no son obligatorios).

He hecho un par de cambios para aligerar la receta. Lo principal es que las albóndigas, o "pelotas", como se llaman en mi pueblo, las he horneado en lugar de freírlas. Salieron unas 4 raciones generosas; 26 albóndigas.

Para las albóndigas:
  • 250 g de picadillo de cerdo
  • 1 huevo
  • 60 g de pan duro
  • Un poco de leche
  • 10 g de piñones
  • 3 dientes de ajo
  • 10 g de pan rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal, pimienta
  • Pimentón dulce
Para la salsa:
  • 1 cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 cerveza rubia, 33-50 cl
  • Harina
  • 100 ml de caldo de pollo o agua
  • Opcional: guisantes en lata, en mi caso también con zanahoria.


    La preparación:

    1. Cortamos el pan en rodajas y las ponemos a ablandar en leche. Cuando esté blando, chafamos con un tenedor hasta tener una masa.



    2. Mezclamos el picadillo, sal, pimienta, pimentón, ajo prensado, piñones y pan húmedo. Después añadimos el huevo batido y finalmente incorporamos el pan rallado, el suficiente para que la masa de carne sea manejable.



    3. Con las manos formamos las albóndigas, del tamaño aproximado de una pelota de ping pong. 

    4. Para hornearlas, primero ponemos aceite en una fuente apta para horno a 250º.

    5. Cuando el aceite esté caliente, colocamos sobre él las albóndigas, bajamos la temperatura del horno a 200º y les damos 10 minutos. Así tomarán colorcito.


    6. Pasados 10 minutos les damos la vuelta a todas las albóndigas y las devolvemos al horno 5 minutos más. Es decir, estarán en el horno 15 minutos en total.


    7. Mientras tanto, preparamos nuestra salsa. Empezamos rehogando en aceite el ajo y la cebolla picaditos y con un poco de sal. Si tapamos, el vapor acelerará la cocción.

    8. Echamos una cucharada de harina y mezclamos bien durante un minutito. Después añadimos la cerveza y dejamos que se evapore un poco, a fuego vivo.



    9. Pasados 5 minutos, bajamos el fuego e incorporamos las albóndigas ya horneadas y las verduras (bien enjuagadas para que no sepan a lata y estén limpias de conservantes).

    10. En seguida añadimos el caldo (o agua con una pastillita de caldo concentrado. Tapamos y le damos 5-10 minutos al fuego. No hace falta más porque las albóndigas ya vienen cocinadas del horno. Cuando la salsa esté espesa como nos guste, el plato está listo. Probamos de sal, rectificamos si hace falta, y listo.



    * En España lo normal sería acompañar con pan o una guarnición de patatas; a´quí en Dinamarca se estila más el arroz hervido para estos platos. Al gusto de cada uno ;)


    ¡Buen provecho!

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    domingo, 20 de enero de 2019

    Almejas a la portuguesa: Amêijoas à Bulhão Pato



    Para el primer viaje de este año con Cocinas del mundo, visitamos al vecino Portugal. Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en la gastronomía de Portugal es bacalao, así que por llevar la contraria estuve mirando recetas con carne jeje Pero últimamente tenía ganas de comer almejas y aproveché esta ocasión para hacérmelas, eso sí, a la portugesa, con esta receta que llaman "Amêijoas à Bulhão Pato".


    Hay quien añade el vino blanco y hay quien no; y hay quien lo toma de aperitivo y quien lo sirve de plato principal. Yo me he inspirado en estas tres fuentes. Si no te gusta el cilantro, prueba con perejil, pero claro, ya no sería esta receta. Estas cantidades son para 2.

    • 500 g de almejas
    • 1 cebolla mediana
    • 2 dientes de ajo
    • 5 cl de aceite de oliva (1/2 dl)
    • 1 ramillete de cilantro fresco
    • 150 ml de vino blanco seco
    • Limón
    • Sal
    • Pimienta negra

    La preparación:

    1. Lavamos bien las almejas. Si tenemos tiempo, lo ideal es ponerlas en agua con sal durante un par de horas y cambiar el agua un par de veces para deshacernos de la arena que puedan llevar.

    2. En un perol o en una cazuela calentamos la mayor parte del aceite. En él freímos la cebolla picadita y el ajo en láminas gruesas. Al poco incorporamos el cilantro y removemos.



    3. Añadimos las almejas, espolvoreamos con un poco de sal y tapamos. Le damos a fuego medio-alto hasta que se hayan abierto las almejas; unos 5-10 minutos. 

    4. Cuando queden los últimos 3-5 minutos, añadimos el vino blanco, destapamos para que reduzca la salsa y se evapore el alcohol.


    5. Al final espolvoreamos con un poco de pimienta negra, el poquitín de aceite que nos quedaba y un chorretón de limón.


    ¡Buen provecho!

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    martes, 8 de enero de 2019

    Pollo al curry congoleño: Kuku paka


    Es una pena lo poco que se conoce en general la cocina africana en el resto del mundo, y por eso hoy te propongo otra receta congoleña para que disfrutes como yo. 
    Los países africanos con los que más conexión y experiencia gastronómica tengo son Marruecos, Túnez y Senegal. Pero a raíz de mi trabajo actual, empecé a aprender sobre la gastronomía del Congo y hemos hecho varios experimentos en casa, todos con muy buenos resultados.
    Este curry de pollo africano de nombre Kuku paka está buenísimo; la salsa es adictiva, sobre todo si te gusta la leche de coco como a mí. Esta receta en concreto la descubrí a través del reto de Cocinas del mundo, gracias a mi compañera Patricia. Para 4 platos acompañados de arroz hervido:

    • 4 pechugas de pollo (se puede hacer con muslos y contramuslos, pero yo prefiero pechuga y sin piel)
    • 1 cebolla morada
    • 3 dientes de ajo
    • 1 tomate maduro
    • 1 y 1/2 cucharaditas de jengibre fresco picadito 
    • 1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo
    • 1/2 cucharadita de cilantro molido
    • 1/4 cucharadita de comino molido
    • 1/4 cucharadita de pimentón picante
    • 1/4 cucharadita de sal
    • 3 cucharadas de aceite
    • 250 ml de leche de coco
    • 1 lima (o limón)
    • Cilantro fresco para decorar
    Para marinar la carne:
    • 1 cucharadita de jalapeño picado
    • 1 cucharadita de ajo prensado
    • 1 cucharadita de jengibre fresco rallado
    • 1/4 cucharadita de sal

    La preparación:

    1. Primero vamos a marinar el pollo. Yo abro las pechugas por la mitad para que los trozos sean menos gruesos. Esparcimos por encima el jalapeño, el ajo, el jengibre y la sal y mezclamos bien para que se impregne la carne. Cubrimos y dejamos marinar durante un mínimo de 1 hora; preferiblemente una noche entera.


    2. Lo siguiente, según la receta tradicional, es darle color al pollo y cocinarlo en el horno y mientras tanto hacer la salsa al fuego; pero las pechugas no tardan tanto en cocinarse, así que también se pueden pasar primero por la sartén y luego sacarlas un momento hasta devolverlas a la salsa.

    3. En una sartén calentamos el aceite y cocinamos la cebolla picada unos 5 minutos hasta que se ablande un poco. 

    4. Añadimos entonces el jengibre y el ajo picados y el tomate troceado. Salteamos durante unos 3-5 minutos.



    5. Incorporamos las especias y la sal, removemos y le damos un minutito al fuego. 

    6. Vertemos entonces la leche de coco, removemos y llevamos a ebullición hasta que espese un poco.



    7. Ahora sí, añadimos el pollo ya cocinado y lo rociamos con la salsa de vez en cuando para que no se quede seco y tome bien los sabores. Le damos unos 5 minutos más al fuego hasta que la salsa esté tan espesa como queramos.


    8. Servimos el pollo con arroz hervido, rociamos con la salsa y decoramos con cilantro fresco y lima.

    ¡Buen provecho!

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