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domingo, 21 de junio de 2020

Empanada croata de espinacas: Soparnik


Esta empanada tan sencilla es típica de la zona de Dalmacia, en Croacia y tiene denominación de origen reconocida por la Unión Europea. Se le llama Poljički soparnik, Poljički zeljanik o Poljički uljenjak. La he hecho para el viaje de este mes con Cocinas del mundo, que es precisamente a Dalmacia.


Antes de seguir os he de decir que la receta original se hace con acelgas, pero aquí en Dinamarca no hay acelgas, así que he usado lo más parecido, que son espinacas. Además, tradicionalmente se hacía en horno de leña, pero esta receta está adaptada para que la puedas hacer en tu horno de casa.

Todas las recetas que he visto, en serbocroata, en bosnio, en inglés y en chino, dicen que para una masa de 500 g de harina, se usa 1 kg acelgas para el relleno. Yo os digo que eso es imposible. No sé cómo leches se supone que se va a meter un kilo de espinacas o acelgas sin pochar en esa masa; yo hice una masa de 250 g de harina y por tanto preparé 500 g de espinacas. Solo conseguí meter 200 g de espinacas, si no, hubiera sido imposible cerrarlo. Luego una vez lo cerré, chafé con cuidado para sacar aire y bajar la masa y vi que puede que hubiera podido meter unos 50 g más, pero 500 g ni en broma. Si lo conseguís, me lo decís. Lo volveré a intentar. Ya digo que leí varias, pero esta receta es la tradicional en la que me basé.

Eso sí, me pareció fácil y rápida de hacer y nos gustó mucho; nos la comimos de acompañamiento de un gazpacho andaluz, que oye, no está mal, teniendo en cuenta que en Croacia se come una sopa de tomate parecida. También saqué a la mesa alioli y queso rallado para que se pusiera quien quisiera.

Para la masa:
  • 250 g de harina de trigo normal
  • 125 ml de agua
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
Para el relleno:
  • 500 g de acelgas (en mi caso espinacas). Ya digo que lo veo imposible; yo usé 200 g.
  • Un ramillete de perejil fresco
  • 1-2 cebolletas
  • Aceite de oliva
  • Sal

Para la salsita:
  • 2 dientes de ajo
  • Perejil fresco al gusto
  • Aceite de oliva, unas 4 cucharadas

La preparación:

1. Mezclamos la harina, el agua, el aceite y la sal, a mano o con ayuda mecánica. Es una masa simple y sin complicaciones. No le hace falta reposo, pero la dejamos descansar cubierta mientras preparamos el relleno para que esté un poco más elástica a la hora de extenderla.

2. Lavamos las acelgas o espinacas y las cortamos en tiras gruesas; picamos el perejil y cortamos también en tiras la cebolleta. Mezclamos, regamos con un poco de aceite y espolvoreamos con sal.


3. Cortamos la masa en dos partes iguales; reservamos una tapada para que no se seca y extendemos la otra con ayuda de un rodillo hasta que quede fina y pueda cubrir la base del molde redondo apto para horno que hayamos elegido. Espolvoreamos con harina la base del molde y cubrimos con la masa.


4. Sobre la masa repartimos las acelgas/espinacas mezcladas con el aceite, la sal, la cebolleta y el perejil.


5. Extendemos la otra mitad de la masa y tapamos con ella. Pellizcamos los bordes para sellarlos y presionamos un poco con la mano sobre la tapa para deshacernos del exceso de aire.


6. Horneamos durante 20 minutos a 200ºC en el horno precalentado. Si usáis calor arriba y abajo, cambiad a función ventilador o grill los 5 últimos minutos para que tome color.

¡Y ya está! Ah, bueno, la salsita:

7. Prensamos el ajo, picamos el perejil, mezclamos con aceite y servimos por encima de la masa.

8. El soparnik se corta en rombos o diamantes y se come desde el centro hacia los bordes, aunque yo no hice caso porque me encantan los bordes jeje





  ¡Buen provecho!

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domingo, 14 de junio de 2020

Corona de cardamomo (kringle)


El "kringle" es un dulce escandinavo, aunque ha cambiado mucho con el tiempo y según dónde se prepare. Originariamente se parecía más bien a un pretzel alemán; aquí en Dinamarca hoy en día se presenta normalmente como una simple barra rellena de mazapán o crema y alguna vez como corona ovalada, forma también común en Estados Unidos. Este kringle que os traigo yo tiene la forma típica que se le da en Estonia.

El kringle estonio, también llamado a veces "kringle ruso", lleva normalmente canela. Yo hoy he combinado la apariencia y la masa del kringle estonio con el relleno de los bollos de cardamomo suecos y daneses (kardemommesnurrer), que me encantan. La masa la saqué de aquí, le hice las modificaciones que vi conveniente y el resto lo improvisé.

La masa

  • 280 g de harina de fuerza
  • 150 ml de leche
  • 15 g de levadura fresca prensada
  • 30 g de mantequilla fundida (no caliente y que no hierva)
  • 25-30 g de azúcar
  • 2 g de sal
  • 1 yema de huevo
  • 30 ml de Cointreau (sustituyo por zumo de naranja)
  • 10 semillas de cardamomo
El relleno:
  • 50 g de mantequilla blanda (no fundida)
  • 50 g de azúcar
  • 2 cucharaditas de cardamomo molido

La preparación:

1. En un cuenco ponemos la levadura con el azúcar y mezclamos con una cucharita; en teoría eso hace que la levadura se "funda", pero bueno, en cualquier caso, acabaremos con una pasta que mezclaremos con la leche tibia y después la yema de huevo y la mantequilla derretida.

2. Abrimos las vainas de cardamomo y las pulverizamos de forma tosca en el mortero. Que no quede tan fino como el cardamomo molido industrial. 



3. En un recipiente grande echamos la harina, el cardamomo pulverizado y la sal, y vamos añadiendo poco a poco la mezcla de líquidos mientras vamos mezclando con unas varillas de mano. Cuando los ingredientes estén mezclados, formamos una bola y tapamos. Como siempre, el tiempo de levado dependerá de la temperatura de nuestra cocina y de la época del año; si vivís en un país frío como yo, os aconsejo que dejéis levar en el horno a 30º para evitar corrientes y que no pase frío. Contad con unos 90 minutos.



4. Mientras tanto preparamos el relleno. La mantequilla la necesitamos blanda, con textura de pomada, pero no fundida. La mezclamos con el azúcar y el cardamomo molido. Reservamos.


5. Enharinamos nuestra superficie de trabajo y masajeamos un poco la masa para desgasificar; esperamos un par de minutos si podemos y con un rodillo extendemos la masa y le damos forma de rectángulo (lo mejor que podamos) de unos 40x30 cm.


6. Con una espátula untamos la crema de mantequilla, cardamomo y azúcar; dejamos medio centímetro de margen para que al enrollar se peguen bien los bordes.



7. Enrollamos la masa desde el lado más largo y cortamos el rulo alargado longitudinalmente. Entonces hacemos una trenza de dos; pasando una mitad del rulo sobre la otra, después la otra sobre la una... Intentaremos que la parte abierta quede hacia arriba, porque son las capas de la masa las que hacen el efecto trenza. Al final unimos los extremos y formamos una guirnalda o corona en un recipiente apto para horno untado con mantequilla o, como a mí me gusta, engrasado con mantequilla en espray.




8. Horneamos en el horno precalentado a 190º con función de calor arriba y abajo, sin aire, con la bandeja en el centro y durante 20-25 minutos. Los últimos 5-10 minutos cambiamos a función ventilador si vemos que le falta color. Si al contrario vemos que se está tostando, reducimos a 170-180º y cubrimos con papel de plata o de hornear.

* Se le puede poner un glaseado de agua y azúcar, miel... A mí me gusta tal cual.


  ¡Buen provecho!

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lunes, 1 de junio de 2020

Bollos preñaos (Tres estilos y propina)


En el sur de España, de donde yo vengo, no se hacen estos bollos; creo que los conocí en un mercado medieval hace años, y luego probé la variante argentina, el famoso choripán. Pero lo que me encanta de los "bollos preñaos" asturianos, o "bollinos preñaus", que se oye también, es la idea del bocadillo cerrado horneado ya con el chorizo dentro; perfecta para las excursiones y los picnics. Este finde nos vamos precisamente de escapada y me apeteció llevarme unos bollinos preñaos.

El bollo preñao clásico asturiano lleva chorizo, y punto. Luego ha habido modas de añadirle panceta, lacón, queso... Pero a mi vikingo le encanta el chorizo y para empezar quería hacer el clásico. No es que sea fácil encontrar aquí en Dinamarca chorizo, pero algo encontré y con lo que tenía hice tres tipos de bollos; dos masas diferentes; unos rellenos con choricico fresco de mi pueblo que tenía en el congelador, otros con un chorizo curado ibérico picantón y más blando de lo que suelen ser los curados y hasta una versión vegetariana de tomates cherry, mozzarella fresca y albahaca fresca. Donde voy a llevar estos bollos habrá una persona vegetariana y no cuesta nada poner otro relleno para que no se queden sin probarlos.
El primer desafío en Dinamarca es encontrar chorizo; el segundo es compensar el frío, porque la temperatura afecta a la masa; os cuento mis trucos:

1. La favorita


Empezamos con la que más me gustó. La receta original es de "Mi cocina de carbón", de una asturiana muy maja y me gustó porque lleva leche y aceite. Pero hice un par de modificaciones para asegurarme de que la masa saliera bien, porque ya os digo que la temperatura hace mucho, y aquí en Dinamarca hace bastante más frío.
  • 450 g de harina de fuerza
  • 15 g de levadura fresca de panadero (la prensada) / o 7 g de activa seca
  • 200 ml de agua
  • 50 ml de leche
  • 25 ml de aceite
  • 1 cucharadita de sal
  • Chorizo crudo, según el tamaño, pero mínimo 4.
La preparación:

1. Vertemos la leche, el aceite y el agua en un cuenco y lo templamos en el microondas. Importante que no queme, solo templado. Desmigamos en la mezcla la levadura y mezclamos bien para que se disuelva, yo con una varilla de mano. Entonces uso el truco de mis monas oriolanas: Dejo reposar 5 minutos en un cacharro lleno de agua caliente. Como al baño maría, pero simplemente agua caliente del grifo sirve.


2. En un recipiente ancho y hondo tendremos la harina y la sal. Vertemos por encima nuestra mezcla de líquidos y mezclamos con una cuchara para ir humedeciendo toda la harina. 

3. Cuando esté todo mezclado, empezamos a amasar; unos 5-10 minutos a mano. Normalmente diría 10, pero si has usado mi truco del paso 1, la masa estará húmeda, será fácil de trabajar y en seguida quedará uniforme, tierna y nada pegajosa.


4. Ahora vamos a reposar la masa y dejar que leve en el cuenco hondo. La verdad, esta masa es una maravilla y levó simplemente teniéndola 90 minutos tapada con un paño en el mostrador de la cocina (¡y eso en Dinamarca es difícil!). Normalmente reposo las masas dentro del horno para evitar ráfagas y cambios de temperatura, a 30º con calor arriba y abajo y tapaditas, para que no se sequen. 


5. Veréis cómo la masa ha doblado su volumen. Desgasificamos dándole un masajito y formamos una bola (boleamos, que dicen los asturianos). Yo hice raciones individuales, así que corté en 8 partes; corte en cruz y cada cuarto por la mitad. Si queréis hacerlos más grandes, haced menos cortes.

6. Tomamos una pieza de masa y reservamos las demás tapadas. Extendemos con un rodillo la masa y colocamos en el centro un trozo de chorizo pelado; para los individuales un trozo del tamaño de un pulgar, más o menos, también en función del grosor, pero siempre sin piel.

7. Cerramos la masa sobre el chorizo, primero sobre la parte larga y luego las puntas. Si nos sobra muca masa por debajo, con la mano retorcemos y la cortamos. Con todas esas sobras nos saldrá luego otro bollo. Formamos más o menos una bola y a hacer el siguiente.



8. Espolvoreamos con un poquito de sémola fina o harina, en su defecto, y le damos unos 10 minutos de reposo y levado final. Mientras tanto calentamos el horno a 250º y colocamos una olla o un recipiente apto para horno en la parte de abajo y ponemos agua a hervir aparte.


9. Horneamos durante unos 30 minutos, siempre según el horno, con calor arriba y abajo.  Otro truco es echar el agua hervida en la olla o el recipiente de la base del horno para que cree vapor y que el pan no quede seco. Hay que estar pendiente; si se tuestan mucho por arriba, cubrimos con papel de plata; cuando la grasilla del chorizo se salga y pinte la base del bollo.


10. ¡Y ya está! Dejamos enfriar un poco sobre una rejilla para que no suden y están deliciosos tanto en frío como templados.


2. Sabores del Cantábrico



Esta es de un canal llamado "Sabores del Cantábrico" y empecé siguiendo la receta al dedillo, pero la masa estaba durísima y muy seca y tuve que arreglarlo con grasa de cerdo y calor, pero me pareció muy difícil de trabajar, al menos aquí en el frío nórdico. Salió bien de milagro y porque por suerte tengo experiencia.

  • 500 g de harina de fuerza
  • 250 ml de agua
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 25 g de levadura fresca
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • Chorizo (para esta probé con un chorizo curado blandito)
La preparación:

1. Mezclamos el aceite, el azúcar, la levadura desmenuzada, dos cucharadas de harina y el agua en un cuenco y removemos para que se disuelva. La receta original no dice que hay que calentar los ingredientes líquidos antes de echar la levadura y la harina, pero yo aconsejo hacerlo, lo suficiente para templarlos. Sobre todo si es invierno o tú también vives en un país frío.


2. En un recipiente ancho y hondo tendremos la harina y la sal. Vertemos por encima nuestra mezcla de líquidos y mezclamos con una cuchara para ir humedeciendo toda la harina. 

3. Cuando esté todo mezclado, empezamos a amasar; unos 10 minutos a mano. Con esta masa tardé más y tuve que añadir grasa de cerdo derretida porque la masa estaba muy seca y dura; también sirve aceite.



4. Ahora vamos a reposar la masa y dejar que leve en el cuenco hondo. Esta masa la tuve dentro del horno durante 90 minutos (para evitar ráfagas y cambios de temperatura), a 30º con calor arriba y abajo y tapaditas, para que no se seque. Le podéis dar más tiempo o dejarlo en el horno apagado toda la noche.

5. Para mi sorpresa, la masa dobló su volumen. Desgasificamos dándole un masajito y formamos una bola (boleamos, que dicen los asturianos). Yo hice raciones individuales, así que corté en 8 partes; corte en cruz y cada cuarto por la mitad. Si queréis hacerlos más grandes, haced menos cortes.



6. Tomamos una pieza de masa y reservamos las demás tapadas. Entendemos con un rodillo la masa y colocamos en el centro un trozo de chorizo pelado; para los individuales un trozo del tamaño de un pulgar, más o menos, también en función del grosor, pero siempre sin piel.

7. Cerramos la masa sobre el chorizo, primero sobre la parte larga y luego las puntas. Si nos sobra muca masa por debajo, con la mano retorcemos y la cortamos. Con todas esas sobras nos saldrá luego otro bollo.



8. Espolvoreamos con un poquito de sémola fina o harina, en su defecto, y le damos unos 10 minutos de reposo y levado final. Mientras tanto calentamos el horno a 250º y colocamos una olla o un recipiente apto para horno en la parte de abajo y ponemos agua a hervir aparte.

9. Horneamos durante unos 30 minutos, siempre según el horno, con calor arriba y abajo. Otro truco es echar el agua hervida en la olla o el recipiente de la base del horno para que cree vapor y que el pan no quede seco. Hay que estar pendiente; si se tuestan mucho por arriba, cubrimos con papel de plata; cuando la grasilla del chorizo se salga y pinte la base del bollo.

10. ¡Y ya está! Dejamos enfriar un poco sobre una rejilla para que no suden y están deliciosos tanto en frío como templados.


3. Versión vegetariana



Para esta versión elige la masa que tú quieras y, en lugar de chorizo, vamos a ponerle un relleno vegetariano. 
Importante: No uses las mismas herramientas, lávate las manos y lava las superficies para no llevarte el sabor a chorizo a tus bollos vegetarianos. Y por supuesto hornea por separado o se pringarán de grasa del chorizo.

  • 1 bola de queso mozzarella fresco
  • Hojas de albahaca fresca (sí, tiene que ser fresca, cambia el sabor por completo)
  • Tomates cherry

1. Prepara la masa como explico en las dos recetas anteriores y a la hora de rellenar coloca una buena rodaja de queso mozzarella fresco, un par de hojas de albahaca y 2-3 mitades de tomate cherry. Procede a hornear como en las recetas anteriores.



Advertencia:

- Los tomates explotan con el calor, así que hazme caso y ponlos mejor cortados en mitades.

- La humedad del queso y el tomate reblandece un poco de más la base, así que recomiendo hornear sobre la base los 10 primeros minutos y luego darle la vuelta a los bollos.

* Para fogata


Versión muy simplificada para poder hacerla en la hoguera en un día de excursión. Masa sencillísima y preparación muy simple.

  • 500 g de harina de trigo
  • 25 g de levadura fresca, la prensada
  • 3 dl de agua o leche tibia
  • 1 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de aceite
  • Unos 10 chorizos, según el tamaño
- También necesitaremos un palo; una rama del suelo, seca, a la que le quitaremos la corteza de la punta. No muy fina porque se nos quemará. 

La preparación:

1. Desmigamos la levadura en el agua o la leche templada y mezclamos bien hasta que se disuelva del todo.

2. Mezclamos todos los ingredientes hasta que estén incorporados y quede una masa homogénea.


3. Amasamos con la mano hasta que no esté pegajosa; sobra con un par de minutos. Formamos una bola y untamos la bola con el aceite para que no se nos seque.


4. Yo la coloco en un cuenco y cubro con una bolsa de plástico para que no le entre fresco y la dejo levar en el coche en una parte donde le de el sol o donde le de calorcito. 40 minutos son suficientes, pero no pasa nada por darle un poco más.

5. Separamos en unos 10 trozos y rulamos la masa entre las manos. 

6. Le hacemos un corte a lo largo al chorizo y lo encajamos en el palo (al que le habremos retirado la corteza). ¿Sería más fácil usar una rama delgadita y pinchar el chorizo? Sí, pero se nos quemaría la rama y la cena acabaría perdida entre las llamas.


7. Envolvemos nuestro rulo de masa sobre el chorizo. 


8. Extendemos el brazo con la rama como para pescar y a esperar a que el pan se hinche un poco y el chorizo se cueza por dentro. No lo pegaremos mucho a las llamas para que no se churrasque. En teoría tarda 20 minutos, pero depende del tamaño; estos tardaron menos.


Alternativa: Lleva los ingredientes secos mezclados por una parte y la leche o agua por otra. Calienta un poco el agua o la leche en las primeras brasas de la hoguera, funde la levadura en ella, mezcla con el resto y deja levar mientras la hoguera crece y preparáis el resto.



  ¡Buen provecho!

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viernes, 22 de mayo de 2020

Arroz a la cubana


Este platillo es típico de la infancia de mi generación y de muchas antes que la mía, y supongo que se sigue haciendo en España. Es una comida rápida y facilísima, a prueba de inexpertos y de infantes sibaritas.
Lo curioso es que, pese al nombre, no tiene nada de cubano, su origen es español, dicen que de Las Islas Canarias, surgido de la relación entre cuba y España en la época colonial.

Es un plato muy socorrido que además contenta fácilmente a los niños; hoy en día veo a muchos peques comer pasta con ketchup (que el fin del mundo nos pille confesaos, que diría mi abuela), supongo y espero que como una forma rápida de salir del paso rápido y sin mucha queja. Pues en mis tiempos no había ketchup, pero teníamos tomate frito.

Te puedes poner finolis y complicar las cosas si quieres; rebozar el plátano en harina, saltear el arroz, puedes hacer tu propio tomate frito... Pero la realidad es que este plato consiste en arroz hervido, tomate frito de bote sin calentar si quiera, un huevo frito al gusto (más o menos hecho) y, si sirves el plato completo, que no siempre se hace, un plátano pasado por la sartén. Plátano maduro, no macho. Yo le pongo un diente de ajo laminado al arroz y eso ya lo eleva mucho de categoría para lo que es jaja

Para dos raciones:
  • 120 g de arroz (bomba, jazmín, basmati...)
  • 2 plátanos o uno cortado a lo largo por la mitad (no banana, no plátano macho, un plátano normal y corriente) 
  • 2 huevos
  • Tomate frito
  • 1 diente de ajo
  • Sal y pimienta
  • Aceite
(Cuando lo comemos hago a parte una ensalada y alguna vez he espolvoreado el tomate con parmesano rallado, porque lo tenía que ir gastando)


La preparación:

1. Hervimos el arroz (en agua, que hay que decirlo todo :P).

2. Cuando el arroz casi esté, calentamos una cucharada de aceite en la sartén y doramos el ajo laminado. Sacamos para que no se queme y reservamos.


3. En el aceite con saborcillo a ajo freímos el huevo con sal y una pizca de pimienta y el plátano. A los niños se les suele dar el huevo con la yema poco hecha, para que se cree una salsa; a mí personalmente no me gusta, así que el mío lo cuajo entero.


4. Mezclamos el ajo laminado con el arroz, normalmente se le da forma al arroz con un cuenco o un vasito. Servimos en un plato. Alrededor disponemos el plátano y el huevo.


5. Chorretón de tomate frito sobre el arroz y a volar la milocha, que se dice en mi pueblo.



  ¡Buen provecho!

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Bergua*









domingo, 17 de mayo de 2020

Ropa vieja cubana


Lo primero que hice al leer que nos tocaba Cuba en Cocinas del mundo fue ponerme en contacto con Peter, el amor y compañero de vida de mi amiga Heidi, para que me dijera cuál era su plato cubano favorito y así poder rendir homenaje a mi cubana favorita; y bueno, está claro que es ropa vieja, ¿no? Regado con un chorrito de lima.


Heidi fue una de esas personas que vive la vida con tal entrega y entusiasmo, que pese al dolor que sientes cuando se va, sabes que le sacó provecho a la vida y sientes paz por ellos; de esas personas que brillan y, cuando se van, dejan una estela tras de sí, para que nunca se les olvide. Así era Heidi.

Después de varias batallas ganadas, perdió la guerra contra el cáncer el 26 de noviembre de 2019. Sin embargo, cuando pienso en ella, se me pinta una sonrisa en la cara, y eso me parece precioso. La recordaré bailando, cantando, riendo... Recuerdo las clases de danés, los guateques caseros, los conciertos, las reflexiones, nuestro amor común por la danza del vientre y la comida, la mariposa que me trajo de Cuba... 


Así que me vais a permitir que, antes de lanzarme a la receta, se la dedique con todo mi cariño a Heidita y me deleite con estas imágenes. Esta no es una ocasión para la tristeza, sino todo lo contrario, para celebrar el recuerdo de la magnífica y alegre Heidi. De hecho, yo hice esta receta bailando al son del álbum de Putumayo "Congo to Cuba".


Y ahora sí, arremanguémonos y manos a la obra. Como pasa con todas las recetas tradicionales, en cada casa hay unas costumbres, y también se van modernizando con el tiempo (en la original no se usaba salsa de soja). He leído muchas recetas y al final me he basado sobre todo en la de Chef Zee, pero también en lo que he aprendido por el camino. Por ejemplo, mucha gente hoy en día comienza dándole 30 minutos de cocción a la carne en una olla a prensión para acortar el tiempo de cocinado. Pero hoy me lo voy a tomar con calma y voy a hacerlo a fuego lento y con todo el cariño que se merece Heidi. Lo que hice fue marinar y hervir la carne un día, dejarlo enfriar y reposar por la noche y al día siguiente desenhebrar, sellar y terminar justo para la hora de comer. 

Para el marinado:
  • 1 kg de carne de ternera, preferiblemente del pecho o bajo el pecho (brisket)
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • 1/2 cucharada de caldo de pollo concentrado (sazón en Cuba)
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra en polvo
  • 5 dientes de ajo
  • 2 hojas de laurel
  • 1 cebolla 
  • 1/2 limón
  • 1/2 cucharada de adobo (es una mezcla de especias para todo uso, yo sustituí por all-purpose, pimienta con limón y ajo en polvo)
  • Aceite de oliva
  • Agua (1,5 litros)

Para el estofado:
  • 1 cebolla
  • 1/2 pimiento verde
  • 1/2 pimiento rojo
  • 3 dientes de ajo
  • 1/2 cucharadita de vinagre de vino tinto
  • 3 cucharadas de vino seco (vino blanco para cocinar)
  • 500 ml de la salsa de cocinar la carne
  • 3 cucharadas de puré concentrado de tomate o unos 120 g de salsa de tomate
  • 1 cucharada de cilantro fresco
  • 1-2 cucharadas de olivas (lo que en Cuba llaman "aceitunas españolas", rellenas de pimiento)


La preparación:

1. Cortamos la pieza de carne en trozos medianos para que nos quepa bien luego en la olla.



2. Añadimos las especias: pimienta, orégano, comino, sazón (pastilla de caldo concentrado desmenuzada), adobo (como digo, sustituí por all-round, pimienta con limón y ajo en polvo) y salsa de soja. Incorporamos entonces la cebolla bien picadita, pimiento verde picadito, zumo de limón y ajo prensado y un chorrito de aceite de oliva. Mezclamos bien para que la carne quede cubierta de sabores y colores. Después dejamos reposar y marinar unas horas, como mínimo una hora. Yo le di unas 4-5 horas.


3. Ahora sí, calentamos algo de aceite en una olla y vamos sellando la carne marinada durante unos 5 minutos. Después giramos todos los trozos y les damos un par de minutos para que también tomen color.

4. Llenamos de agua el cuenco en el que hemos marinado la carne para recoger todos los sabores, y la vertemos a la olla. Añadimos agua suficiente para que toda la carne quede cubierta y un poco más; yo echo litro y medio y luego uso las sobras de esta maravilla de caldo para otras recetas. Echamos el laurel y tapamos. La dejamos cocer a fuego lento durante 2-3 horas hasta que la carne esté tan tierna que se pueda desenhebrar. Pincharemos con un tenedor para comprobarlo. El caldo lo guardamos, que es puro oro líquido. 


5. Para desenhebrarla podemos usar un tenedor y las manos. Si nos encontramos trozos de grasa, los retiramos. Yo empecé con pinzas y tenedor porque tenía un corte en un dedo, pero, la verdad, es un mucho más divertido y eficiente con las manos.



6. Calentamos una cucharada de aceite en una sartén y añadimos la carne desenhebrada para que coja un poco de cuerpo, pero sin dejar que se fría. En seguida añadimos 500 ml del caldo de la preparación anterior y la pasta de tomate y vamos a remover hasta que se disuelva y se mezcle del todo. Lo dejamos al fuego unos minutos hasta que empiece a hervir y se vean las burbujas en la superficie.


7. Ahora añadimos el vino blanco seco, el ajo prensado, cebolla en juliana gruesa, pimiento rojo y verde en tiras. Mezclamos para que se incorpore todo y terminamos con una pizca de vinagre de vino tinto para equilibrar los sabores. Puedes darle un par de minutos o incluso 10 más, según si te gustan más o menos crudos y con textura el pimiento y la cebolla. Yo le bajo el fuego y lo dejo al chup chup mientras preparo las guarniciones.


8. Las aceitunas rellenas (partidas y/o enteras) y el cilantro los añado al final para que se mantengan frescos y porque no a todo el mundo le gustan las aceitunas, así que, si en casa hay alguien que no quiera aceitunas o cilantro, se puede sacar a parte a la mesa.


Y ya está, pero no me puedo ir sin recomendaros que le echéis un chorro de lima fresca por encima, como le gustaba a Heidi. Es común acompañarlo de arroz blanco (que en España llamamos "arroz a la cubana" y plátano frito. Y si te quieres dar un capricho, sirve también con aguacate.

¡VA POR HEIDI!

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Bergua*


P.D. Os dejo de regalo una versión fabulosa de esta canción que tanto me recuerda a los veranos de mi infancia: Guántanamera.