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domingo, 20 de mayo de 2018

Quesadilla andina


Este mes en el reto de Cocinas del mundo tenemos la libertad de escoger una receta del país Latinoamericano que queramos. Yo he decidido hacerle un pequeño homenaje a Venezuela y a su gente, porque pasan tiempos difíciles. 


Total, que elegir el país fue fácil, pero elegir la receta... ¡Qué dilema! Que si quesillo con caramelo, que si torta de pan, que si tequeños, quesadillas andinas, patacón, arepas, golfeados, tunjitas, tequeyoyos, chicha de arroz... 

Este mes tengo antojo de dulce, además el queso me priva y me traje hace poco anís de España, así que no me pude resistir a preparar a estas quesadillas, que nada tienen que ver con las populares quesadillas mexicanas. De hecho, estas son un postre. Eso sí, aviso que no es "dulce" como se entendería en Europa. Se hace con un tipo de queso bastante salado, así no es raro, pero en el resultado se nota un contraste cultural.

Como siempre, cada maestro tiene su librillo, y el relleno se puede hacer con clara de huevo batida o simplemente mezclando los ingredientes a mano. Yo me he inspirado en esta, estaesta y esta receta. Soy más de salado que de dulce y, además, no soy experta en masas, pero con ayuda de la fuerza de mi vikingo, salió bien. En casa las disfrutamos con mermelada. Lo normal sería de guayaba, pero si no la tienes, pues la que más te guste ;)

Para la masa:

  • 400 g de harina de trigo
  • 45 g de mantequilla
  • 1 huevo (+ otro más para barnizar después)
  • 100 g de azúcar
  • 120 ml de leche tibia
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 7-10 g de levadura seca de panadería granulada
Para el relleno:
  • 250 g de queso feta (como sustituto del queso llanero o queso blanco latino)
  • 1 huevo 
  • 50 g de azúcar
  • 1 cucharadita de semillas de anís
  • Apenas 1/2 cucharadita de canela en polvo
  • Apenas 1/2 cucharadita de nuez moscada en polvo
  • Si fuera necesario: leche


La preparación:

1. Antes que nada ponemos en un vaso la leche tibia y en ella incorporamos la levadura, una cucharadita de azúcar y otra de harina y mezclamos. Lo dejamos reposar durante 15 minutos en un lugar cálido.

2. Mientras tanto, en nuestro banco de trabajo (limpio) disponemos la harina; en el centro hacemos un hueco a modo de volcán y, en ese hueco, disponemos la mantequilla blanda, el huevo, el azúcar, sal y la mezcla de leche y levadura.


3. Mezclamos bien con las manos hasta que quede una masa homogénea y elástica que no se nos pegue a las manos. (También se puede hacer con varillas en un cuenco)


4. Entonces enharinamos un poquito la superficie y amasamos durante unos 15 minutos.

5. Formamos una bola y la dejamos reposar durante 1 hora (hasta que doble su tamaño) en un recipiente cubierto por un trapo y en un lugar cálido (como en Dinamarca hace frío, yo lo dejo en la encimera sobre el horno encendido).


6. Mientras tanto, preparamos el relleno. Rallamos el queso, mezclamos los ingredientes y batimos con un tenedor hasta que quede en una pasta densa. Si es demasiado densa, podemos añadir un poquito de leche y mezclar.


7. Cuando la masa haya doblado su tamaño, la desgasificamos (presionamos con las manos para deshacernos del exceso de aire). Entonces le damos forma de rollo alargado y cortamos en 10-12 trozos.


8. Extendemos una porción de masa con ayuda de un rodillo y nuestras manos. Las demás las mantenemos cubiertas para que no se sequen. Barnizamos los bordes internos con huevo batido y damos 5 pellizcos en los laterales para crear 5 puntas. El huevo será nuestro pegamento.

9. Ahora toca rellenar, sobre papel de horno en una bandeja fría. Si queremos, podemos añadir queso rallado por encima (50 gramos de los 250 totales, por ejemplo). Después barnizamos la masa por fuera.


10. En el horno precalentado a 180º, les damos 20 minutos, hasta que estén doraditas.


¡Buen provecho!

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lunes, 14 de mayo de 2018

Pipirrana


La tradición de comer esta ensalada en mi familia se la trajo mi abuelo de Granada, después de estudiar allí la carrera. Además de pipirrana,​ también se conoce como "pimpirrana" o "piriñaca". Recuerda mucho a la ensalada clásica marroquí.

Tradicionalmente lleva solo pimiento verde, pero en mi familia gusta más el rojo, así que lo mezclamos. En cuanto al aliño, lo típico es aceite de oliva y sal, a veces con un toque de comino en polvo. También se le puede echar un chorrito de limón y/o vinagre, según la zona. Lo que no cambia nunca, es que las verduras se presentan cortadas en daditos, y lo que no puede faltar es el plan para mojar.
En verano es común echarle cubitos de hielo, que la conservan fría y además la hacen más caldosa.


  • 2 tomates grandes y maduros (ingrediente principal)
  • 1/2 de pimiento morrón rojo
  • 1/2 de pimiento morrón verde
  • 1 pepino español o 1/2 holandés
  • 1/2 cebolla (tierna, a poder ser)
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Opcional: vinagre, limón, comino en polvo, cubitos de hielo.


La preparación:

1. Se cortan la cebolla, el pimiento y el tomate en daditos.




2. En cuanto al pepino, pero si es español (de piel gruesa y rugosa), lo pelamos parcial o totalmente. Después lo cortamos en daditos también.

3. Mezclamos todas las verduras y aliñamos al gusto con aceite, sal, vinagre o limón y, si queremos, una pizca de comino en polvo. Como decía, en verano en mi casa le ponemos cubitos de hielo para que se mantenga más fría.



¡Buen provecho!

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domingo, 22 de abril de 2018

Pollo asado con tomillo y limón


¡Otro mes, otro asalto! Y este mes le desvalijamos la cocina a Elena, de Los deseos del paladar. Yo iba buscando una receta sanita y ligera y me encontré con este delicioso y sencillo pollo asado al limón con tomillo, así que me puse manos a la obra y quedamos muy contentos. La repetiremos :) Solo hice un par de cambios menores, por ejemplo con el ajo, porque en casa nos gusta mucho el sabor a ajo ^^

Por cierto, cuando visitéis el blog de Elena, no os perdáis esta interesante entrevista sobre nuestra chef, la cocina sin barreras y su motivación para escribir un blog cocinillas.

Yo la verdad es que no soy muy de carne, y si la voy a comer, prefiero una pechuga de pollo, sin piel ni huesos ni nada. Pero a mi vikingo le gustan estas recetas de muslo y contramuslo al horno y por eso de vez en cuando las hago. La piel a veces la quito antes de hornear, otros días, como hoy, la dejo y luego se la paso a mi vikingo ;)

  • 4 contramuslos (cuarto trasero) de pollo - Yo aproveché para hacer un par de muslos más que tenía en la nevera
  • 2 limones
  • Tomillo
  • Aceite de oliva (en spray de cocina mejor)
  • 1-2 dientes de ajo
  • 1 vaso de líquido, mitad de vino blanco y mitad de agua
  • Sal marina


La preparación:


1. Precalentamos el horno a 160º y mientras tanto preparamos el plato en un recipiente apto para horno: Disponemos el pollo en el recipiente, rociamos con el zumo de 1 limón, regamos con la mezcla de vino y agua, salpicamos los trozos de pollo con un poco de aceite (con un spray de cocina, para no pasarnos) y finalmente espolvoreamos con tomillo y una pizca de sal.


2. Metemos al horno. Le vamos a dar 45 minutos, pero a media cocción; es decir, pasados unos 23-25 minutos, sacamos del horno y le damos la vuelta a las piezas para que se doren por debajo también. Es ahora cuando añadimos el ajo; en mi caso 2 dientes prensados (o machacados en mortero), en lugar de picados o en rodajas, para extraer todo el sabor posible. Repartimos sobre el pollo y en el caldo. Dejamos que complete sus 45 minutos de cocción.


3. Pasados los 45 minutos, les damos la última vuelta a las piezas de pollo y añadimos 5-8 rodajas de limón. Subimos la temperatura a 180º y les damos 15 minutos más. ¡Y listo!


¡Buen provecho!

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domingo, 15 de abril de 2018

Salsa de tomate kuwaití: Daqus


En Kuwait esta salsa de tomate es tan popular que se vende envasada en todas partes, pero en casa podemos disfrutarla y, además, seguro que casera está mejor, ¿no? Se llama دقوس, que se lee "Daqus" (La "q" representa una especie de "k", pero gutural). A mí desde luego me ha gustado el resultado.

Esta receta la he preparado para el viaje de este mes con Cocinas del mundo hasta Kuwait. Como siempre casa, cada familia tiene sus costumbres y sus truquillos; yo he investigado y me he basado sobre todo es estaesta, esta y esta, aunque he aportado mis propios trucos, como añadir el cilantro fresco al final, después de la cocción, para evitar que pierda sabor. Según el método de preparación, necesita más o menos tiempo de cocción; con esta versión que yo os traigo, sobra con 15-20 minutos.


Esta salsa viene bien para todo lo que normalmente combinarías con ketchup o salsa de tomate, pero en Kuwait es común degustarla sobre pollo machboos, con arroz kabseh y también sobre pescado frito.


  • 3 tomates
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 cucharadas de puré de tomate concentrado
  • 1/4-1/2 de guindilla (si te atreves, los kuwaitíes le ponen hasta 4)
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 60 ml de agua
  • Sal y pimienta negra
  • Cilantro fresco al gusto

La preparación:

1. Realmente esto es sencillísimo; la receta básicamente consiste en triturar todos los ingredientes menos el cilantro. Retiramos el pedúnculo del tomate y la cebolla ya pelada y añadimos ambas cosas en trozos al vaso de la batidora. Añadimos el resto de ingredientes y trituramos hasta conseguir una mezcla homogénea. 



2. Entonces ponemos la mezcla al fuego a cocinar. A fuego medio, 10-20 minutos son suficientes. Normalmente se haría sin tapa, pero el tomate tiende a salpicar mucho y, con la cantidad de agua de esta receta, ya queda bastante espesa, así que yo tuve el cazo tapado. De vez en cuando removemos.



3. Por último servimos en un cuenco y espolvoreamos con cilantro fresco picado. La salsa se puede comer en frío o en caliente. A mí personalmente estas cosas me gustan más en frío, pero cada uno a su gusto.

* Me dicen que aguanta hasta 1 semana en la nevera (si no te la acabas antes jeje).


¡Buen provecho!

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viernes, 6 de abril de 2018

Brazo escocés


¿Qué es eso del brazo escocés? Pues es un pastel de carne (sin masa) relleno de huevo duro y salsa de whiskey. En lugar de masa, los huevos se envuelven en la propia carne. 

¿De dónde viene ese nombre? El nombre se me ocurrió porque es alargado como un "brazo de gitano" (pionono) y porque 
relaciono el whiskey con Escocia y la receta me recuerda a los huevos a la escocesa, pero a lo grande. 

Que yo sepa, esta receta como tal no tiene un nombre oficial; de hecho no sé si alguien la habrá hecho así; yo estaba pensando en qué preparar para unos amigos vikingos que venían a cenar y pensé que algo así con mucha carne y salsa sería ideal. La verdad es que les encantó (y a mí también, y eso que no soy muy carnívora).

Con estas cantidades deberían comer más que bien cuatro adultos, pero si queréis ser precavidos, por si os vienen con mucha hambre, podéis usar 1,250-1,5 kg de picadillo y, si acaso, 5 huevos duros. Yo lo suelo servir con patata, boniato y verduras asadas cortadas en forma de bastones.

Para la masa:
  • 1 kg de picadillo de ternera o mezcla de cerdo y ternera (mejor si no contiene más de 10-12% de grasa, porque será más sano, pero también porque si no, encongerá mucho)
  • 2 pastillas de caldo de carne
  • 3 cucharadas de perejil picado (mejor si es fresco)
  • 4-5 lonchas de bacon 
  • 2 dientes de ajo prensados
  • 1 cebolla mediana-grande 
  • 1/2 cucharada de sal
  • Pimienta negra al gusto
  • Aceite de oliva
  • Opcional: 1 cucharada sopera de harina
Para el relleno:
  • 4 huevos duros
  • Aprox. 300-400 g de salsa de whiskey


La preparación:

1. Rehogamos el ajo prensado y la cebolla picada en aceite en una sartén. En cuanto el ajo y la cebolla estén un poco tiernos, añadimos las pastillas de caldo desmenuzadas y mezclamos. Yo lo cocino con tapa para que no se seque. Cuando esté todo bien mezclado y tierno, apartamos del fuego.



2. Mezclamos en un recipiente grande el picadillo, el perejil picadito, sal y pimienta y la mezcla de cebolla y ajo con pastillas de caldo. Si vemos la masa húmeda, añadimos la harina, aunque yo creo que no hace falta. Mezclamos de nuevo y amasamos con la mano; podemos usar un guante o una bolsa de plástico para que no se nos pegue a la piel. 

* Para hacer este tipo de pasteles (tipo meatloaf), hay quien añade un huevo a la masa de carne, pero aguanta bien la forma sin él y yo creo que ya lleva bastantes huevos la receta de por sí.



3. Engrasamos un recipiente apto para horno y con la mitad de la masa formamos un barco vikingo, es decir, una base alargada con paredes. Hacemos una especia de canal en el centro a lo largo.



4. En el canal colocamos los huevos en fila uno detrás de otro. Los cubrimos con un poco de salsa de whiskey al gusto; el resto de la salsa irá por fuera.




5. Ahora vamos a cubrir con la otra mitad de la masa; sobre un trozo de papel de hornear, aplanamos la masa un poco las manos y le damos la misma forma y longitud que a nuestro barco vikingo. Entonces volcamos la tapadera de carne sobre los huevos y sellamos pegando la parte de arriba y la de abajo con la propia carne. Hay que asegurarse con cariño de que quede sellado y compacto, para que no se agriete al cocinarse.



6. Vertemos por encima el resto de la salsa de whiskey de forma que las paredes queden cubiertas, para que no se seque. Gran parte de la salsa acabará en el fondo del recipiente, pero bueno, con una cuchara, la rociaremos por encima de la carne al servir.



7. Cubrimos por encima con las lonchas de bacon; yo pongo algunas enteras y otras por la mitad, según el espacio que haya. Este paso se puede obviar, pero añade muy buen sabor. A veces el bacon se escurre hasta el fondo del recipiente; no pasa nada, pero una solución es asegurarlo con palillos. El toque final es un poco de pimienta recién molida por encima.



8. Finalmente le damos 60-90 min. en el horno precalentado a 180º (en mi horno son 60 minutos). Antes de servir, comprobamos que esté cocinado por dentro; si vemos que se está quemando por arriba, cubrimos con papel de plata hacia el final.

¡Buen provecho!

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miércoles, 28 de marzo de 2018

Nuggets de zanahoria


Esta receta es un invento de ayer noche y, la verdad, nos gustó mucho. Es fácil, sana (¡al horno!) y nutritiva y, además, es una buena forma de introducir verduras en la dieta de aquellos a quienes les cuesta comerlas.

Me estuve planteando el nombre; hubiera preferido no recurrir a un anglicismo, pero lo cierto es que la palabra "nugget" ha ganado la batalla en España para hablar de "nuggets de pollo" y esta receta de "nuggets" de zanahoria es una alternativa vegetariana ideal.

Con estas cantidades salieron 25 unidades.

  • 450 g de zanahoria
  • 40 de quinoa (peso en seco)
  • 65 g de cheddar rallado
  • 70 g de cebolla (más o menos; yo usé media)
  • 1 huevo
  • 1 diente de ajo
  • 1-2 cucharadas de perejil
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra
  • 1/2 cucharadita de pimentón dulce

La preparación:

1. Cocemos la quinoa con agua y un poco de sal. Hervimos durante 12-15 minutos; la medida de agua es dos partes de agua por una de quinoa. Hay que controlar que no se quede sin agua. Después escurrimos y reservamos.


2. Mientras tanto, vamos a preparar las zanahorias. Primero las pelamos y las cortamos en trocitos de tamaño más o menos uniforme. Luego las vamos a cocer un poco; no demasiado (no queremos que se deshagan), pero que se les pueda clavar un cuchillo sin mucha resistencia. Una forma sencilla y rápida de hacerlo es cubrirlas con aprox. 120 ml de agua (que todos los trozos queden en parte cubiertos) y darles 10 minutos en el microondas.

3. A continuación desechamos el agua de la zanahoria y trituramos con la batidora de mano o lo que tengamos. Yo eché el perejil también en este paso para mezclarlo. Lo ideal es extender la zanahoria triturada en un plato y dejar que se enfríe un poco, para que no se derrita el queso ni se cuaje el huevo al mezclar. En Dinamarca no es problema; abro la ventana y se hiela jeje


4. Mientras la quinoa y la zanahoria se enfrían un poco, aprovechamos para pochar la cebolla. La picamos, prensamos el diente de ajo y pochamos en un poco de aceite en una sartén; con la tapa puesta para que el vapor acelere el proceso. Reservamos.


5. Ya podemos mezclar la quinoa, el puré de zanahoria, la cebolla, el queso, sal, pimienta, pimentón y un huevo batido. Mezclamos y dejamos reposar en la nevera durante unos 15-20 minutos.


6. Entonces formamos entre las palmas de las manos nuestros nuggets, los colocamos sobre papel de horno en una bandeja para horno y cocinamos en el horno precalentado a 190º durante 20-25 minutos.



* Sugerencia: Tal cual están buenísimos, pero yo mezclé yogur griego (2% de materia grasa) y especias al gusto (cebolla, ajo y pimiento en polvo) y nos gustó mucho cómo quedó la combinación.



¡Buen provecho!

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domingo, 25 de marzo de 2018

Gelatina de salmorejo


Fue encontrarme esta receta en el blog de Verónica y saber que la tenía que probar. Me encanta el salmorejo, que además me recuerda mucho a mi época en Málaga (aunque allí se llame "porra antequerana"); me encanta experimentar con recetas para hacerlas más ligeras y sanas y, además, tenía un paquete de agar-agar sin empezar y quería probar de una vez a cocinar con esta "gelatina de mar", como la llaman.

La verdad es que es un aperitivo original, rico y divertido. ¡Y encima, sano! A la hora de servir, saqué el aceite y la sal a la mesa para que cada uno añadiera a su gusto, si querían, y el huevo y el jamón hicieron el resto. Como la consistencia es blanda, a mí me gustan acompañados de algo crujiente; tostadas, patatis, rosquillas... Incluso popadams indios jeje

Verónica usa la Termomix, yo como yo no la tengo, improviso con un robot de cocina heredado, pero vamos, que con una batidora o una trituradora cualquiera, también podemos hacerlo.


  • 1 kg de tomates maduros
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharadita de sal
  • 50 ml de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de azúcar para corregir la acidez del tomate
  • 2 g de agar-agar
  • 1 huevo duro
  • Taquitos de jamón serrano

La preparación:

1. Lavamos bien los tomates, los cortamos por la mitad y retiramos el pedúnculo. Trituramos durante 2 minutos para romperlo todo bien y espumar.


2. Bajamos con una espátula lo que se haya quedado en las paredes del vaso y añadimos el ajo prensado (para asegurarnos de que no queden trozos enteros). Incorporamos el aceite, la sal y el azúcar. Le damos 5 minutos en la trituradora para que emulsione y se mezcle bien. Le podemos dar más tiempo, pero si está cremoso, está listo.


3. Ponemos el salmorejo a fuego vivo en una olla y lo llevamos a ebullición. Cuando empiece a hervir, añadimos el agar-agar, bajamos el fuego a medio-alto y lo dejamos cocer durante 5 minutos. Removemos para que se disuelva y se mezcle bien.


4. Rellenamos entonces los moldes de silicona con el salmorejo (mejor si son moldes de formas sencillas). Estará muy líquido, ya que el agar-agar gelifica al enfriarse. Pasadas un par de horas ya se notará la diferencia en la consistencia y se puede usar. Si queremos, podemos hacerlo de un día para otro. Lo importante es que haya tomado la consistencia de una gelatina y que esté bien frío.


5. Sacamos con cuidado de los moldes poniéndolos boca abajo contra el plato. Decoramos con trocitos de huevo duro y jamón serrano y listo. Si queremos, podemos añadir un hilillo de aceite al servir.



¡Buen provecho!

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domingo, 18 de marzo de 2018

Empanadillas jamaicanas de ternera


Este mes hemos viajado a Jamaica con Cocinas del mundo y ha sido un triunfo (¡las empanadillas volaron!). El truco es buscar los ingredientes auténticos para conseguir el sabor jamaicano. Estas empanadillas jamaicanas de ternera son picantonas, y aunque se puede ajustar el picante, no tienen sentido sin la guindilla, así que, si no soportas el picante, mejor prueba una rica empanada gallega :P Os lo cuento todo ;) Con esta receta, salen 16 empanadillas.



Me inspiré en varias recetas auténticas para conseguir el aspecto y el sabor que toca en esta receta. En especial utilicé esta y esta como fuentes. Esta receta se conoce como "Jamaican Beef Patty" en Jamaica. Me gustó esta forma de hacerlas porque no se corta la masa en forma de círculo, sino que se hacen bolas de antemano y luego se extienden a una forma más o menos circular, de aspecto rústico. Esto evita cualquier desperdicio de masa y además hace el proceso mucho más rápido.

Para la masa:
  • 420 g de harina
  • 1 cucharada de cúrcuma en polvo
  • 1 cucharada de curry amarillo en polvo
  • 170 g de mantequilla con sal (fría)
  • 1/2 cucharadita de sal marina
  • 115 ml de agua fría + 2 cucharadas 

Para el relleno:
  • 700 g de picadillo de ternera (con poca grasa, en mi caso, 8%)
  • 90 g de pan rallado
  • 170 g de caldo de ternera (o agua y 1/2-1 pastilla de caldo concentrado)
  • 1 cebolla mediana
  • 2-3 cebolletas
  • 3 dientes de ajo
  • 1 Scotch Bonnet (también llamado "Pimiento rojo Caribe) o, en su defecto, Habanero. * Un jamaicano auténtico se atrevería con 2 guindillas, pero yo probé con una y me pareció suficiente.
  • 2 cucharaditas de curry amarillo en polvo
  • 1 cucharadita de pimienta de Jamaica (Tiene un sabor muy especial y rico; si te es imposible encontrarla, mezcla 1/2 cucharadita de canela, 1/2 de clavo y 1/2 de nuez moscada y tendrás algo similar)
  • 1 cucharadita y media de tomillo
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce
  • 3 cucharadas de ketchup (el mío sin azúcares añadidos)
  • 1 cucharadita de sal marina
  • 1 cucharada de aceite vegetal

La preparación:

1. Vamos a empezar con la masa. Mezclamos la harina, la cúrcuma y el curry, la sal y la mantequilla fría en trocitos del tamaño de una oliva o así. Está bien mezclado cuando todo esté amarillo y no se vean rastros de harina blanca.


2. Añadimos entonces la mitad del agua fría, mezclamos con las manos o con una espátula; añadimos el resto del agua, vamos formando una bola de la consistencia de plastilina o masa Play-Doh. Añadimos si hace falta las dos cucharadas extras de agua; si nos pasamos y la masa se pone pringosa o pegajosa, lo corregimos con un poco de harina.


3. Entonces separamos la masa en 16 piezas. Cortamos primero en cruz, luego cada cuarto por la mitad y así hasta que tengamos 16 cortes iguales. Les damos forma de bola, los cubrimos con plástico de cocina y les damos a las 16 bolitas 30-60 minutos de reposo en la nevera.


4. Mientras tanto, vamos a por el relleno. Picamos la cebolla y la cebolleta (verde incluido). Prensamos o machacamos el ajo. Retiramos las semillas de la guindilla o chile y picamos la carne bien finita (con guantes si queremos evitar accidentes como tocarnos la nariz, ojos, etc. y que nos arda la piel, aunque no es imprescindible).


5. Calentamos la cucharada de aceite a fuego medio-alto en una sartén y sofreímos la cebollla, cebolleta, ajo y chile durante 5 minutos o así, hasta que esté todo tierno.


6. Añadimos el picadillo de ternera. Le damos unas vueltas para que se haga por todas partes y, cuando haya tomado color, sazonamos: pimienta de Jamaica, sal, curry, tomillo, pimentón y la pastilla de caldo de ternera. Mezclamos bien e incorporamos el pan rallado y el ketchup. Mezclamos otra vez.


7. Vertemos el agua en la sartén, bajamos el fuego a medio-lento y dejamos reducir hasta que el relleno quede húmedo y espeso, pero sin caldo líquido. Retiramos del fuego.

8. Es el momento de rescatar nuestras bolitas de masa. Sobre papel de horno, las aplastamos una a una y extendemos la masa hasta darle forma más o menos circular. El grosor va al gusto, pero hay que tener en cuenta que la masa crece en el horno, así que yo las dejo bastante finas.

9. Una vez hechos los círculos, rellenamos generosamente poniendo relleno en un lado y cerrando con la masa sobre el relleno. Sellamos los bordes con la mano o con un tenedor. 


10. Les damos unos 20-25 minutos a 200º en el horno precalentado. Cuando la masa está lista, queda firme y se puede pinchar con un cuchillo sin que este se manche de masa. En mi horno, 20 minutos fueron suficientes. ¡Y ya está!



En teoría se comen calientes, pero a mí personalmente me gustan más en frío, como me pasa en general con todas las empanadas. 

* Una vez horneadas, se pueden congelar. Luego no hay más que dejarlas descongelar y, si queremos, calentarlas un poco en el horno a muy baja temperatura. Yo no he probado a congelarlas porque volaron. Mi marido se comió 4 del tirón porque no le entusiasman las cosas con masa; si le llegan a gustar, se come las 16 en una sentada jaja


¡Buen provecho!

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