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domingo, 17 de junio de 2018

Cuscús Tfaya marroquí


¡Ay, madre, que este mes Cocinas del mundo nos lleva a Marruecos! <3 <3 <3 Y los que me conozcan pensarán: "Qué ideal, lo va a tener fácil." Bueno... Me hace mucha ilusión, pero de fácil, poco. La gastronomía marroquí es una de las mayores inspiraciones de mi blog y mi cocina; de hecho es la gastronomía con la que aprendí a cocinar por mi cuenta. La conozco muy bien y me requetencanta, pero también tengo muchos platos ya publicados y tengo muchos otros pendientes, así que es difícil elegir una nueva receta para este viaje ;)



¡Hay tantas recetas que me apetece hacer y publicar! M'smen o rgayef, baghir, pastela, batbout, basboussa, limón encurtido... Finalmente me decanté por el cuscús tfaya, que lleva cebollla caramelizada, pasas y garbanzos. Es un plato que me encanta y, además, es el que estábamos cenando mi vikingo y yo en Chefchaouen la noche que nos prometimos. Así que ha sido muy especial prepararlo.

Esta vez no tengo referencias porque lo he hecho tal cual lo recuerdo y lo conozco de mi tiempo en Marruecos y en España entre marroquíes. Mi receta incluye garbanzos y almendras, que son comunes en este plato, aunque no todo el mundo lo hace así. También hay quien añade huevos duros. Con estas cantidades, un marroquí diría que la receta es para 2; personalmente me parece más bien que da para 3-4 (para 4 habría que añadir un poquito más de carne).

Lo normal es preparar este plato en cuscusera (olla de 2 plantas), pero como no la tengo en Dinamarca, os enseño mis trucos para hacerlo sin ella.

Para la tfaya (cebolla caramelizada):

  • 3 cebollas grandes
  • 80 g de uvas pasas sin hueso
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharada de agua de azahar (opcional)
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 1/2 cucharada de mantequilla rancia marroquí, "smen"; se puede sustituir por mantequilla rancia india o simplemente por mantequilla
  • Media cucharadita de sal
  • Pimienta negra
  • Agua
  • Un puñado de almendras sin sal
Para el pollo:

  • Unos 500 g de pollo, en este caso pechuga, que es lo que tenía en casa
  • 1 cebolla pequeña-mediana
  • Un ramito de perejil fresco
  • Un ramito de cilantro fresco
  • 1 cucharada de jengibre molido
  • 1/2 palito de canela en rama
  • 1/2 cucharada de cúrcuma molida
  • 1/2-1 pastilla de caldo de verdura
  • 2-3 cucharadas de aceite de girasol
  • Pimienta negra molida al gusto
  • Sal al gusto
  • 150 g de garbanzos (en mi caso cocidos, ahora explico)

Para el cuscús:

  • 250 g de cuscús fino
  • 1 cucharada de mantequilla rancia marroquí, "smen"; se puede sustituir por mantequilla rancia india o simplemente por mantequilla
  • 1-2 cucharadas de aceite de girasol
  • Sal
  • Agua



La preparación:

1. Antes que nada, si nuestras almendras son con piel, ¡no hay problema! Las ponemos a hervir durante 5 minutos en agua y la piel sale como una funda.



2. Empezamos con la tfaya. Pelamos las cebollas y las cortamos en juliana. Echamos a una olla la cebolla, sal, azúcar, miel, agua de azahar, mantequilla y un culito de vaso de agua.  Ah y pimienta, que es adición mía, pero le da un buen toque.Tapamos y ponemos a cocer a fuego medio. 

3. Pasados 10 minutos, cuando la cebolla esté blanda, añadimos las pasas. A partir de ahí dejamos que cueza tranquilo y tapado. De vez en cuando removemos. Yo le daría unos 40 minutos; si en algún momento hace falta, añadimos otro culito de vaso de agua para que no se cristalice y se pegue el azúcar. En total le doy 60 minutos, y los últimos 10-20 minutos retiro la tapa.



4. El cuscús también tarda un poco, así que vamos a por ello. Antes de nada, lo hidratamos con un chorrito de agua y un par de cucharadas de aceite (normalmente con las manos, pero también vale un tenedor). Entonces lo pasamos a un colador de rejilla de metal con agujero muy estrecho (para que no se cuelen los granos). No hay que apretar, para que no quede compacto. De hecho, debemos pasar un cuchillo a través para abrir pasos para el vapor.

5. Entonces colocamos el colador sobre una olla donde tendremos agua hirviendo. El vapor que suba cocinará el cuscús. De vez en cuando rociamos el cuscús con agua caliente y removemos con cuidado para que se cocine uniformemente. Transcurridos 30-40 minutos, debería estar hidratado y blandito. 



6. El pollo va a ser lo más rápido porque lo vamos a hacer en olla rápida; si no, tardaría unos 40 minutos, como el cuscús. Primero calentamos aceite de girasol en la olla, entonces rehogamos el pollo en trozos con la cebolla picada o en juliana, el perejil y el cilantro, sal, jengibre, pimienta, cúrcuma y canela en rama. Pasados unos 5 minutos, añadimos casi un litro de agua y la pastilla de caldo de verdura. En realidad, 1 litro es mucho, pero el caldo está buenísimo, sirve para regar el cuscús luego y siempre se puede aprovechar. Le damos el tiempo que requiera nuestra olla para el pollo; en mi caso, 9 minutos.



7. Como los garbanzos requieren más tiempo de cocción y ya tenía garbanzos cocidos en casa, los añadí al caldo y el pollo después. Si no, sería necesario dejarlos en remojo la noche antes y precocerlos un poco.



8. Las almendras hay que tostarlas. Sobra con manchar la superficie de una sartén con una pizca de aceite y darles un par de meneos a fuego vivo. Se pueden hacer en cualquier momento y reservar.


* En realidad, todos estos procesos tienen lugar más o menos a la vez, así que no servimos nada hasta que todo esté listo, para que los demás componentes no se enfríen. ¿Cómo servimos?



9. Servimos el cuscús en nuestra fuente y añadimos la mantequilla y sal. Mezclamos bien y probamos para dejarlo a nuestro gusto. Creamos un cráter en el centro. Ahí "guardaremos" el pollo. Los garbanzos los repartimos por los laterales, sobre el cuscús, y regamos con algo del caldo.



10. Finalmente tapamos el cráter y tapamos el pollo con la cebolla caramelizada. Las almendras se pueden servir como cada uno quiera; a mí me gusta hacer florecillas con ellas. ¡Y ya está! El caldo restante se saca a la mesa para que se sirva más quien quiera ;)



Si os interesa la cocina marroquí, podéis curiosear mis recetas de harchaseffa medfounasardinas morunasbatidosbriouat de huevobriouat de carneensalada clásicaensalada especialtajín de corderotajín de coliflortajín de pollo y dátilestajín de kefta y huevotajín de verdura y habichuelastajín de calabaza y orejones con verdurastajín de huevo y ternerakefta de pescado y varias más ;) Para iniciarse en la cocina marroquí, el blog de Nora también es recomendable.


¡Buen provecho!

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sábado, 9 de junio de 2018

Empanadillas de atún


De vez en cuando hago una remesa de empanadillas inspiradas en las empanadas de mi Vega Baja. Durante mucho tiempo, cada vez probaba a cambiar un poco la receta de la masa, para ver si algún día daba con la fórmula que me conquiste. Por el camino, entre prueba y prueba, he conseguido buenos resultados con masas muy sencillas de hacer, sin levadura ni tiempos de espera. Las he probado con vino blanco, con cerveza, con aceite, con mantequilla, con amasado a mano y a máquina... Y de todas esas, esta es una de mis dos favoritas. Mi otra favorita es una masa de empanadilla tipo quebrada y podréis verla aquí muy pronto. 

Mi vikingo (y aquí en Dinamarca los vikingos en general) prefieren este tipo de masa, más finita. Yo las hago bastante porque, además de estar buenísimas, son facilísimas de preparar. Para 20 empanadillas:

Para la masa:

  • 500 g de harina
  • 1 vaso de cerveza (275 ml en el vaso que uso yo -una rubia normal-)
  • 1/2 vaso de aceite (138 ml en mi vaso) -Utilizo el aceite del atún y completo con aceite de oliva)
  • 2 cucharaditas de pimentón dulce
  • Una pizca de sal
  • 1 huevo para pintar la superficie



Para el relleno:

  • 250 g de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 300 g de pimiento rojo
  • 50 g de aceite
  • 200 de tomate natural de bote, triturado con o sin trozos
  • 300 g de atún en conserva escurrido
  • 3 huevos duros
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra

La preparación:

1. Empezamos con el relleno para que luego tenga tiempo de enfriarse. Sofreímos en una sartén tapada la cebolla picada con un poco de aceite caliente y un poco sal, para que sude. Le damos unos 8-10 minutos a fuego medio-alto, hasta que esté tierna.

2. Añadimos el pimiento picado y el tomate y le damos 20-30 minutos tapado y a fuego lento-medio.



3. Entonces añadimos el atún desmenuzado, el ajo prensado, pimienta y el huevo duro picado, mezclamos y le damos 5 minutos más al fuego con tapa (salvo si hay exceso de líquido o no). Después pasamos la mezcla a otro recipiente y la dejamos enfriar.



4. Para la masa, empezamos mezclando bien el pimentón, la sal y la harina para que después el color sea uniforme. Después vertemos el aceite y la cerveza sobre la harina. 



5. Mezclamos bien con una cuchara de madera y, si hace falta, espolvoreamos con un poco más de harina y vamos mezclando. Tiene que quedar una masa elástica y que no se nos pegue a la mano.

6. Dividimos la masa haciendo cortes en cruz y hacemos 18-20 bolitas. A mí me salen 20 con el relleno justo y todo. Tomamos una bolita de masa, la aplanamos y estiramos con un rodillo y ayuda de las palmas de las manos.



7. Rellenamos y cerramos la masa sobre el relleno. Con un tenedor sellamos los bordes.



8. Pincelamos con huevo batido y les damos 30 minutos en el horno (precalentado) a 200º.




¡Buen provecho!

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sábado, 2 de junio de 2018

Harcha marroquí



¡Qué buenos recuerdos me trae siempre este pan! De tantos y tantos desayunos en Marruecos y en Ceuta. 

La receta es sencilla de por sí, pero para el que quiere, siempre hay formas de complicarse la vida. La versión de hoy es la más sencilla que existe, sin levadura ni amasado de ningún tipo.

Estas tortitas de sémola suelen acompañarse de mantequilla, miel, mermelada, quesitos tipo "La vaca que ríe"... Pero os chivo que los he probado también con mortadela, con aguacate y tomate, etc. y también quedan requetebuenas. Como digo, se suele comer para desayunar, acompañado entre otras cosas de té verde con hierbabuena. Solo de pensarlo me teletransporto.

El tamaño dependerá de la sartén que utilicemos. Yo con estas cantidades he hecho una grande y dos medianas.

  • 500 g de sémola (harina de maíz tipo polenta)
  • 400 ml de agua fresca
  • 6 cucharadas de aceite de sabor suave (p. ej. de girasol) + un poco para la sartén
  • 1 cucharadita de sal fina 

La preparación:

1. Ponemos la sémola en un cuenco, añadimos la sal y mezclamos, incorporamos entonces el aceite.

2. Lo siguiente es añadir el agua. No hay que amasar, sino mezclar con los dedos o una cuchara de madera para que el agua empape la sémola.


3. Mientras tanto habremos calentado un poquito de aceite en una sartén; movemos la sartén para que el aceite engrase toda la superficie y vertemos parte de nuestra masa en la sartén. Le daremos un grosor de 1,5 cm o así. Aplastamos con la mano o la cuchara de madera para que quede compacta y le damos forma a los bordes.

* Tradicionalmente se usa una sartén de fondo grueso, como las de hierro; si utilizamos una sartén moderna, no pondremos el fuego tan alto para que no se queme. 

4. Hacemos una cruz en el centro para como chimenea y le damos unos minutos por cada lado, hasta que tome el color que queramos. Realmente la sémola se cocina rápido. Le damos la vuelta con la ayuda de un plato, como si fuera una tortilla.


* También es común espolvorear con más sémola para decorar, pero la verdad, como esta receta no lleva harina, creo que ya lleva suficiente sémola.

5. ¡Y listo! Ahora se sirve y se come como nos apetezca. Como decía, es común combinar mantequilla y miel, quesitos y mermelada, etc. 


¡Buen provecho!

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domingo, 27 de mayo de 2018

Puré hindú de legumbres


Este mes asaltamos a Maggie, una holanduza que me ha puesto difícil elegir. Quería haberme marcado un buen puchero andaluz, pero no tengo por aquí morcilla. Al final, como a mí también me gustan las especias y los sabores asiáticos, me decanté por su sopa hindú de legumbres. Peeero como a mi vikingo le gustan más bien poco las legumbres, convertí la sopa en un puré, porque así se centra en el sabor y ya no le molestan tanto las legumbres. Funcionó el truco, lo recomiendo también para niños ;)

Además, he de decir que Maggie prepara esta sopa con judías pintas, pero hoy han tocado judías (alubias) blancas porque eran las que tenía en casa. Nos salieron unas 4 porciones generosas.

Para la sopa:

  • 250 g de judías blancas
  • 125 g de garbanzos
  • 2 tomates
  • 1 cebolla
  • 2 cucharadas de pasta de curry (receta más abajo)
  • 1 cucharada de pasta de coco
  • Cilantro fresco al gusto
Para la pasta de curry:
  • 2 chalotas
  • 2 dientes de ajo
  • 1,5 cucharaditas de jengibre en polvo
  • 1,5 cucharaditas de garam masala
  • 1,5 cucharaditas de cúrcuma
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharadita de curry molido
  • 1/2 cucharadita de cilantro en polvo
  • 1/2 cucharadita de mostaza
  • 1 gundilla
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 4 cucharadas de aceite de oliva


La preparación:

1. La noche antes, ponemos las legumbres a remojo. Cuando vayamos a usarlas, las enjuagamos.



2. Yo lo hice en la olla rápida, así que primero calenté un poco de aceite en la olla, y le di unas vueltas a la cebolla y el ajo picaditos con un poco de sal. Añadimos la pasta de curry* y mezclamos bien.

* Para la pasta de curry simplemente batimos los ingredientes; para poder usar menos aceite, añadí 2-3 cucharadas de agua, que hicieron más fácil el batir los ingredientes.


3. A continuación incorporamos los tomates en trocitos, la pasta de coco y las legumbres. Cubrimos con agua y le damos 20 minutos. 

4. Transcurrido ese tiempo, añadimos cilantro fresco al gusto y trituramos. 



¡Buen provecho!

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domingo, 20 de mayo de 2018

Quesadilla andina


Este mes en el reto de Cocinas del mundo tenemos la libertad de escoger una receta del país Latinoamericano que queramos. Yo he decidido hacerle un pequeño homenaje a Venezuela y a su gente, porque pasan tiempos difíciles. 


Total, que elegir el país fue fácil, pero elegir la receta... ¡Qué dilema! Que si quesillo con caramelo, que si torta de pan, que si tequeños, quesadillas andinas, patacón, arepas, golfeados, tunjitas, tequeyoyos, chicha de arroz... 

Este mes tengo antojo de dulce, además el queso me priva y me traje hace poco anís de España, así que no me pude resistir a preparar a estas quesadillas, que nada tienen que ver con las populares quesadillas mexicanas. De hecho, estas son un postre. Eso sí, aviso que no es "dulce" como se entendería en Europa. Se hace con un tipo de queso bastante salado, así no es raro, pero en el resultado se nota un contraste cultural.

Como siempre, cada maestro tiene su librillo, y el relleno se puede hacer con clara de huevo batida o simplemente mezclando los ingredientes a mano. Yo me he inspirado en esta, estaesta y esta receta. Soy más de salado que de dulce y, además, no soy experta en masas, pero con ayuda de la fuerza de mi vikingo, salió bien. En casa las disfrutamos con mermelada. Lo normal sería de guayaba, pero si no la tienes, pues la que más te guste ;)

Para la masa:

  • 400 g de harina de trigo
  • 45 g de mantequilla
  • 1 huevo (+ otro más para barnizar después)
  • 100 g de azúcar
  • 120 ml de leche tibia
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 7-10 g de levadura seca de panadería granulada
Para el relleno:
  • 250 g de queso feta (como sustituto del queso llanero o queso blanco latino)
  • 1 huevo 
  • 50 g de azúcar
  • 1 cucharadita de semillas de anís
  • Apenas 1/2 cucharadita de canela en polvo
  • Apenas 1/2 cucharadita de nuez moscada en polvo
  • Si fuera necesario: leche


La preparación:

1. Antes que nada ponemos en un vaso la leche tibia y en ella incorporamos la levadura, una cucharadita de azúcar y otra de harina y mezclamos. Lo dejamos reposar durante 15 minutos en un lugar cálido.

2. Mientras tanto, en nuestro banco de trabajo (limpio) disponemos la harina; en el centro hacemos un hueco a modo de volcán y, en ese hueco, disponemos la mantequilla blanda, el huevo, el azúcar, sal y la mezcla de leche y levadura.


3. Mezclamos bien con las manos hasta que quede una masa homogénea y elástica que no se nos pegue a las manos. (También se puede hacer con varillas en un cuenco)


4. Entonces enharinamos un poquito la superficie y amasamos durante unos 15 minutos.

5. Formamos una bola y la dejamos reposar durante 1 hora (hasta que doble su tamaño) en un recipiente cubierto por un trapo y en un lugar cálido (como en Dinamarca hace frío, yo lo dejo en la encimera sobre el horno encendido).


6. Mientras tanto, preparamos el relleno. Rallamos el queso, mezclamos los ingredientes y batimos con un tenedor hasta que quede en una pasta densa. Si es demasiado densa, podemos añadir un poquito de leche y mezclar.


7. Cuando la masa haya doblado su tamaño, la desgasificamos (presionamos con las manos para deshacernos del exceso de aire). Entonces le damos forma de rollo alargado y cortamos en 10-12 trozos.


8. Extendemos una porción de masa con ayuda de un rodillo y nuestras manos. Las demás las mantenemos cubiertas para que no se sequen. Barnizamos los bordes internos con huevo batido y damos 5 pellizcos en los laterales para crear 5 puntas. El huevo será nuestro pegamento.

9. Ahora toca rellenar, sobre papel de horno en una bandeja fría. Si queremos, podemos añadir queso rallado por encima (50 gramos de los 250 totales, por ejemplo). Después barnizamos la masa por fuera.


10. En el horno precalentado a 180º, les damos 20 minutos, hasta que estén doraditas.


¡Buen provecho!

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lunes, 14 de mayo de 2018

Pipirrana


La tradición de comer esta ensalada en mi familia se la trajo mi abuelo de Granada, después de estudiar allí la carrera. Además de pipirrana,​ también se conoce como "pimpirrana" o "piriñaca". Recuerda mucho a la ensalada clásica marroquí.

Tradicionalmente lleva solo pimiento verde, pero en mi familia gusta más el rojo, así que lo mezclamos. En cuanto al aliño, lo típico es aceite de oliva y sal, a veces con un toque de comino en polvo. También se le puede echar un chorrito de limón y/o vinagre, según la zona. Lo que no cambia nunca, es que las verduras se presentan cortadas en daditos, y lo que no puede faltar es el plan para mojar.
En verano es común echarle cubitos de hielo, que la conservan fría y además la hacen más caldosa.


  • 2 tomates grandes y maduros (ingrediente principal)
  • 1/2 de pimiento morrón rojo
  • 1/2 de pimiento morrón verde
  • 1 pepino español o 1/2 holandés
  • 1/2 cebolla (tierna, a poder ser)
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Opcional: vinagre, limón, comino en polvo, cubitos de hielo.


La preparación:

1. Se cortan la cebolla, el pimiento y el tomate en daditos.




2. En cuanto al pepino, pero si es español (de piel gruesa y rugosa), lo pelamos parcial o totalmente. Después lo cortamos en daditos también.

3. Mezclamos todas las verduras y aliñamos al gusto con aceite, sal, vinagre o limón y, si queremos, una pizca de comino en polvo. Como decía, en verano en mi casa le ponemos cubitos de hielo para que se mantenga más fría.



¡Buen provecho!

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domingo, 22 de abril de 2018

Pollo asado con tomillo y limón


¡Otro mes, otro asalto! Y este mes le desvalijamos la cocina a Elena, de Los deseos del paladar. Yo iba buscando una receta sanita y ligera y me encontré con este delicioso y sencillo pollo asado al limón con tomillo, así que me puse manos a la obra y quedamos muy contentos. La repetiremos :) Solo hice un par de cambios menores, por ejemplo con el ajo, porque en casa nos gusta mucho el sabor a ajo ^^

Por cierto, cuando visitéis el blog de Elena, no os perdáis esta interesante entrevista sobre nuestra chef, la cocina sin barreras y su motivación para escribir un blog cocinillas.

Yo la verdad es que no soy muy de carne, y si la voy a comer, prefiero una pechuga de pollo, sin piel ni huesos ni nada. Pero a mi vikingo le gustan estas recetas de muslo y contramuslo al horno y por eso de vez en cuando las hago. La piel a veces la quito antes de hornear, otros días, como hoy, la dejo y luego se la paso a mi vikingo ;)

  • 4 contramuslos (cuarto trasero) de pollo - Yo aproveché para hacer un par de muslos más que tenía en la nevera
  • 2 limones
  • Tomillo
  • Aceite de oliva (en spray de cocina mejor)
  • 1-2 dientes de ajo
  • 1 vaso de líquido, mitad de vino blanco y mitad de agua
  • Sal marina


La preparación:


1. Precalentamos el horno a 160º y mientras tanto preparamos el plato en un recipiente apto para horno: Disponemos el pollo en el recipiente, rociamos con el zumo de 1 limón, regamos con la mezcla de vino y agua, salpicamos los trozos de pollo con un poco de aceite (con un spray de cocina, para no pasarnos) y finalmente espolvoreamos con tomillo y una pizca de sal.


2. Metemos al horno. Le vamos a dar 45 minutos, pero a media cocción; es decir, pasados unos 23-25 minutos, sacamos del horno y le damos la vuelta a las piezas para que se doren por debajo también. Es ahora cuando añadimos el ajo; en mi caso 2 dientes prensados (o machacados en mortero), en lugar de picados o en rodajas, para extraer todo el sabor posible. Repartimos sobre el pollo y en el caldo. Dejamos que complete sus 45 minutos de cocción.


3. Pasados los 45 minutos, les damos la última vuelta a las piezas de pollo y añadimos 5-8 rodajas de limón. Subimos la temperatura a 180º y les damos 15 minutos más. ¡Y listo!


¡Buen provecho!

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domingo, 15 de abril de 2018

Salsa de tomate kuwaití: Daqus


En Kuwait esta salsa de tomate es tan popular que se vende envasada en todas partes, pero en casa podemos disfrutarla y, además, seguro que casera está mejor, ¿no? Se llama دقوس, que se lee "Daqus" (La "q" representa una especie de "k", pero gutural). A mí desde luego me ha gustado el resultado.

Esta receta la he preparado para el viaje de este mes con Cocinas del mundo hasta Kuwait. Como siempre casa, cada familia tiene sus costumbres y sus truquillos; yo he investigado y me he basado sobre todo es estaesta, esta y esta, aunque he aportado mis propios trucos, como añadir el cilantro fresco al final, después de la cocción, para evitar que pierda sabor. Según el método de preparación, necesita más o menos tiempo de cocción; con esta versión que yo os traigo, sobra con 15-20 minutos.


Esta salsa viene bien para todo lo que normalmente combinarías con ketchup o salsa de tomate, pero en Kuwait es común degustarla sobre pollo machboos, con arroz kabseh y también sobre pescado frito.


  • 3 tomates
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 cucharadas de puré de tomate concentrado
  • 1/4-1/2 de guindilla (si te atreves, los kuwaitíes le ponen hasta 4)
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 60 ml de agua
  • Sal y pimienta negra
  • Cilantro fresco al gusto

La preparación:

1. Realmente esto es sencillísimo; la receta básicamente consiste en triturar todos los ingredientes menos el cilantro. Retiramos el pedúnculo del tomate y la cebolla ya pelada y añadimos ambas cosas en trozos al vaso de la batidora. Añadimos el resto de ingredientes y trituramos hasta conseguir una mezcla homogénea. 



2. Entonces ponemos la mezcla al fuego a cocinar. A fuego medio, 10-20 minutos son suficientes. Normalmente se haría sin tapa, pero el tomate tiende a salpicar mucho y, con la cantidad de agua de esta receta, ya queda bastante espesa, así que yo tuve el cazo tapado. De vez en cuando removemos.



3. Por último servimos en un cuenco y espolvoreamos con cilantro fresco picado. La salsa se puede comer en frío o en caliente. A mí personalmente estas cosas me gustan más en frío, pero cada uno a su gusto.

* Me dicen que aguanta hasta 1 semana en la nevera (si no te la acabas antes jeje).


¡Buen provecho!

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