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lunes, 30 de abril de 2012

Tajín de gambas

Hoy en casa huele al Magreb otra vez. Desafortunadamente, mi tajín está en España en estos momentos, así que he tenido que improvisar y cocinar en una cazuela honda. El plato pierde encanto y se podría decir que estamos haciendo un estofado con sabores marroquíes, pero al comerlo se disfruta igual y no deja de ser un plato muy mediterráneo. Si no tenéis claro de qué hablo cuando digo "tajín" (o tagine) o cómo utilizar el recipiente de barro por primera vez, os recomiendo que os paséis por mi entrada Tajín de ternera ciruelas y almendras antes de empezar. 

Allá vamos, como de costumbre, para 2:

  • 50 ml de aceite de oliva (1/2 dl)
  • 1 cebolla grande
  • 1 pimiento (lo hubiera preferido verde por el color, pero sólo tenía rojos)
  • 4 dientes de ajo
  • 2 rodajitas de jengibre (se puede sustituir por jengibre en polvo)
  • 300g de patatas
  • 2 zanahorias
  • Ralladura de la corteza de 1 limón (sustituye al limón confitado marroquí)
  • 3 cucharaditas de tomate concentrado (también se puede usar tomate natural picado, unos 200g)
  • Las especias habituales en un tajín: Mezcla ras el hanut, que cambia de tendero a tendero, pero suele llevar cardamomo, cúrcuma, comino, clavo... Además, esta vez he añadido el jenjibre (que puede ser fresco picado o en polvo), una pizca de tomillo, una cucharada de perejil, un toque de pimienta de cayena, otra pizca de curry, algo de pimentón dulce, sal y pimienta. Todo molido, claro.
  • 3-5 hebras de azafrán o un toque de colorante alimentario
  • 250 ml de agua tibia (más o menos un vaso)
  • 1/2 pastilla de caldo concentrado de verduras
  • 1 puñadito de semillas de sésamo
  • 300g de gambas (yo he usado 200g de langostinos y 100g de camarones)

Elaboración:
  1. Se calienta el aceite en el tajín (o en este caso la cazuela) a fuego medio-alto.
  2. Se corta la cebolla en juliana, el jengibre picado finito, el pimiento en tiras como la cebolla o como yo, a tacos finos, y el ajo a rodajas si te gusta encontrártelas por el plato o picado finito si prefieres que pase desapercibido.
  3. Se añaden la cebolla, el ajo, el pimiento y el jenjibre al aceite y se deja cocinar hasta que la cebolla esté tierna. 
  4. Entonces se añaden las patatas y las zanahorias cortadas a rodajas (de unos 2 cm de ancho) y se usa una cuchara de madera para mezclarlas con el resto de los ingredientes de la cazuela.
  5. A continuación se añaden el tomate y la ralladura de piel de limón, que yo utilizo porque por esta zona es imposible hacerse con el limón confitado que se usa en Marruecos. Se mezcla de nuevo.
  6. Ahora vienen todas las especias que hayamos decidido utilizar más el azafrán o colorante.
  7. Tras las especias se añade al guiso el vaso de agua tibia y la media pastilla de caldo. Se remueve todo, se prueba y se añaden sal y pimienta negra.  Yo añado además un buen chorro de limón.
  8. Se tapa la cazuela o el tajín y se deja cocer a fuego medio hasta que la patata esté blanda. Esto puede llevar de 20 a 30 minutos, en función del tamaño de la patata, la cantidad de agua, la potencia... Es cuestión de ir probando y controlando para que no nos quedemos sin agua ni haya otros imprevistos.


9. Una vez están las patatas listas, se añaden las gambas (sin cabeza) y un puñadito de semillas de sésamo si queremos. Se deja cocinar durante 5-7 minutos, según el tamaño de las gambas.


Se puede decorar con aceitunas negras y rodajas o estrellas de limón.

El acompañamiento de las gambas pueden ser más verduras y sémola de cuscús o arroz incluso, en lugar de patatas.




¡Buen provecho!




 Bergua*

sábado, 28 de abril de 2012

Galletas americanas (cookies) Versión ligera


Acostumbrada a la vida social de España, cuyo epicentro es la calle, al llegar a Dinamarca tuve que adaptar y reinventar mis aficiones. Mucha gente tiene afición al horno y a la "panificadora", máquina con la que yo todavía no he tenido el placer. De ahí que me aventurara a hacer mi primer pan rústico, mis primeras magdalenas y, un día, las famosas cookies americanas. Claro, que tras la primera remesa, sintiendo que aquello era un ataque directo al corazón de cualquier valiente, me propuse suavizar el cóctel. 


Inspirada por una receta cuyo enlace os dejo al final, pero como siempre con mis toques personales, hice mis galletas así (rinde para unas 20):

  • 155 g de harina blanca
  • 140 g de azúcar mascabado (es un tipo de azúcar moreno húmero muy típico en la repostería de esta zona -brunfarin-, pero sé que en España también se encuentra. En la imagen podéis ver su aspecto y su color marrón)
  • 40 g de azúcar blanco
  • 70 g de mantequilla (yo uso mantequilla líquida, pero puede ser la normal derretida)
  • 40 ml de agua (son 0,40 dl)
  • 3 g de levadura química
  • 1 g de sal
  • 3 g de canela en polvo
  • 2 ml de extracto de vainilla (o azúcar de vainilla)
  • 1 huevo (se puede usar sólo la clara)
  • Pasas; trocitos de chocolate con leche, negro o blanco; lacasitos, almendras; virutas de coco; nueces... Yo hoy he hecho alguna de coco, alguna de pasas y el resto de trocitos de chocolate con leche. ¡Va al gusto y en función de lo que tengas en casa!



Elaboración: 


1. Decidimos qué elementos vamos a querer en nuestras galletas y se preparan, es decir, se trocean si es preciso.

2. Se enciende el horno a 175º y se deja precalentar.


3. En un bol se mezclan la mantequilla líquida (si era sólida, derretimos primero y dejamos enfriar un poco) con los dos tipos de azúcar. Después añadimos el extracto de vainilla, el huevo y el agua. Mezclamos bien.


4. Añadimos al bol la harina, la levadura y la sal y mezclamos a mano. Echamos a la mezcla si queremos parte de los trocitos de chocolate y el resto los colocamos a mano galleta a galleta antes de hornear, por cuestión de presentación, y porque así no todas las galletas tiene porqué tener el mismo sabor.



5. Con una cuchara no demasiado grande formamos nueces de masa sobre papel de horno en una bandeja para horno. No se debe aplanar la mezcla, es preferible hacer montículos; hay que dejar separación entre ellos y además vale más no usar demasiada masa para cada una de las galletas, ya que en el horno se expanden de manera considerable.


6. En este punto yo reparto las pasas, las virutas de coco y los trozos de chocolate o lo que quiera en mis galletas.


7. Se meten al horno durante 8-10 minutos, no más. 



8. Recién salidas del horno, las galletas están muy blandas, así que hay que manejarlas con cuidado. Conviene tener una rejilla de horno preparada para desplazar las galletas sobre su papel y que se vayan enfriando sin sudar. Yo les suelo dar 2-5 minutos.

¡Buen provecho!

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Bergua*



viernes, 27 de abril de 2012

Pollo marinado al limón y tzatziki

Hace unos días compartía una receta con pollo y yogur, ingredientes que se repiten en este plato. El sabor resultante, sin embargo, es completamente diferente, en parte porque el yogur se utiliza esta vez para preparar una versión simple del tzatziki, una salsa griega muy refrescante que se suele servir de aperitivo o de acompañamiento.
Para esta receta para 2 comensales utilicé:

  • 200-250g de pechuga de pollo
  • 250g de yogur 
  • 1 pepino
  • 1 pimiento amarillo
  • 1/2 cebolla grande (o una mediana)
  • 1 limón
  • 3 dientes de ajo
  • 2 rodajitas de piña natural (puede ser piña natural envasada)
  • Perejil
  • Pimienta de cayena (o guindilla)
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra
  • 100g de tallarines integrales

La elaboración:


1. Lo primero   es cortar el pollo en dados y depositarlo en un bol. Después,  se  echa la ralladura de un limón sobre él y posteriormente se exprime el limón  también sobre el pollo. A esta mezcla se le añade una pizca de pimienta de cayena o guindilla (la cantidad depende  de lo picante que lo queremos), una pizca de sal y otra de pimienta negra. Finalmente se añade una cucharada de aceite, un puñadito de  perejil y el ajo prensado (yo lo hago con el aparato de la imagen).  ¡Y al frigo a marinar durante 1 hora!
    2. Cuando falten unos 20 minutos para que el el marinado esté listo, podemos empezar a preparar el resto. La cebolla y el pimiento se cortan a trocitos finos y se ponen a pochar en una sartén.

    3. A continuación podemos lavar y despuntar el pepino para rallarlo.
    4. Como el marinado ya lleva ajo, pimienta y demás especias, haremos un tzatziki simplificado, únicamente con yogur natural y el pepino rallado. Reservamos.

    5. Añadimos el pollo con sus jugos a la sartén con la cebolla y el pimiento y subimos el fuego, pero controlamos  que no se queme y lo movemos de vez en cuando. Una vez el pollo tome color, cortamos las rodajas de piña a trocitos y la añadimos a la sartén. 
    El ácido cítrico del limón cocina parcialmente el pollo durante el proceso de marinado, así que puede que por el aspecto juzguéis que la carne está lista, pero cortad algún trozo por la mitad y comprobad que estén cocinados del todo por dentro.

    6. Cuando juzguéis que la carne está casi lista, empezad a preparar los tallarines. Como comenté en la receta del wok, cada marca lleva sus instrucciones en el paquete, pero normalmente se pone agua a hervir y, una vez hierve, se retira del fuego, se echan los tallarines, se cubren con una tapa y se espera unos 4-8 minutos.

    7. Repartid los tallarines en dos platos. Yo hago un agujero en el centro para servir la carne. Finalmente, servid el tzatziki sobre los tallarines, alrededor del montículo de carne y verdura.



    ¡Buen provecho!



    Es un plato caliente en esencia, pero el contraste con la salsa fría le da una frescura muy agradable. También se pueden usar hierbas como cilantro y menta, bien junto con el perejil o en su lugar. Los tallarines son una sugerencia, pero se puede probar con arroz también, por decir. Esta receta es mi adaptación de la siguiente: http://www.directoalpaladar.com/recetario/pollo-con-salsa-de-yogur


    Bergua*




    lunes, 23 de abril de 2012

    Wok de verduras y gambas


    Esta receta la hacemos en casa al menos una vez por semana. Está    buena, es facilísima, es ligera y admite innumerables variaciones. Yo la hago en el wok que veis en la imagen, que es lo ideal, pero si no tenéis wok en casa, una sartén antiadherente puede ser un sustituto socorrido. Ahora bien, por 5-20€ que cuestan los más baratos, creo que vale la pena hacerse con uno de estos. Al fin y al cabo, la paella se hace en la paellera ;) 

    Esta vez en concreto he utilizado (para 2):
    • 200g de camarones (gambitas pequeñas)
    • 1/2 puerro
    • 1 zanahoria
    • 2 dientes de ajo
    • 150g de espárragos trigueros (unos 5-6, depende del tamaño)
    • 1/2 pimiento amarillo
    • 1/2 pimiento rojo
    • 100g de tallarines integrales
    • Salsa de soja
    • Pimienta de cayena (si nos gusta picante)
    • Jenjibre (una pizca)
    • Un puñadito de pasas
    • Semillas de sésamo (un puñadito)
    • Salsa agridulce picante (en la mesa por si alguien quiere)
    Estos son como digo los ingredientes que yo he escogido hoy, pero se puede cambiar la combinación de verduras, añadir champiñones, brotes de soja, cebolla lila, col lombarda, guindilla, frutos secos, etc. En vez de con gambas se puede hacer con pollo, con pato, con cerdo, con tofu... Y como acompañamiento se puede hacer un arroz hervido en lugar de los tallarines, por decir. Por supuesto también se puede hacer el wok sólo de verduras. En cualquier caso, a continuación os cuento cómo lo he hecho:

    1. Se trocean el puerro, la zanahoria, el pimiento, los espárragos y la coliflor (hay quien prefiere cortarlos en juliana). Se pican el ajo y el jenjibre y se echa todo al wok.

    2. Se deja cocinar a fuego medio-fuerte en el wok (sin aceite) y se mueve de vez en cuando.

    3. Cuando las verduras están al dente, se añaden los camarones y el toque de pimienta de cayena. Se pueden añadir ya también dos chorros de salsa de soja (que yo uso a menudo en lugar de sal) y las semillas de sésamo si se desea.

    4. Se le da unas vueltas y cuando las gambas cojan color, se añade un puñadito de pasas al gusto. Es buena idea probar para que no se nos pasen las gambas y por si quisiéramos añadir pimienta, salsa de soja, un chorrito de limón...

    5. Cuando la verdura y las gambas están casi al punto, se preparan los tallarines según las instrucciones del envase, ya que depende de la marca, entre otras cosas. Normalmente para los tallarines integrales  se pone agua a hervir y una vez hierve, se retira del fuego, se echan los tallarines, se cubren con una tapa y se les dan 4-8 minutos.

    6. Listos los tallarines, los servimos en un plato hondo, hacemos un hoyito en el centro y ahí servimos el resto. 
    ¡Buen provecho!




    Bergua*

    domingo, 22 de abril de 2012

    Pollo al yogur con ciruelas pasas


    No me esperaba yo nada espectacular de una cena improvisada de ingredientes-sobras reunidos de aquí y de allá, pero oye, ¡qué buena que nos ha sabido! Para 2 comensales he utilizado:








    • 250g de pechuga de pollo
    • 1 cebolla mediana
    • 1/2 calabacín que me quedó de una lasaña
    • 1/2 manzana verde
    • 250g de yogur desnatado cremoso (corresponde a dos yogures) De estilo griego.
    • un chorrito de miel (para corregir de agrio, en función del tipo de yogur)
    • 1/2 pastilla de caldo concentrado de pollo
    • 2 hojitas de laurel
    • 1 diente de ajo
    • Sal y pimienta
    • Aceite de oliva


      Y los ingredientes que le dan ese sabor que te hace repelar:


      • 10-15 ciruelas pasas que me sobraron del último tajín
      • 2 rodajitas de un rizoma de jengibre bien picaditas (y sin piel, claro) o si no es algo que tengáis o vayáis a utilizar con frecuencia, 10g. de jenjibre en polvo.


      Además, se hace rapidito:



      1. Se rehoga la cebolla picada en una sartén antiadherente junto con el calabacín y la manzana a trocitos no muy grandes, el jengibre picadito también y todo espolvoreado con perejil. Cuando el calabacín esté tierno, pero no hecho del todo, se retira del fuego, se echa todo en un bol y se reserva.






      2. En la misma sartén se echa el pollo salpimentado a taquitos, como yo, o en filetes, si se prefiere. Se le deja que coja colorcillo sin que llegue a cocinarse.

      3. Mientras tanto se mezcla la cebolla, el calabacín y demás con el yogur y, si es yogur natural o agrio, se le añade el chorrito de miel.

      4. Se añade la mezcla de yogur a la sartén con el pollo, más medio vasito de agua tibia, la media pastilla de caldo y las dos hojitas de laurel. Se deja hervir a fuego medio-alto para que vaya reduciendo. 

      5. A los 10 minutos se pueden añadir las ciruelas (se trocea cada una en cuatro partes) y se debe probar el caldo de sabor. Como el pollo no se fríe, no se dora de color tampoco, por eso hay que ir comprobando cómo va la cocción.

      6. En cualquier caso, a los 15 minutos, el pollo debería estar tierno y listo para servir. Si no ha reducido lo suficiente, con un cucharón se saca parte del líquido, pero es bueno que quede algo de líquido y no se quede seco del todo.


      ¡Buen provecho!

       Bergua*

      jueves, 19 de abril de 2012

      Patatas asadas rellenas

      Esta receta se puede adaptar fácilmente para hacerla vegetariana (añadiendo más verduras que nos gusten, como berenjena o calabacín, o champiñones en lugar de carne) o "más carnívora" (añadiendo bacon o usando picadillo de ternera en lugar de pollo) Va bien incluso con atún y trocitos de tomate o con taquitos de jamon york o pavo.

      Yo sin embargo la prefiero particularmente tal cual la hice ayer (para 2):
      • 4 patatas medianas (si las que tenéis son muy grandes, usad 2)
      • 100g. de picadillo de pollo
      • 1 cebolleta (o en su defecto, 1 cebolla pequeña o puerro)
      • 1/2 pimiento rojo
      • 1-2 dientes de ajo
      • 1/2 calabacín (opcional)
      • Perejil
      • Queso rallado (cheddar, mozarella light...)
      • Sal y pimienta
      • Aceite de oliva
      • Opcional: 3-4 ciruelas pasas a trocitos (o un puñado de pasas). Esta adición fue una improvisación de última hora, pero mejoró mucho el plato en comparación con otras veces. Si os gustan los contrastes dulce/salado, probad. También añadí esta vez una pizca de jenjibre pien picadito (puede ser en polvo también). Si se tiene por casa, también se puede aprovechar un par de cucharadas de salsa de tomate, bechamel, nata... 
      • Opcional para el puré: 2 cucharaditas de salsa agridulce, salsa de tomate o alguna otra salsa cuyo sabor nos guste.

      Elaboración:
      1. Antes que nada lavé bien las patatas, las corté por la mitad (para acelerar el proceso de cocción) y las puse a asar en el horno a 200º durante 15-20 minutos. Pasado ese tiempo pinchad con un tenedor o un cuchillo, si se clava y sale con facilidad, están en su punto (no deben de cocinarse por completo en este paso)
      2. Mientras tanto piqué el ajo, la cebolla y el pimiento. A continuación lo puse todo en una sartén al fuego con unas gotas de aceite. Pasados tres minutos añadí la carne y salpimenté. Si el picadillo hace bolas, hay que romperlas con una rasera o similar. 
      3. Asadas las patatas las vacié como buenamente pude con una cucharilla y ayuda de un cuchillo pequeño pero afilado.
      4. La pulpa la chafé con un tenedor en un plato aparte para conseguir un puré de patata. A este puré normalmente le añado 2 cucharaditas de salsa agridulce para ganar suavidad y sabor (si os gusta el ketchup, también es una opción).
      5.  A esta altura añadí los trocitos de ciruela seca a la sartén y un poco de perjil. Hay que seguir removiendo y rompiendo durante un par de minutos. Si se prefiere, se pude usar un poco de nata para ligar los ingredientes, pero yo no lo hago.
      6.  Si tenemos algo de salsa de tomate, bechamel o similar en casa, podemos untar el interior de las patatas, pero no es imprescindible. A continuación rellenamos cada mitad con la mezcla que hemos preparado cuidando de que la carne, la patata, las verduras y demás queden bien repartidas. 
      7. Sobre el relleno espolvoreamos una pizca de queso y sobre él colocamos el puré de patata bien distribuido.
      8. Finalmente espolvoreamos con queso rallado y un poco de perejil y devolvemos al horno durante unos 10 minutos o hasta que el queso esté morenito.


      ¡Buen provecho!





      Esta receta es una buena opción como plato único para cenar, por ejemplo, pero es excelente junto con una ensalada, ya que la carne y el queso son fuente combinada de proteínas, el queso representa además al calcio, la patata nos aporta una cantidad apropiada de hidratos de carbono y el resto son verduras, que junto con una ensaladita o un poco de fruta de postre nos aportan los minerales, las vitaminas y la fibra necesarias.


      Bergua*

      miércoles, 18 de abril de 2012

      Pastel de calabaza (salado)


      Siempre he tenido curiosidad por probar a hacer alguna receta con calabaza, pero no es un ingrediente con el que me encuentre a diario cuando voy a comprar. Además, con una de esas calabazas que se conocen como decoración de halloween no sabría qué hacer, ya que sólo somos dos en casa. Tendría que cambiar de profesión y dedicarme a la manufacturación y venta de mermelada de calabaza jeje El caso es que hace unos días busqué finalmente un ratito para acercarme al bazar árabe de mi ciudad. Allí busqué una calabacita chiquita (de unos800g) En la foto veis una mitad y un rizoma de jenjibre.



      Para esta versión "salada" (digo salada porque no es un postre, aunque la calabaza tiene de por si un sabor dulzón) utilicé:

      • 1 paquete de masa quebrada. Normalmente la hago integral; esta vez fue comprada.
      • 350 g. de puré de calabaza (es lo que pesa más o menos la mitad de la foto sin corteza)
      • 250 ml. de nata para cocinar o yoghur natural (cuidado con el porcentaje graso)
      • 3 huevos
      • 250 g. de queso (yo usé mozarella rallada, pero si os gustan los quesos, probad con cheddar, parmesano, quesitos, brie, de cabra... Rallados, en taquitos o en láminas y exprimentad así con el sabor y la textura)
      • Sal y pimienta
      • 1 cucharadita de azúcar
      • Una pizca de jenjibre (fresco bien picado o en polvo; opcional)
      • Una pizca de canela


      Y así la preparé:

      1. Primero coloqué la masa en un molde tras untarlo con una chispa de aceite. A continuación hice marcas con un tenedor en la base para que no se inflase al meterla al horno. Esta vez lo que me pasó es que se me encogió la masa. En cualquier caso, la metí al horno a 180º para que se empezara a cocinar. 

      2. Mientras la masa estaba en el horno, corté la mitad de la calabaza en cuatro trozos, los pelé y los envolví bien en papel de plata. 

      3. Cuando vi que la masa ya estaba hojaldrada, pero todavía blanca (a los 10 min. más o menos), la retiré del horno. 

      4. Subí el horno a 200º, introduje la calabaza y la dejé asar hasta que al pincharla con un tenedor vi que podría chafarla (pero debe quedar algo durita, no completamente cocinada).

      5. Cuando la calabaza estuvo lista, apagué el horno e hice el intento de aplastar la pulpa con un tenedor, pero me terminé rindiendo y con 50g de la nata hice el puré con la batidora.

      6. Vertí el puré en un bol, añadí el resto de la nata, el queso, el jejibre, los tres huevos, la canela, sal y pimienta y una cucharadita de azúcar.

      7. Lo mezclé todo bien con un tenedor, sin batir. En teoría hay que probarlo de sabor, pero yo no puedo con el huevo crudo. Una alternativa es mezclarlo todo menos los huevos, probar, añadir los huevos y volver a mezclar. 

      8. Finalmente, encendí de nuevo el horno a 180º, rellené la masa con la mezcla y la metí al horno. El tiempo de cocción varía según el horno y el tiempo que se le de a la masa en el primer paso, pero como con cualquier pastel, cuando el hojaldre esté doradito y el cuchillo salga limpio, está listo. Unos 15 minutos serían una buena media. Si el cuchillo sale con queso fundido, cuenta como limpio. Lo importante es que el huevo cuaje.

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      Dato:

      A la calabaza le pasa como al calabacín y a la sandía; su componente esencial es el agua. Aporta por lo tanto una cantidad mínima de grasas e hidratos de carbono, pero por otra parte nos aporta mucha fibra soluble. También nos aporta vitamina A, buena para la vista, y vitaminas E y C, de acción antioxidante. La calabaza también es fuente de potasio, como los plátanos, y de fósforo y magnesio, buenos para los dientes y los huesos.
      Hay otros nutrientes en la calabaza, pero su presencia es menor.


      Bergua*


      jueves, 12 de abril de 2012

      Magdalenas ligeras


      Puestos a comer productos de repostería, siempre son mejores los caseros, entre otras razones porque tenemos control sobre los ingredientes y los procesos. El truco de estas magdalenas radica básicamente en sustituir la mantequilla o el aceite por puré de manzana, de manera que la magdalena queda esponjosa, deliciosa y libre de grasa. Otros truquitos que ayudan son sustituir el azúcar por sirope de agave y mezclar harina blanca e integral. Os cuento más:


      Ingredientes para unas 15-20 unidades, según el molde:
      • 2 huevos enteros
      • 1 yogur entero desnatado (el sabor no supone una gran diferencia)
      • 125 g de sirope de agave (también se puede combinar o sustituir por azúcar, pero hará falta casi el doble)
      • 120 g de puré de manzana (unos 140 g de manzana pelada y sin corazón)
      • 2 cucharaditas de extracto de vainilla o, en su defecto, 10g de azúcar de vainilla
      • 100 g de harina integral
      • 100 g de harina blanca
      • 10 g de levadura royal (una cucharada)
      • La ralladura de la piel de un limón

      Esta es la receta base que suelo utilizar. Después hay veces que añado 2 cucharadas de cacao en polvo, chocolate puro derretido, almendras picadas, pepitas de chocolate, canela, mermelada... Incluso alguna vez he probado con una nuez de nutella dentro de cada magdalena.



      La preparación:


      1. Se precalienta el horno a 180º

      2. Se trocea la manzana, se mete en una cazuela y se añade agua suficiente para cubrir los trozos. Se puede añadir una ramita de canela al agua y algo de corteza de limón. 

      3. Se cuece hasta que esté blanda y se tritura con un tenedor.


      4. Se baten los ingredientes líquidos (incluido el puré de manzana) y se mezclan los secos aparte en un cuenco grande.


      5. Se vierten los ingredientes líquidos sobre los secos y se mezclan suavemente SIN BATIR, hasta que estén ligados.

      6. Se reparte la masa en los moldes de modo que se cubra un poco más de las 3/4 partes de su capacidad.

      * Yo utilizo moldes de silicona porque son reutilizables y muy prácticos . También se pueden utilizar moldes metálicos o incluso papelitos de magdalena directamente, aunque si no se utilizan al menos dos para cada magdalena, es probable que se abran en el horno y se desborden.


      7. Para decorar, antes de meterlas al horno podéis espolvorear con azúcar, virutas de coco o almendras; dibujar con miel, etc.

      8. Hornear durante unos 20-25 minutos. Antes de sacarlas, como con cualquier bizcocho, introducir un palito o un cuchillo en alguna magdalena para comprobar si sale limpio. Si sale pringado, espera un par de minutos más.

      9. Una vez fuera del horno, se dejan enfriar sobre una rejilla unos 3-5 minutos para que no suden. ¡Y ya están listas!



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      miércoles, 11 de abril de 2012

      Hamburguesas de atún y coliflor


      Para estas ricas hamburguesas de las que nadie diría que llevan coliflor, utilicé:

      • 1/4 de coliflor
      • 1 lata de atún
      • 1-2 huevos
      • 1/2 cucharadita de aceite
      • Puerro (cuanto queramos)
      • Salsa de soja
      • 1-2 dientes de ajo
      • Pimentón
      • Pimienta negra
      • Un pellizco de harina


      Los ingredientes base son el atún, la coliflor y el huevo; el resto es de mi elección y se puede sustituir por cebolla, pimiento, más aceite, zumo de limón... ¡Es cuestión de experimentar!


      Elaboración:
      1. Se cuece la coliflor al vapor. También se puede hervir, aunque pierde más propiedades. Para cocinar al vapor utilizo el recipiente que veis en la fotografía.  Simplemente pongo agua a hervir y, sobre la cacerola, sin que toque el agua, pongo la vaporera con los alimentos dentro y el vapor de agua los cocina.

      2. Mientras tanto se pueden cortar el ajo y el puerro a trocitos finitos.
      3. Cuando se pueda chafar la coliflor con un tenedor, se saca (no dejéis que se deshaga) y se mezcla con el atún en un bol. Se añaden el puerro y el ajo, unas gotas de salsa de soja (que ya sala, de ahí que no use sal) y una pizca de pimienta negra.

      4. Se mezcla todo bien y se añade un huevo o, si se ve que está demasiado espeso, dos. Siempre se puede corregir con un poco de harina si se queda demasiado líquido o si los ingredientes no se ligan bien.

      5. Se mancha de aceite la sartén (antiadherente), sólo lo suficiente como para dar brillo a la base; se pone el fuego a temperatura media/alta (que habrá que controlar y puede que regular) y cuando esté caliente el aceite se echa la primera cucharada de la mezcla. Se retoca si se desea la forma y se deja que se cocine bien la primera cara. 

      6. Con una espátula para crepes o algún instrumento tipo rasera pero fino y sin agujeros, se levanta y se le da la vuelta. Ahora se puede aplastar un poco y dejar que se haga esta segunda cara.

      7. Cuando estén doradas ambas caras, la hamburguesa está lista =)

      8. El toque de pimentón se le añade al final, fuera ya de la sartén, ya que es una especia delicada que se quema fácilmente y amargaría el plato.

      ¡Buen provecho!

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      Dato:

      El recipiente que yo uso para cocinar al vapor, la vaporera, cuesta 7€ en Ikea, aunque hay versiones aún más económicas, también en Ikea y en otras tiendas. El metálico que yo uso es la versión occidental de las cestas de bambú que usan los chinos para cocinar al vapor, aunque también lo usan los marroquíes para cocinar la sémola del cuscús con el vapor de la carne y las verduras. 
      Para salir del paso también se puede utilizar un colador de pasta metálico, aunque no es la opción más cómoda para cocinar ni para limpiar. 

      La razón por la que cocinar al vapor es una opción más saludable es que los alimentos pierden menos nutrientes que al hervirlos o freírlos. Pero además, los alimentos conservan su sabor intacto.

      Aquí podéis leer consejos para cocinar al vapor:




       Bergua*

      lunes, 9 de abril de 2012

      Tajín de cordero, ciruelas y almendras


      Hoy cocinamos con un tajín (el recipiente de barro, también llamado tagine). Tengo dos de barro y uno metálico; los de barro son de Marruecos y cuestan en torno a 1,5 €, según el tamaño; que no os timen ;) El tajín es un horno tradicional y por eso hay gente que piensa que no tiene lugar en las cocinas modernas. Sin embargo, incluso si no se tiene una placa conductora para utilizarlo sobre vitrocerámica (ver foto), se puede prescindir de la tapa y usar la base en el mismo horno de casa. No obstante, viviendo en Dinamarca al principio me vi obligada a hacer ciertas adaptaciones logísticas, como hacer tajín en una cacerola. Pierde parte del encanto, pero sigue siendo un deleite para el paladar. Doy más detalles a continuación.


      Este plato lo he visto hacer muchas veces de muchas maneras, en función del origen del cocinero, pero es mi favorito y siempre me sabe de lujo. Yo lo suelo preparar como lo aprendí en el valle del Draa, al sur de Marruecos. Para 4-6, utilizo:


      • 800 g de cordero en trozos
      • 300-400 g de ciruelas pasas (preferible sin hueso)
      • 3 dientes de ajo
      • 1 cebolla
      • 2 ramas de canela
      • 200 g de almendras crudas enteras o en láminas
      • 1 manzana
      • Especias: 1 cucharadita de cilantro molido, otra de canela en polvo, pimienta, sal, azafrán, 1 cucharadita de jengibre, 1 cucharadita de comino, cúrcuma... En las carnicerías musulmanas tienen una mezcla preparada que se llama Ras al hanut, usaremos 1-2 cucharadas.
      • 1 taza de zumo de limón (también he probado a hacerlo con zumo naranja y está rico)
      • Aceite de oliva
      • 1/2 cucharadita de miel
      • Opcional: Sésamo, miel, judías verdes, patatas, zanahorias (aunque estos dos últimos no son tradicionalmente parte del plato). Para acompañar va muy bien el pan árabe de sémola (en la foto). En lugar de ciruelas se puede probar con higos secos e incluso orejones de albaricoque.


       Elaboración:
      1. Se pela y se corta en gajos la cebolla y se pica el ajo.



      2. En el tajín calentamos 3 o 4 cucharadas de aceite y se añaden el cordero y el ajo. 

      3. A continuación, incorporamos la cebolla, la canela en rama, el jengibre, el comino, el azafrán, ras al hanut y se salpimenta. Se fríe hasta que la carne esté dorada, removiendo continuamente.



      4. Se añaden 3 vasos de agua templada o caliente, se remueve, se tapa y se deja cocer a fuego lento durante unos 40-50 minutos.

      5. A los 30 minutos de cocción, añadimos al guiso las ciruelas, la miel, las almendras y la manzana a trozos (si queremos podemos dorar la manzana y las almendras previamente.)

      6. Removemos de vez en cuando durante la cocción y controlamos que no se absorba todo el agua. Añadiremos más si fuera necesario. También hay que probar de sabor y rectificar si fuera necesario (con azúcar, sal, limón, agua...)

      7. Una vez esté cocida la carne, se sirve caliente en el mismo tajín.




      ¡Buen provecho!

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      Para aquellos que tengan en su poder un tajín nuevo de barro crudo (sin barnizar), sabed que hay que curarlo antes de usarlo para evitar que se rompa debido a los cambios de temperatura. El procedimiento es el siguiente:
      1. Se sumerge en agua durante 6-8 horas. Debe estar cubierto del todo. Se puede usar un balde, por ejemplo.
      2. Tirar el agua y untar el tajín con aceite de oliva.
      3. Meter el tajín al horno a 160º sin precalentar y dejar hornear durante 1 hora.
      4. Apagar y dejar que se enfríe gradualmente en el horno.
      P.D. La mayoría de tajines decorados no son aptos para cocinar. Si compras un tajín lacado en color o con dibujos, asegúrate de que no es sólo de decoración.

      اكلة شهية!

       Bergua*