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jueves, 31 de mayo de 2012

Ensalada dulce


En Dinamarca es típica una ensalada de zanahoria rallada con zumo de naranja y pasas que se llama gulerodssalat. Me he basado en esa idea para inventarme una versión más saludable de la llamada ensalada americana, que lleva zanahoria y col, pero también mostaza y mahonesa, ingredientes que yo sustituyo por el zumo de naranja. Para la presentación como veis no hay normas. Las cantidades van al gusto y según los comensales y la ensalada resultante es la siguiente:

  •  zanahoria
  • col (repollo)
  • pepino
  • manzana
  • puerro o cebolleta
  • un puñadito de uvas pasas
  • zumo de naranja 
  • tomates cherry, de pera o redondos
  • Opcional: también le irían bien tiritas de jamón dulce.


La preparación:

  1. Se corta la col a tiras finas y se coloca de lecho de la ensalada.
  2. Se ralla la zanahoria y se coloca sobre la col.
  3. Se ralla el pepino y se coloca sobre la zanahoria.
  4. Se corta el puerro a aros, se separan y se esparce por el plato.
  5. Se ralla la manzana y se coloca sobre el resto.
  6. Se espolvorean las pasas sobre lo demás.
  7. Se colocan los tomatitos cherry enteros o se cortan a rodajas si se usan variedades más grandes.
  8. Se rocía todo con el zumo de naranja (Sin crear una balsa, a no ser que planees comer con cuchara)
  9. Para comer, lo mejor es mezclar bien todos los ingredientes y el jugo de la naranja =)
¡Buen provecho!


Bergua*


domingo, 27 de mayo de 2012

Sopa campestre

Hoy toca una receta tradicional de la vieja Iberia, una rica sopita campestre. Hay quien le pone panceta, champiñón y otros ingredientes, pero yo la hago tal cual os explico aquí. En Dinamarca las sopas son básicamente caldos y no tienen fideos ni pastas para sopa por el estilo, pero mi madre me trajo en su última visita un paquetito de estrellitas y gracias a ella, últimamente nuestras sopas son más españolas ;) Para 2:

  • 100-150 g de col (repollo)
  • 2 zanahorias
  • 2-3 tomates
  • 1/2 puerro (según el tamaño)
  • 1 cebolleta
  • 80g de estrellitas (o pistones, fideos, letras...)
  • 2 cucharadas de tomate concentrado
  • 200 g. de mozarella fresca
  • 1 litro de agua
  • 1/2-1 pastilla de caldo de verduras
  • Albahaca, orégano, pimienta negra, (sal) y también se pueden combinar o sustituir por perejil picado y/o tomillo.



La preparación:

  1. Se saca el pedículo del tomate haciendo una incisión con un cuchillo. El pedículo no es otra cosa que el resto de tallo y la parte más blanquecina y dura que hay debajo de este. 
  2. Se meten los tomates en agua hirviendo durante menos de 60 segundos. Se retiran, se pican, piel incluida para aprovechar vitaminas, y se reservan.
  3. Se lavan y se pican el puerro, la zanahoria, la cebolleta y la col y se rehogan en una cacerola con una chispa de aceite. 
  4. Se añaden los tomates picaditos, el puré de tomate y las especias y se vierte el caldo. Se deja que de un hervor, después de baja el fuego a medio y se dejar cocer durnate 15-20 minutos.
  5. A los 10 minutos de cocción, se añaden las estrellitas y se prueba para corregir de sabor con sal y/o azúcar (por la acidez del tomate). Moved de vez en cuando para evitar que las estrellitas se peguen al fondo.



Yo preparo a parte cuenquitos con ingredientes adicionales opcionales, como mozarella fresca a trocitos (en la foto), y para mi novio o la visitas, con picatostes, trocitos de chorizo, bacon o incluso lomo adobado, al gusto. Tradicionalmente, no obstante, esta sopa se come con pan tostado con aceite y perejil. 





¡Buen provecho!





Bergua*



miércoles, 23 de mayo de 2012

Shakshuka (huevos al tomate)


El shakshuka es básicamente un plato con tomates y huevo, si bien a partir de esos ingredientes básicos se pueden crear versiones más elaboradas o sustituyendo el huevo por tofu se puede convertir en una receta apta para veganos. Yo personalmente lo conocí como un plato árabe en Túnez y en Marruecos (donde lo comía para desayunar), pero también lo reclaman como propio de su tradición culinaria turcos y sefardíes. Sea como fuere, es un plato sano, sencillo y sabroso y aquí os presento mi versión para 2 para la que utilizo:


  • 4-5 tomates de variedad redonda o de pera
  • 2 huevos
  • 1/2 pimiento o 1 pequeño
  • 1 cebolla pequeña (yo la uso de la variedad roja, es decir, de color lila)
  • 2 dientes de ajo
  • 50g de granos de maíz
  • 2 cucharadas de tomate concentrado 
  • 1/2 taza de caldo vegetal (más o menos 70 g) (Puede ser agua con un cuarto de pastilla de caldo de verduras)
  • Especias: Perejil seco, pimienta de cayena, orégano, tomillo, albahaca, pimienta negra.
  • 1 cucharadita de azúcar
  • Opcional: Una pizca de cilantro. Un par de jalapeños a trocitos le da un toque a lo huevos rancheros ;)

Elaboración:
  1. Se pican finito la cebolla y el ajo y se sofríen en una chispa de aceite junto con el pimiento a tiras finas y cortas y se deja sofreír durante 5 minutos.
  2. Se añaden los tomates triturados (yo no los pelo por no desperdiciar vitaminas), el tomate concentrado, el maíz, el jalapeño si se desea y el caldo (podría ser agua, pero aporta menos sabor). Se deja sofreír durante 5 minutos a fuego lento.
  3. Se añaden las especias al gusto (la cayena según lo queremos de picante) y una pizca de azúcar para contrarestar la acidez del tomate. Se mezcla bien.
  4. Se prueba y, si es necesario, se corrige de sabor con sal y pimienta o más azúcar.
  5. Con cariño, se rompen los huevos sobre el sofrito. La yema ha de estar intacta, pero la clara se puede romper para que se filtre por el tomate. 
  6. A continuación se puede tapar y se cuece durante unos 8-10 minutos sin dejar que la yema cuaje del todo (salvo que no la queramos líquida). Si el tomate está muy líquido, se le pueden dar unos minutos más hasta que espese.
  7. Se espolvorea con algo de orégano y perejil.
  8. ¡Listo para servir!  Tradicionalmente no se come con cubiertos, sino con las manos y ayuda de un buen pan de estilo africano (chato). En casa optamos por la cuchara y un buen pan. Esta vez me atreví con un sencillo naan integral (pan indio) caliente de ajo y orégano.

¡Buen provecho!





Dato: Hay quien le añade arroz al plato. En ese caso utilizaríamos unos 40g de arroz redondo. Después del paso 1, añadiríamos el vaso de agua/caldo más el tomate y lo dejaríamos hervir durante 5 minutos. Entonces se añadiría el arroz y se dejaría cocer antes de seguir con el paso 3.


Bergua*


Naan integral (pan indio)



Seguimos cultivando nuestra vena hindú con este rico naan, eso sí, integral. Lo podéis probar con cebolla picada, con queso, con cilantro, perejil u otras hierbas aromáticas...  Incluso con frutos secos y virutas de coco. Yo ayer hice 6 piezas: 4 de ajo y orégano y 2 de miel y virutas de coco deshidratado:

  • 300g de harina integral
  • 100 cc (1 dl) de agua templada
  • 125 g de yogur natural sin azúcar (suele equivaler a un yogur)
  • 1 cucharada de miel
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cucharada de levadura de panadero (la seca)
  • 1 cucharada de mantequilla líquida (si tenéis sólida, derretidla y dejad enfriar)
  • Una pizca de aceite de girasol (para engrasar)
  • Para los salados, a elegir: 1 diente de ajo, un puñadito de orégano, cilantro, 1/2 cucharadita de comino molido, un puñadito de semillas de amapola o de sémola para decorar.
  • Para los dulces: virutas de coco deshidratado y miel.


La preparación:

 1. Se disuelve la levadura en el agua tibia con la cucharada de miel.

2. Se hace un volcán con la harina en un cuenco y se echan a un lado la matequilla líquida y la sal y se cubren con harina, de modo que la sal no llegue al agujero del centro y no toque la levadura.

3. En el hueco del centro se añade poco a poco la levadura disuelta en el agua y después se va añadiendo el yogur mientras mezclamos con la harina y el resto.


4. Se pasa la mezcla a una superficie enharinada (puede ser la mesa o una bandeja de horno llana) y se amasa durante unos 10 minutos con energía hasta obtener una masa elástica y firme. También es algo pegajosa, por lo que recomiendo untarse las manos con un poco de aceite de oliva varias veces a lo largo del proceso. 




5. A continuación se pasa la masa a un cuenco ligeramente engrasado con el aceite de girasol, se cubre con papel film o con un trapo húmedo y se deja reposar durante más o menos 1 hora en un lugar cálido para que la masa duplique su volumen. (La velocidad dependerá de la temperatura ambiente) Yo aligero el proceso encendiendo el horno a 200º y dejando el recipiente con la masa justo sobre el horno, en la encimera, que gracias al horno se calienta.

6. Cuando la masa haya doblado su volumen, se desgasifica, es decir, se amasa con los nudillos unos segundos para eliminar el exceso de aire. (Recordad apagar el horno)



7. Se divide la masa en porciones  y  en mitad de cada porción se deposita parte del ajo y 1/2 cucharadita de orégano (en los dulces se pone un puñadito de coco y una cucharadita de miel); se amasa para mezclar y se forma una bola con cada porción. 



8. Se extienden sobre la superficie enharinada con un rodillo o incluso con la mano hasta darles forma semi-plana y alargada. 

9. Si queremos añadir semillas y/o comino en povo a los salados o más miel o coco a los dulces, se espolvorean ahora por encima.



10.  Hay quien cocina el naan a la plancha o en la sartén. Yo lo suelo hacer al horno: Se precalienta a 240º. Se colocan las porciones de naan en tantas bandejas de horno como sean necesarias  y se hornean durante unos 8 minutos. Hay que controlar, pues depende del horno. En cualquier caso, una vez que suba y se vea esponjoso, está listo. ¡Mejor caliente!




¡Buen provecho!


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Para recetas con harina blanca o para más inspiración, recomiendo:


Bergua*


martes, 22 de mayo de 2012

Pollo tandoori masala con arroz

Ayer nos entró en casa la vena hindú y de ahí salió este menú para 2 que no es ni mucho menos muestra de la versión tradicional de este plato, sino mi sencilla adaptación:

  • 200-230g de pechuga de pollo
  • 160g de arroz (en teoría basmati, aunque yo utilizo también redondo)
  • 300 ml de yogur griego natural desnatado (También podría servir nata para cocinar baja en grasa)
  • 1 pimiento o 2 pequeños (rojos, amarillos, verdes, naranjas...)
  • 1/2-1 guindilla (o 1/2-1 cucharadita de guindilla en polvo o pimienta de cayena)
  • 1 cebolla roja
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 cucharadita de jenjibre picado (o en polvo)
  • 1 chorrito de limón
  • 1 puñadito de coco rallado
  • 1 puñadito (10-15) de almendras picadas (también pueden ser cacahuetes, nuez...)
  • 1 puñado de uvas pasas
  • 2 cucharadas de tandoori masala 
  • 1 cucharadita de garam masala
  • 1/2 cucharadita de curry (el mío es de mango)
  • 1/2 cucharadita de comino
  • Una pizca de colorante
  • Una pizca de sal y pimienta
  • Garam masala y tandoori masala
  • Una pizca de aceite de oliva


Yo fui a un puesto de especias del bazar oriental de mi ciudad y pedí que me hicieran la mezcla que ellos conocen como "tandoori masala'. Grosso modo lleva: Comino, pimienta negra y de cayena, canela, clavo, colorante, cardamomo, pimentón, jenjibre y cúrcuma. Se diferencia de las otras mezclas de especias por su color carmesí. "Masala" significa "mezcla", así que según los ingredientes, puede llamarse mezcla tandoori, tikka, garam... En supermercados también se puede encontrar a veces una mezcla preparada.  



La preparación:

1. Se cortan en tirillas el pimiento, la cebolla, el ajo y, si las incluimos, las guindillas. Se echan al wok (o sartén) y se pochan (no hace falta aceite). 

2. Se añade el pollo a trocitos y previamente salpimentado y se remueve todo en el wok.

3. Se añaden las especias y se mezclan bien con los ingredientes. Se deja que se impregnen.

4. Mientras tanto se echan en una cazuela el arroz crudo, un chorrito de aceite, 1/2 cucharadita de comino, el colorante y un diente de ajo a tiras y se pone al fuego. Se remueve bien y cuando el arroz esté impregnado, se añade el agua y se deja hervir.

5. A continuación se añade el yogur junto con los frutos secos y las pasas.  Se mezcla todo bien y se corrige la cantidad de yogur en función de si lo queremos espeso o salsero. Se deja cocinar.

6.  Finalmente se añaden las virutas de coco.   

7. Una vez el arroz esté listo, se sirve en un plato y se le da forma de aro, de manera que quede un agujero en el centro. Ahí servimos cuidadosamente el pollo tandoori masala.



¡Buen provecho!


Bergua*

domingo, 20 de mayo de 2012

Nachos y guacamole


La receta de hoy no se encuentra tal vez entre las más ligeras ni es comida de diario, pero ya puestos a concedernos una indulgencia, hagámoslo de la manera más sana y menos artificial posible, es decir, nada de comprar guacamole o salsa para nachos, que la de casa está aún más buena ;) Así lo hago yo y rinde para 4 (o más, según cuanto coman):



    • 400 g de nachos (redondos o triangulares)
    • 300 g de queso cheddar rallado
    • 2-3 aguacates pequeños (¡maduros!)
    • 250 g de pechuga de pollo
    • 350 g de tomate triturado
    • 1 chorrito de limón
    • 6-7 jalapeños
    • 1 diente de ajo
    • Especias: pimienta negra, pimienta de cayena, orégano y albahaca. Mezcla de especias mexicana, que suele llevar: pimentón, ajo en polvo, comino, pimienta negra, pimienta de cayena, cebolla en polvo, tomate en polvo, salvia y orégano. No es ni mucho menos imprescindible que la mezcla sea esa; podéis buscar especias al gusto, pero esas son las que yo uso.



    La preparación:


    1. Cortamos la carne a taquitos no demasiado grandes y salpimentamos.

    2. Ponemos a fuego medio-alto sin aceite en una sartén antiadherente hasta que tomen color, sin cocinar del todo.

    3. Mientras tanto preparamos la salsa de tomate: Se lavan los tomates y se cortan en 4 trozos (para facilitar la trituración). Se echan al bote que utilicéis normalmente para batir, se añade el diente de ajo y se espolvorea con un puñadito de orégano, otro de albahaca y una pizca de pimienta negra. Batimos y ¡ya tenemos la salsa!



    4. Vamos con el guacamole: Se abren los aguacates por la mitad a lo largo y se saca el hueso. Con una cuchara se extrae la pulpa y se coloca en un plato llano para chafarla con un tenedor. Una vez listo el puré se añade un buen chorro de limón para que no se oxide y se ennegrezca, pero también para enriquecer el sabor. Finalmente se añade la mezcla de especias mexicanas y un poco de pimienta de cayena si lo queremos más picante. 
    ¡Al frigorífico con él!

    5. Una vez el pollo esté listo lo retiramos del fuego, que no se haga de más.

    6. Encendemos el horno a 150-160º.


    7. En un recipiente para horno vaciamos una de la bolsas de nachos hasta cubrir el fondo. Las podemos separar y "ordenar" con las manos si están demasiado montadas las unas sobre las otras.

    8. Después se "rocían" los nachos con la salsa de tomate (sin cubrirlos) y se reparte parte del pollo sobre ellos. Si queremos jalapeños, yo personalmente no uso las rodajas enteras, sino que las corto a trocitos y las reparto sobre los nachos. Finalmente se añade el queso.

    9. A continuación se repite el número 7 una vez y ya tenemos los dos pisos listos.

    10. Sólo queda dejarlo hornear durante 3-5 minutos. Servimos el guacamole en su cuenco y a disfrutar =)

    *Si se deciden hacer más de dos pisos, mi consejo es que se prepare la primera capa, se meta al horno 1 minutos, después de prepare la segunda, se meta otro minuto al horno y así sucesivamente. Cuando esté listo el último piso, se deja en el horno 2-3 minutos.


    ¡Buen provecho!

    Un buen bocado  ;)

    Lo dicho, no es un menú para cada día, pero va genial para un día excepcional, por ejemplo para una noche de película, en lugar de combinar cena y palomitas.



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    sábado, 12 de mayo de 2012

    Lâvôkâ y panaché (batidos marroquíes)



    Por todo Marruecos hay "lecherías" donde venden yogures caseros y batidos. Ahora, que como los batidos de Ouarzazate, en el sur de Marruecos, no he probado ninguno.



    Existen mil variedades, pero los batidos más típicos son el "lâvôkâ " (لاڤوكى), que es leche y aguacate, como su nombre indica, y el panaché (باناشي), que es un zumo de frutas, hecho con leche o con zumo de naranja. Ambos son batidos espesos, pero si nos gustan más líquidos, en casa se puede usar más leche/zumo. Yo además, los preparo sin azúcares añadidos.


    Lavoka de 1 aguacate, 5 almendras,
    4 dátiles y leche.
    Decoración: 1/2 dátil.
    El lâvôkâ lleva esencialmente:
    • 1 aguacate
    • Leche al gusto
    • Algo para endulzar. Yo en casa utilizo un dátil, miel o sirope de ágave en lugar de azúcar, pero, si acaso quisierais añadir azúcar, mejor moreno; todas opciones más sanas que el azúcar blanco.
    • Almendras, nueces o pistachos (sin salar, naturalmente)
    • Opcional: Hay quien añade medio plátano y/o media manzana, aunque la verdad es que el batido de aguacate en sí sabe sorprendentemente bien y es muy cremoso. 

    Para el panaché no hay receta fija, pero aquí van unas ideas:
    Panaché de 5 fresas, 1 plátano, 1 galleta,
    una pizca de agua de azahar y otra de miel.
    Decoración: tres pasas.
    • Manzana
    • Plátano
    • Pera
    • Limón
    • Fresa
    • Kiwi
    • Caqui
    • Melón
    • Sandía
    • Mango
    • Ciruela
    • Dátiles
    • Higo (fresco o seco)
    • Zumo de naranja/leche
    • Opcional: Algo para endulzar. El panaché no es imprescindible endulzarlo debido a que la fruta ya suele aportar bastantes azúcares, por no hablar de los dátiles, pero si os falta dulzor, repito: Yo en casa utilizo miel o sirope de ágave en lugar de azúcar o, si acaso, azúcar moreno, todas opciones más sanas que el azúcar blanco.
    • También lo he hecho alguna vez con una galleta .


    Los más típicos son los de plátano y zumo de naranja y los "tutti frutti" que mezclan un poco de todo y leche o zumo de naranja al gusto. Aunque el aguacate sea el ingrediente estrella del primer tipo de batido, no deja de ser una fruta y se puede mezclar también con otras frutas para hacer un panaché. Uno de los más ricos que yo he probado llevaba leche, dátiles y todo tipo de frutos secos.


    Panaché de 1/2 aguacate, 1/2 plátano,
    1 naranja pequeña, agua de azahar,
    1 higo seco y una pizca de canela y miel.
    La preparación de ambos consiste en:
    1. Pelar la fruta si se precisa.
    2. Cortarla en trozos más pequeños si fuera demasiado grande.
    3. Deshuesar cuando fuera conveniente.
    4. Añadir el azúcar u otro medio edulcorante.
    5. Añadir la leche o el zumo (Es preferible hacerlos espesos y añadir después si lo quisiéramos más líquido) 
    6. Batir. 


    Mis toques personales:

    A ambos se les puede añadir una gota de agua de azahar y al panaché se le puede añadir además un toque de canela (no mucho, porque es una especia con un sabor muy dominante).

    Si se van a consumir en el momento, junto con los ingredientes se pueden añadir un par de hielos a la hora de batir.

    Para aquellos a quienes les cuesta llegar al mínimo de 5 piezas de fruta y hortalizas que se deberían que comer al día, esta es una manera sencilla, rápida y deliciosa de arreglar cuentas con nuestro organismo.


    Panaché de 4 dátiles, 4 almendras
    y leche fresquita. ¡Sublime!

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    martes, 8 de mayo de 2012

    Empanadas de espinaca, queso de cabra e higos


    Hacía tiempo que no hacía pastel de hojaldre en casa y ya me iba apeteciendo, pero tenía ganas de probar un relleno diferente, así que reuniendo antojos, se me ocurrió hacer unos hojaldritos de queso de cabra e hijos y aproveché el sabor de esos dos ingredientes para añadir un toque sano y discreto, las espinacas. Así lo hice para 6 empanadillas:

    • 250g de espinacas frescas
    • 1/2 rulo de queso de cabra (unos 100g)
    • 6 higos secos (se podrían usar frescos, pero encontrarlos aquí en Dinamarca era demasiado desafío)
    • 1 paquete de masa de hojaldre rectangular (el mío era de 270g)
    • 1 huevo
    • Pimienta negra
    • 1 diente de ajo
    • Opcional: Yo le eché una pizca de cilantro molido, un chorrito de limón y una pizca de jenjibre a las espinacas.  Esta receta tal y como la hice es apta para vegetarianos (no veganos), pero también se le puede añadir sobre la manta de espinacas unas tiras de lomo de cerdo (como cortado en "juliana") cocinadas a la plancha o pequeños taquitos de lomo cocinados con las espinacas.


    La preparación:


    1. Si la masa estaba en la nevera, lo primero, la sacamos, se desenrolla y se deja que se adapte a la temperatura ambiente. Si es masa congelada, es posible que sean placas gruesas que tengáis que estirar. Si tenéis la opción, comprad una masa fina, lista para usar, como la de la imagen. De lo contrario, harina y rodillo, a la vieja usanza.


    2. Con una masa de las medidas de la mía (24x40) calculé unos 13 cm para cada empanada. Hice un corte longitudinal y a continuación dos cortes a lo ancho, de manera que me quedaron 6 cuadrados de un tamaño más o menos similar.


    3. Las espinacas se lavan y se escurren lo primero. Después se pueden cocer al vapor, aunque esta vez yo preferí pocharlas en la sartén con una pizca de aceite, el diente de ajo picado, el cilantro y el jengibre hasta que se redujeran a la mitad. 

    4. Mientras tanto se enciende el horno a 200º para que se precaliente.

    5. Una vez están listas las espinacas, se hace una cama con ellas, más cerca de uno de los bordes de la masa para poder cerrar después. Sobre esta cama se coloca el queso (a mí me cupo una rodaja y media) y sobre éste unas tiras de higo seco.

    6. Una vez rellenas, se pueden cerrar las empanadas. Yo probé dos estilos, uno más rectangular y otro más redondeado. En la foto de antes de la cocción podéis ver las "rectangulares", cuyos bordes decoré con un tenedor.



     7. A continuación batí un huevo y pinté las empanadas con un pincel de cocina.

    8. En este punto se baja el horno a 180º y se meten las empanadas. Tardaron exactamente 16 minutos en cocinarse y dorarse, pero en función del tamaño de las empanadas y del horno, el tiempo de cocción varía entre 15 y 20 minutos.


    9. Antes de comer, se dejan reposar unos minutos fuera del horno, ya que si se comen demasiado calientes no se aprecian bien los sabores (y nos podemos quemar la lengua jaja)



     ¡Buen provecho!

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    Dato:

    Si he de ser honesta, las espinacas en sí no son un alimento que disfrute, pero sé que unas buenas espinacas frescas son fuente de vitaminas, minerales, fibra, hierro, calcio... También es cierto que la mejor manera de aprovechar sus nutrientes es comerlas en crudo, ya que al cocerlas pierden por ejemplo toda la vitamina C. Pero si como a mí, no te hacen especial ilusión, te invito a "vendértelas" a ti mismo/a con queso, pasas, nueces, pescado, en hojaldre o con otros alimentos cuyo sabor te guste mucho.

    Bergua*

    domingo, 6 de mayo de 2012

    Pinchos morunos borrachos

    Sí, lo sé, el título puede llevar a pensar: "¡Menuda contradicción!", pero siempre digo que hay que experimentar ;)




    El caso es que nos invitaron a un cumpleaños-barbacoa en el que cada uno se tenía que llevar su propia carne y me dije: ¡Qué mejor que unos auténticos pinchos morunos! Si bien cuando me puse a preparar las especias para macerar la carne, no me atrajo la idea de usar tanto aceite como era necesario, por lo que en lugar de echar mano al vino blanco, que siempre es buena opción en la cocina, me decidí por probar con un ron negro que unos amigos nos trajeron de la India. Y si tengo que ser del todo sincera, también añadí unas gotas de salsa de soja. Total, que empezó siendo una receta marroquí tradicional del sur de España y cocinada en Dinamarca y acabaron siendo unas brochetas europeas de estilo afroasiático. Las salchicas de Frankfurt que veréis en las fotos son el toque alemán que mi vikingo decidió darle a su plato.

    Dicho sea desde el principio, las cantidades de esta receta se deciden más bien a ojo en función de los comensales y de los sabores que nos interese destacar. Yo cociné esta receta tan cosmopolita para 2 y utilicé:

    • 300g de pechuga de pollo (obviamente admite otras carnes; mi novio por ejemplo se se preparó 2 salchichas marinadas además de las brochetas de pollo)
    • Aceite de oliva
    • 1 chorrito de ron. De haber podido elegir, hubiera utilizado sin duda ron de Arehucas (ron con miel)
    • 1 cucharadita de la mezcla Ras el Hanut que siempre nombro cuando hablo de tajín. Suele llevar: Cardamomo, cúrcuma, comino, clavo, hinojo...
    • Además de esas especias: jenjibre, ajo, pimentón dulce, pimienta de cayena, azafrán, cilantro, canela, pimienta negra, nuez moscada y perejil (Lo usé todo en polvo menos el perejil)
    • Opcional: Una pizca de curry y unas gotas de salsa de soja. Yo no lo hice esta vez, pero se puede incluso añadir una cucharadita de tomate concentrado o trocitos de corteza de limón para acentuar el sabor cítrico.


    La preparación de este plato es bien sencilla, pero lleva tiempo de espera:

    1. Se mezclan bien las especias en un recipiente.

    2. Se corta la carne a taquitos y se coloca en el recipiente donde lo queramos dejar macerar (uno que tenga tapa o se pueda cubrir con papel film)

    3. Se añade aceite a las especias y, en este caso, para no usar tanto yo añadí un chorro de ron (Tiene que haber suficiente jugo para cubrir la carne). Se mezcla bien.

    4. Se cubre la carne con la mezcla líquida, se mezcla y se impregnan los trozos y se cierra o se cubre.

    5. A continuación se deja macerar en la nevera durante un mínimo de 12 horas, aunque es recomendable dejarlo alrededor de unas 24 horas.

    6. Pasado ese tiempo se pueden insertar los trozos de carne en los palillos. El pincho moruno tradicional sólo lleva carne. En la foto veréis que a última hora yo decidí darle un toque dulzón añadiendo mitades de ciruelas pasas entre los trozos de carne.


    * También preparé unos paquetitos de papel albal con trocitos de queso y tomillo. Otra buena idea es preparar paquetitos con pimiento, cebolla, tomate... Todo para la barbacoa, pero en este caso ya había alguien que llevaba ensalada para todos.


    7. Finalmente se le dan unos minutos en la parrilla a los pinchitos. No necesitan más de 4-5 minutos y hay que darles la vuelta casi constantemente para que se cocinen uniformemente. Obviamente, aceite no se les añade para cocinarlos.
    Si el plan no es irse de barbacoa, se pueden asar perfectamente en el horno, aunque habrá que darle unos minutos más. Por poder, se pueden cocinar también a la plancha en una carmela.

    ¡Buen provecho!

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    Bergua*