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miércoles, 29 de abril de 2015

Albóndigas de lentejas con espaguetis de calabacín


Hoy en día puede ser difícil encontrar tiempo para preparar los potajes y guisos que nuestras madres y abuelas hacían con legumbres, pero eso no es excusa para no consumirlas. Las legumbres nos proporcionan un aporte proteico de calidad que es imprescindible para la ingesta total de proteínas (no, la proteína cárnica sola no es suficiente). Aquí tenéis más información y recetas con legumbres =) En cuanto a esta receta, además de la salsa y los espaguetis de acompañamiento, tiene sorpresa: Las albóndigas tienen corazón de queso fresco de cabra ;) Para 2 personas (8 albóndigas de tamaño entre una pelota de pimpón y una de tenis):

Para las albóndigas:
  • 240 g de lentejas cocidas
  • 100 g de espinacas congeladas
  • 50 g de zanahora
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 cucharadita de comino en polvo
  • 1/4 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1/2 cucharadita de cilantro en polvo
  • Sal y pimienta
  • Pan rallado
  • 50 g de queso de cabra

Para la salsa de tomate:
  • 1/2 cebolla 
  • 500 g de un buen tomate triturado
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharaditas de ras al hanut
  • 1 cucharadita de jengibre fresco picadito
  • 1-2 cucharaditas de azúcar para corregir la acidez
  • Laurel en polvo
  • Aceite de oliva
  • 1 cucharada de salsa de soja
  • Pimienta
  • 60 ml de agua
Para los espaguetis:
  • 1 calabacín (unos 250 g)


La preparación:

1. Primero empezamos la salsa de tomate. Calentamos una cucharada de aceite en una sartén. Echamos la cebolla y el ajo picaditos y los cubrimos con un trozo de papel de plata, bajamos el fuego a bajo-medio y dejamos cocinar. Al hacerlo tapado con papel de plata y a fuego medio, se acelera el proceso de cocción. 

2. Cuando la cebolla esté tierna, añadimos el tomate, la salsa de soja, las especias y el azúcar. Añadimos también el agua. Le damos 20 minutos tapado y a fuego medio.


3. Sigamos con las albóndigas. Lavamos las lentejas y las reservamos en un cuenco hondo. Escurrimos las espinacas descongeladas y las añadimos a las lentejas. Pelamos y rallamos la zanahoria y la añadimos. Picamos el ajo y añadimos las especias también.



4. Revolvemos entre los ingredientes para mezclarlos y con la batidora lo hacemos puré, pero no del todo. Pueden quedar algunas lentejas sin truturar, eso añadirá textura.



5. Ahora vamos a formar nuestras albóndigas. Cogemos una cucharada de la masa y formamos una especie de hamburguesa en la palma de la mano. En el centro colocamos un trozo de queso y procedemos a cerrar y darle forma redonda con ambas manos. Es una masa fácil de trabajar, nada pegajosa.

6. Entonces espolvoreamos con pan rallado para que el exterior de las albóndigas quede más firme. 



7. Con un spary de aceite de cocina engrasamos un poco el fondo de una fuente apta para horno. Colocamos las albóndigas en ella y les damos 10-15 minutos en el horno precalentado a 200º

8. Pasado ese tiempo servimos la mitad de nuestra salsa de tomate alrededor de las albóndigas. En realidad la salsa ya está cocinada y las albóndigas conservan bien la humedad, así que no es imprescindible, pero algo ayuda. Les damos otros 10 minutos en el horno a 200º.


9. Mientras tanto preparamos los espaguetis; lleva 5 minutos. Hay varias formas de hacer espaguetis de calabacín; con una máquina espiral, con este instrumento que yo tengo o incluso con un rallador. Yo no retiro la piel para no perder vitaminas. 

10. Hervimos los espaguetis durante 3-4 minutos, que queden al dente. 


11. Escurrimos, pasamos por agua fría para frenar el proceso de cocción y reservamos. Servimos las albóndigas sobre los espaguetis y servimos unas cucharadas de salsa por encima y alrededor.



* Mirad el queso fundido en el centro de la albóndiga ;) Acordaos de tomar un cítrico (kiwi, naranja, mandarina...) después de comer para que vuestro cuerpo asimile el hierro de las lentejas =)


¡Buen provecho!

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Bergua*


viernes, 24 de abril de 2015

Quesadillas manchegas


Hoy toca cocina fusión y se me ha ocurrido combinar un clásico mexicano con un relleno muy castellano, un delicioso pisto manchego casero y un excelente queso artesano de oveja cortesía de mi amiga Mins y sus papis, a quienes dedico esta receta =) El queso está de fábula y, si os pasáis por Calzada de Calatrava, en Ciudad Real, y queréis comprar un buen manchego, buscad a Raimundo Jesús Espinosa González. El invento ha sido todo un éxito y lo repetiremos pronto ^^ Para 2 personas si es plato único o para compartir entre varios de picoteo:

  • 4 tortillas mexicanas pequeñas de maíz (2 si son grandes)
  • Unos 120 g de un buen queso manchego
  • Opcional: 1 puñadito de queso rallado suave (p.ej. mozzarella) para que el sabor protagonista sea el del Manchego
  • Romero seco
  • Pisto manchego:
    • 50 g de cebolla
    • 400 g de pimiento rojo y verde
    • 150 g de calabacín
    • 300 g (= 3dl) de tomate triturado
    • 1/2 cucharadita de semillas de comino
    • 1/2 cucharadita de pimentón dulce
    • Una pizca de azúcar
    • Sal y pimienta negra
    • Aceite de oliva














La preparación:

1. Antes que nada vamos a preparar nuestro pisto casero. Calentamos un chorrito de aceite en la sartén con un pellizco de sal gruesa y sofreímos a fuego medio-alto la cebolla picada. La sal hará que la cebolla sude.

2. Cuando la cebolla esté tierna, añadimos el pimiento rojo y el verde lavados, troceados a daditos y sin semillas. Tapamos para que se cocine más rápido con ayuda del vapor y les damos unos 4 minutos a fuego medio-alto para que se ablanden un poco.


3. Entonces añadimos el calabacín (con piel) también cortado a daditos, añadimos sal, pimienta y el comino, volvemos a tapar y dejamos que sofría a fuego lento durante 20-25 minutos. Le damos una vuelta de vez en cuando.

4. Pasado ese tiempo, el sofrito desprenderá un delicioso pero discreto aroma a comino al levantar la tapa. Ahora añadimos el pimentón dulce y le vamos un par de vueltas para que se mezcle con las verduras. No lo echamos antes porque se quema con facilidad y nos amargaría el plato. Entonces vertemos el tomate triturado en la sartén con media o una cucharadita de azúcar para corregir de acidez.


5. Subimos el fuego a medio-alto y dejamos que sofría sin tapar durante otros 8 minutos. Esta vez no tapamos porque queremos que se evapore el exceso de líquido y se nos quede un pisto denso, no líquido. Cuando esté listo, retiramos del fuego y reservamos.

6. Ahora tomamos una tortilla, cubrimos la mitad con pisto y sobre éste distribuimos trozos de queso manchego. Espolvoreamos con el romero seco. No hace falta nada más, pero si tenemos un puñadito de queso rallado de sabor suave, nos servirá de "pegamento" cuando se funda; es opcional. Doblamos sobre la parte donde tenemos los ingredientes.


7. En una sartén caliente vamos a cocinar las quesadillas a fuego medio-alto durante 3-4 minutos por cada lado. Recomiendo poner antes de cocinar cada quesadilla un mínimo de aceite en la sartén con ayuda de un spray de cocina.

8. Ya sólo nos queda cortarlas en cuartos o en tercios y servir. En un cuenquecito servimos también el pisto que nos haya sobrado.


¡Buen provecho!


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martes, 21 de abril de 2015

Kugel sefardí de verduras y eneldo


El kugel es un pastel típico del Pésaj, es decir, la Pascua hebrea o judía, festividad que conmemora la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto. Se prepara con multitud de ingredientes, a veces es dulce y otras salado, así que puede ser tanto plato principal como postre. Es un plato de cocción lenta, pero hoy traigo una versión que se cocina en una media hora porque lo vamos a hacer finito. La receta es de un libro del que me enamoré en Polonia, se llama The Complete Guide to Traditional Jewish Cooking y es de Marlena Spieler. Estos son los ingredientes para 2 personas:


  • 1/2 puerro
  • 100 g de espinacas frescas
  • 1/2 calabacín pequeño
  • 1 patata pequeña
  • 1 ajete
  • 1 diente de ajo
  • 1 huevo
  • 1/2 cucharadita de cúrcuma
  • Sal y pimienta
  • 3 Cucharadas de aceite de oliva
  • 1 limón cortado en barquitas
  • 1,5 cucharadas de matzá rallada o pan rallado (La matzá es el pan ácimo judío y rallado, se usa como pan rallado común)




La preparación:

1. Cortamos el puerro en anillos finos y los lavamos. Lo rehogamos con una cucharada de aceite y el diente de ajo picadito hasta que quede tierno.

2. Lavamos las espinacas y sin escurrirlas las cocinamos en la misma sartén hasta que queden tiernas también. Cuando se enfríen un poquito (para no quemarnos) las picamos a cuchillo (no hace falta que el corte sea fino).



 3. Lavamos el calabacín y lo rallamos con piel incluida. Escurrimos apretando con las manos para deshacernos del exceso de agua. El ajete lo cortamos en rodajitas finas. Pelamos la patata, la lavamos y la rallamos también. Escurrimos la patata rallada apretando con las dos manos para deshacernos del exceso de agua y almidón.

4. Juntamos todas las verduras y mexclamos con la cúrcuma, la sal y la pimienta. Añadimos el pan rallado. Tiene que adquirir una consistencia similar a la de una masa. Batimos el huevo batido y el eneldo y mezclamos con las verduras.



5. Ahora nos hace falta una bandeja apta para horno; normalmente el kugel se hace en bandejas rectangulares; yo cuando hago sólo para 2 personas, no cubro todo el fondo. Servimos un par de cucharadas de aceite en el fondo de la bandeja y con un pincel de cocina lo repartimos. Lo metemos durante 5 minutos en el horno precalentado a 200º.



6. Entonces servimos nuestra masa extendida de forma uniforme y de modo que el pastel tenga 1 cm de grosor. Como el aceite estará caliente, oiremos que se empieza a cocinar. Horneamos durante 15 minutos a 200º. Después bajamos a 180º y le damos otros 15-20 minutos hasta que quede firme y dorado.

* Se puede comer frío o caliente. Esperamos un par de minutos antes de cortarlo en porciones rectangulares y lo servimos con las barquitas de limón y, si tenemos, algo de eneldo fresco.



¡Buen provecho!

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domingo, 19 de abril de 2015

Chijeu-buldak: pollo de fuego coreano con queso


Un mes más, los participantes del reto de Cocinas del mundo llegamos a nuestro destino internacional, que no es otro que Corea esta vez, o más bien "Korea" ;)


El buldak es un plato de pollo macerado en una salsa picante y es popular en los puestos de comida rápida callejeros de Corea. Hace unos años, algunos restaurantes empezaron a ofrecer este plato con la opción de queso fundido por encima, y es precisamente esa interpretación moderna del plato la que os traigo hoy. "Chijeu" significa "queso" en coreano, "bul" significa "fuego" y "dak" significa "pollo"; ahí tenemos la explicación del nombre 치즈불닭. Para 2 comensales:



  • 300 g de pechuga de pollo 
  • 3 dientes de ajo 
  • 1 cucharadita de jengibre fresco picado 
  • 2-4 cucharadas de copos de pimiento seco (gochugaru, hot pepper flakes) 
  • 1-2 cucharadas de pasta coreana de guindilla (gochujang, hot pepper paste; se puede sustituir por sambal oelek) 
  • 1/2 cucharada de salsa de soja 
  • 1 y 1/2 cucharadas de aceite vegetal 
  • 2 cucharadas de sirope de arroz (se puede sustituir por sirope de maiz, azúcar, miel, agave...) 
  • 1/4 de cucharadita de pimienta 
  • 125 g de mozzarella fresca 
  • 2 cucharadas de agua 
  • 1-2 cebollinos (o cebolletas) para decorar. 



  • Opcional, como acompañamiento y para enriquecer la textura del plato, se pueden elegir 130 g de: pastel de arroz coreano (tteokbokki tteok; es lo que yo he usado hoy); tallarines de boniato coreanos (son grisáceos cuando están secos) y se parecen a los soba japoneses; tallarines udon o tallarines celofán, que quedan transparentes al cocinarlos. 



La preparación:


1. Lo primero es preparar nuestra salsa para poner el pollo a marinar. Mezclamos la pasta de guindilla, los copos de pimiento, el sirope, el aceite y el ajo y el jengibre picaditos. Así obtendremos nuestra sabrosa salsa dulce y picante. 



2. Cortamos el pollo en dados y lo impregnamos con la salsa que hemos preparado.  Con 2 cucharadas de agua terminamos de limpiar el recipiente de la salsa y lo añadimos al pollo. Reservamos en la nevera durante 10-20 minutos.


3. Si vamos a acompañar el pollo con pastel de arroz o tallarines, aprovechamos ahora para prepararlos. Yo usé este tipo de pastel de arroz y los corté por la mitad para que el tamaño fuera bien con los dados de pollo. Ponemos agua a hervir, cuando hierva, introducimos la pasta. A los 6-8 minutos subirán a la superficie, como pasa con los ñoqui cuando están listos. Sacamos del agua y reservamos.


4. Para cocinar el pollo, tradicionalmente se usa una cazuela de hierro, pero también podemos usar una sartén corriente, que además hace la cocción más rápida. Calentamos una pizca de aceite en la sartén y cocinamos con tapa a fuego medio durante 6-7 minutos. Removemos un par de veces para que no se queme.


5. Pasado ese tiempo, añadimos los pastelitos de arroz, bajamos el fuego al mínimo y le damos otros 5 minutos de cocción, o lo que haga falta para que el pollo se termine de cocinar. Yo pasé los pastelitos por el cuenco de la salsa para aprovechar hasta la última gota.

6. Servimos entonces el pollo en una cazuelita apta para horno y coronamos con el queso. Le vamos a dar unos 5-10 minutos a 200º en el horno precalentado. Queremos que el queso se derrita. Si os aguantáis, dejad también que el queso tome algo de color. A mí me venció la impaciencia y lo saqué cuando todavía estaba bastante blanquito.


7. Mientras se funde el queso, cortamos finito el cebollino y/o la cebolleta, que añadirán color y frescura al plato. Yo usé una de cebollino y una de cebolleta.


8. Ya no queda más que espolvorear el verde por encima del queso y comer mientras está caliente. ¡Buen provecho!

* Para más estupendas recetas coreanas, os recomiendo esta página, que es donde yo aprendí a hacer este plato =)

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domingo, 12 de abril de 2015

Solla al horno con guarnición al za'atar


La solla es, junto al salmón, uno de los pescados más consumidos en Dinamarca. Se parece al rodaballo, pero es más barato y tiene un sabor más suave. También es común en Galicia, al ser también zona de aguas frías. Una forma sencilla y sana de cocinarla es al horno, y encima no ensuciamos la cocina ;) De guarnición hoy os propongo calabacín, zanahoria y patatas al horno con una pizca de aceite y unas cucharadas de za'atar, una mezcla de especias muy utilizada en Siria, Israel y otros países de Oriente Medio. El ingrediente principal del za'atar es el tomillo, pero también lleva semillas de sésamo, sal, orégano, comino, hinojo, zumaque, hisopo, mejorana y ajedrea. Para 2 personas:


  • 2 piezas de solla (unos 400 g)
  • 4 patatas pequeñas
  • 1 calabacín
  • 2 zanahorias
  • 4 cucharaditas de za'atar
  • Limón
  • Guindilla en polvo (opcional)
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta


La preparación:

1. Pelamos la patata y la zanahoria. Conservamos la piel del calabacín. Pelamos las tres cosas. Las cortamos en bastoncillos de tamaño uniforme. 



2. Rociamos con 2-3 cucharadas de aceite de oliva bien repartidas, espolvoreamos con 4 cucharaditas de za'atar y mezclamos bien para que llegue a todas las verduras. Las podemos a hornear durante 15 minutos en el horno precalentado a 220º.


3. Lo siguiente es preparar el pescado. Yo tenía 2 pescados enteros, ya sin la cola y sin la cabeza. Los lavamos y los ponemos boca abajo. En la piel hacemos cortes cruzados. En ellos colocamos láminas de ajo que impregnarán de sabor la carne del pescado en los cortes.



4. En la cara de arriba espolvoreamos con la especia que más nos guste. Yo usé una mezcla para pescado que se llama "pil-pil" y guindilla en polvo. Pasados 15 minutos de horno para las verduras, servimos el pescado sobre estas, rociamos con limón y horneamos durante otros 15 minutos.



 5. Pasado ese tiempo, comprobamos que esté todo cocinado y servimos. 


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