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domingo, 30 de septiembre de 2018

Churros falsos


¡Otro mes, otro asalto con #asaltablogs! Y con este estrenamos el curso :)

La despensa asaltada de este mes ha sido la de Ana, de Migas en la mesa, y ha sido un verdadero placer, porque compartimos ideas y filosofías de vida y yo no lo sabía; pero me hizo mucho ilusión descubrirlo. 
Ese es uno de los motivos por los que escogí esta receta de churros falsos o "de mentirijilla", porque representa muy bien mi estilo de vida y de cocina. Aquello de "un día al año no hace daño" lo tengo muy presente. Es importante disfrutar y no obsesionarse, pero para mí también es importante cuidar mi templo, para que me dure muchos años, y ser coherente. La vida sedentaria que la grandísima mayoría llevamos hoy en día no requiere la misma alimentación que la vida de ganaderos, granjeros e incluso gente de ciudad que tenía que guardar el calor corporal porque eso de la calefacción era un cuento o un lujo. Lo veo mucho aquí en la cultura danesa; los horarios, las comidas y demás, todavía hablan de las horas de luz, las responsabilidades y los inviernos fríos de generaciones pasadas. Hoy en día, en Navidad y otras ocasiones especiales, es una maravilla recordad aquellos tiempos y las tradiciones que nos han llegado. Pero para el día a día, hemos de adaptar la manera en que comemos, dormimos, etc. para cuidarnos de la mejor manera y sacarle partido a nuestra existencia.

Todo esto para decir que yo en casa como muy sano; espaguetis de calabacín, bizcochos en los que sustituyo mantequilla por puré de manzana, horno en lugar de frito, tortilla de patata asada en lugar de rehogada en aceite, etc. Pero no quita eso que en mi próxima visita a España me de un homenaje con unos buñuelos de calabaza o unos chipirones rebozados, o que a mis invitados les prepare un festín clásico. Y de esa línea de pensamiento surge esta receta de falsos churros, hechos al horno y con muy poquita azúcar (que además se puede sustituir por edulcorante). Se los serví a mis vecinos y hasta mi vecina diabética se atrevió con ellos y le sentaron genial. Evidentemente, no se debe esperar ni la textura ni el sabor de un churro frito y cubierto en azúcar. Pero es una buena receta. A la mesa saqué salsa de chocolate para el que quisiera. Salen unos 24, por cierto.


  • 125 g de harina  [floja]
  • 250 ml de agua
  • 2 cucharadas de azúcar, 
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 50 g mantequilla 
  • 2 huevos
  • Vainilla en pasta o en esencia líquida
  • Opcional: Salsa de chocolate baja en calorías, preferiblemente sin azúcar


La preparación:

1. En una olla fundimos un poco la mantequilla a fuego medio-lento y añadimos el agua, la sal y el azúcar. Movemos un poco para que se integren los ingredientes.


2. Cuando de el primer hervor, incorporamos la harina tamizada de una sola vez y sin pausa mezclamos bien con una espátula hasta que la masa esté bien formada y se despegue fácilmente de las paredes de la olla.


3. Retiramos la masa del fuego y le damos unos 5 minutos para que se enfríe un poquito.

4. Entonces añadimos el primer huevo y removemos bien. Cuando esté totalmente integrado, hacemos lo mismo con el segundo huevo.

5. Por último añadimos la vainilla; en mi caso un par de gotas.

6. Pasamos la masa a una manga pastelera (o una bolsa de cocina) y dejamos reposar la masa ahí dentro hasta que se enfríe.

7. Acto seguido formamos los churros sobre papel de horno. Puede ser con boquilla o sin nada decorativo. Yo utilicé la que tenía a mano en ese momento.


8. Finalmente les damos 20 minutos en el horno a 200º ya precalentado. Es buena idea comprobar si estás cocinados por dentro antes de ponerlos a enfriar en una rejilla. Recién hechos es como mejor están.


9. Como decía, con salsa de chocolate por encima están deliciosos, haz la prueba ;)

¡Buen provecho!


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domingo, 16 de septiembre de 2018

Gambas al estilo cajún





¡Por fin ha llegado la vuelta al cole de Cocinas del mundo! Y este mes nos pasamos por Nueva Orleans (Louisiana) a comer. De allí me he traído estas gambas al estilo cajún. Sencillas, rápidas de preparar y muy sabrosas.




Personalmente creo que las preferiría ya peladas, pero por ser la primera vez, quise respetar la forma habitual de servir la receta. Me inspiré en lo que aprendí leyendo aquí y aquí, aunque no me pude resistir a darle mi propio toque personal para hacerla una receta más sana. Para 4 personas:

  • 600 g gambas sin pelar
  • 1 cebolla de aprox. 75 g (en la receta original, salsa de cebolla para ensalada)
  • 30 ml de aceite de oliva
  • 30 ml de salsa inglesa (también llamada Worcestershire, worcester o perrins)
  • 60 ml de caldo de pollo
  • 50 ml de cerveza rubia
  • 1 cucharada de ajo prensado
  • 1/2 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1/2 cucharadita de pimentón
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1/4 cucharadita de pimienta de cayena
  • Sal y pimienta

La preparación:


1. Como para mi receta sustituí la salsa de cebolla por cebolla fresca, lo que haremos será pelar la cebolla y licuarla junto con el aceite y la salsa inglesa para hacer una pasta.


2. A esa pasta le añadimos sal, pimienta, ajo prensado, cebolla en polvo, pimentón, cayena, tomillo y orégano.


3. Echamos la mezcla a una sartén caliente y, cuando empiece a hervir, añadimos las gambas y les damos un par de vueltas (un minutillo).


4. Incorporamos entonces el caldo y la cerveza y le damos otro par de vueltas para que se evapore el alcohol y se mezclen los sabores (otro minutillo). 

5. Tapamos y le damos 10 minutos, hasta que el alcohol se haya evaporado y las gambas estén cocidas.




¡Buen provecho!


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