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jueves, 18 de septiembre de 2014

Gastronomía groenlandesa. Mi experiencia.

Este verano hemos estado de viaje en Groenlandia y, pensando en compartir mis vivencias con vosotros a la vuelta, hice fotos de la comida más especial y representativa que probamos. La entrada de hoy es larga, pero casi todo son fotos y prometo que curiosas cuanto menos. Todas las fotos se agrandan si pinchas en ellas. Pasa y te cuento ;)



En la gastronomía tradicional groenlandesa no encontramos gran variedad de ingredientes ni preparaciones complejas; se alimentaban de lo que tenían a mano y lo que el clima les permitía. Por ello, en su dieta tradicional no se incluyen pan, patatas ni cereales y apenas consumen lácteos, frutas o verduras. Hoy en día, por desgracia, hay gran afición por las patatas fritas y otros platos menos sanos llegados de Europa y Canadá. Pero esta cultura, como todas, también tiene algo que ofrecer, y para mí fue fascinante descubrirlo y probarlo.


Se trata de una dieta basada prácticamente por completo en grasa y proteína. No obstante, eso no la convierte automáticamente en una dieta desequilibrada, ya que muchas de las vitaminas que nosotros obtenemos a través de frutas y verduras, ellos obtienen del aprovechamiento de todas las partes de los animales que consumen. Por ejemplo, los órganos consumidos en crudo, sobre todo vísceras de foca, y el colágeno de la piel de los animales, les proporcionan vitamina C. En la foto anterior vemos a unos pescadores destripando a una foca de la que se aprovechará absolutamente todo. Mi vikingo se atrevió a probar el hígado crudo, yo me conformé con mirar. Esto rosa y gris que veis en la foto siguiente es mattak, piel de ballena con parte de la última capa de grasa subcutánea, cual tocino de cerdo, vamos. Se muerde para extraer el sabor y se traga sin pensar porque, creedme, no es agradable de tener en la boca.


Otras vitaminas como la A, D y la E las obtienen de la grasa de los mismos animales. En Groenlandia no hay cerdos, vacas ni gallinas. Los animales que de los que se alimentan son el reno, el buey almizclero, la foca, la ballena, la morsa, pescados como el fletán y el capelín, cangrejo de nieve y camarones (gambas).


Corazón de buey almizclero
También son muy típicas las salchichas de buey almizclero.



Pata de buey almizclero desecada


También es posible encontrar cordero groenlandés, una carne que tiene fama de ser especialmente suculenta. Nosotros probamos el cordero a la parrilla, hecho al aire libre aunque llovía, pero la verdad, yo no me lo pude comer porque la carne estaba demasiado poco hecha.



Estuvimos concretamente en una ciudad llamada Ilulissat, ya que tenemos conocidos allí. Al margen de dónde os hospedéis, si pasáis por Ilulissat, tenéis que probar el buffet groenlandés (Kalaaliminernik sassaalliineq) del Hotel Artic. Es una oportunidad inigualable para probar el mejor producto fresco groenlandés en un delicado equilibrio entre lo tradicional y lo innovador. Casi todas las fotos de este artículo son del buffet de dicho hotel, donde tuvimos la gran suerte de comer varias veces. Si he destacar algo que recomendar, sin duda es la terrina de carne de caza con pasas y nueces. Sublime. Aquí os la dejo en la imagen:


La despensa principal de Groenlandia es el mar, de eso no cabe duda. El pescado no es mi alimento favorito, pero algunos me gustan más que otros y, en cualquier caso, disfruto de probar cosas nuevas. Después de este viaje, he de decir que el cangrejo de nieve groenlandés me enamoró. No sé ni cuántas veces lo pedí, pero es que era tal el sabor y la sensación de frescura, que aún ahora lo recuerdo y se me hace la boca agua. Aquí veis las largas patas servidas sobre hielo de iceberg:



También me parecieron sorprendentemente exquisitas la terrina de vieira (ver supra) y la terrina de pescado (a continuación). Dos platos que normalmente no hubieran captado mi atención, pero que me hicieron repetir más de una vez porque me daba miedo pensar que al terminar el viaje no los volvería a probar más. Deliciosos.


También fresquísimos y dignos de mención son los camarones, que nos servían en cuencos fabricados de hielo de iceberg. Me dicen que los mejillones también eran buenos, pero yo no los probé:


En verano recolectan unas bayas negras ácidas, llamadas bayas de cuervo o de corneja. También aprovechan para recoger algas, que hoy en día se usan en ensaladas que recuerdan a las ensaladas japonesas de wakame (foto de la izquierda). De hecho, hoy en día, en el sur de Groenlandia, incluso se cultiva lechuga. La noche que incluyeron en el buffet ensalada de lechuga (sola) para cenar, hubo un gran revuelo. La habían enviado desde Narsaq, en el sur (foto de la derecha); todo un lujo comer verde. No obstante, la vida diaria en Groenlandia, todavía hoy en día, se plantea imposible o como una pesadilla para los vegetarianos y los veganos o, al menos, esa es mi experiencia. 


Comer en Groenlandia es caro, como lo es llegar hasta allí o navegar por internet en todo el país. Sin embargo, las raciones son más que generosas; tanto que algunos días acabamos pidiendo un plato para dos. 

No es tanto típico de Groenlandia como una práctica danesa, pero en los restaurantes de los hoteles siempre hay pan con mantequilla sobre la mesa. Esta mantequilla en concreto está mezclada con una hierba llamada angélica:


El plato nacional de Groenlandia se llama suaasa, que significa sopa. La sopa de la foto era de ballena, pero también puede ser de focaSuele llevar sal, pimienta, laurel, cebolla y patatas:


Mi vikingo y yo asistimos de hecho en la preparación al aire libre de una sopa típica de bacalao recién pescado (por el vikingo y unos amigos). Las cocineras eran pescadoras groenlandesas expertas además en limpiar pescado. El guiso no consiste más que en agua, sal y el pescado con su hígado. 


Muchos restaurantes en del país, sobre todo en los hoteles, utilizan los ingredientes tradicionales para reinventar la cocina groenlandesa y modernizarla. En los nuevos platos se siente una gran influencia danesa y sorprendentemente asiática, sobre todo tailandesa y japonesa. El producto fresco disponible en Groenlandia se aprovecha mucho para hacer sashimi (en la foto de fletán) y maki-sushi (en la foto de gambas), siendo los rollitos bastante más grandes que los japoneses:



Las dos formas más populares de comer el pescado, a parte de crudo, que es lo tradicional, son desecado y ahumado. En la siguiente foto (a la izquierda) podéis ver el capelín desecado, que también se consume así en Islandia. Otra forma de prepararlo es relleno, rebozado y frito (a la derecha). 


Aquí vemos mollas de pescado desecado. Por el pueblo se ven muchas casetas donde entre maderas han colocado hilos en los que cuelgan pescados enteros secándose al frío; es lo que esta forma de servirlo pretende emular:


Carne de ballena secándose al aire libre en el jardín de una anciana: 


Carne de foca desecada. Es una carne oscura de sabor fuerte y muy salado. La textura es seca, no recuerda a la mojama. 


Y aquí tenemos el fletán en el proceso de ahumado para el que se utilizan arbustos de la zona. El olor al pasar es bastante fuerte:


También se aprovechan las huevas del pescado, por ejemplo para preparar patés. Este que os enseño es paté de hígado de bacalao:


Como os podéis imaginar, la repostería y los dulces en general nunca han tenido oportunidad de ser significativos en esta cultura, así que los postres que probamos eran de inspiración europea. Lo que sí me gustaría contaros antes de acabar es la historia del café groenlandés, que se toma precisamente después de cenar:



Según cuenta la historia, el 1er ingrediente es kahlua y simboliza la dulzura de la mujer groenlandesa. El 2º ingrediente es Tullamore whisky, que representa la fortaleza del hombre groenlandés. Depués se añade el café solo, que representa la oscuridad del invierno. A continuación se añade nata montada, símbolo de la nieve y los icebergs. Finalmente se calienta sobre una llama un poco de Grand Marnier en un cucharón; con éste se rocía el café y así se le prende fuego. Esto resulta en una llama azul que representa la aurora boreal, es decir, la aurora polar de Groenlandia.


Como yo he ido en verano, no tengo fotos de la aurora boreal, pero el atardecer en verano es increíblemente bonito y para prueba un botón. En el centro veis uno de los típicos mojones de piedras que se usaban para informar a los recién llegados de que el terreno estaba habitado. Recordad que las imagen se agrandan si pincháis en ellas.




Y me despido con uno de los icebergs que más bonitos me parecieron. Espero que hayáis disfrutado leyendo y viendo las fotos tanto como yo he disfrutado contándooslo.



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Bergua*



9 comentarios:

  1. ¡Qué pasada de publicación, Estela! Me ha encantado :D:D
    La verdad es que yo no soy nada de pescado, así que me quedo con el buey y derivados :) a ser posible un poco cocinados mejor. Qué estómago tiene el vikingo para comer foca cruda... Para que luego ponga mala cara cuando las pizzas son vegetarianas ;P

    ¡Un abrazo!

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  2. jaja ¡Muchas gracias! Me alegro de que te haya parecido interesante =) Yo no soy súper amante del pescado, pero estando allí, no podía dejar la oportunidad de probar cuanto fuera posible y la verdad es que muchas cosas me sorprendieron para bien =D

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  3. El viaje me parece impresionante y es toda una experiencia. Pero yo no podría vivir allí con esa gastronomía.... pensar que no podría comerme una ensalada por lo cara que es la verdura... y tener que alimentarme sólo de proteína!... me da un pasmo! Y por supuesto, tendría que dejar el blog de cocina... jajajajaja
    Besos

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  4. ¡Gracias Aisha! Y sí, desde luego, como viaje, bien. Y me ha encantado el probar estas cosas y vivir la experiencia para entender cómo viven ellos y porqué, pero eso, como curiosidad. Sería muy duro tener que adaptarse permanentemente. No sólo es que la verdura sea cara, es que por lo general no la hay. Si ya me encuentro dificultades importantes aquí en Dinamarca, que está relativamente cerca, ¡imagínate! Besos

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  5. Wooooowwww! Menudo reportaje!!!! No esperaba menos, por otro lado. Me ha encantado! Yo soy muuuy de pescado pero reconozco que aún así me costarían muchos de los platos... Eso sí, si tengo la oportunidad algún día, lo probaré todo. me parece super interesante y enriquecedor. Como tu, me quedo con el cangrejo de nieve (me encanta el nombre) y las terrinas. Gracias, gracias de verdad por compartilo! Una vez más, me ha encantado. Mil besos bonita! :)

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  6. Wow!!! ¡Vaya pedazo de viaje! ¡Qué pasada de fotografías! Me encantan las fotos y que nos lo hayas contado todo tan detalladamente. Aunque si te digo la verdad, me han atraído (como para comer) pocas cosas de las que nos has presentado XD Pero es cosa cultural, claro.
    ¡Presioso todo, chiqui! :D

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  7. Me ha encantado!

    Oye, y esas hojillas verdes redondas que ponen por encima de todo, ¿Qué planta es?
    Jo, yo, entre que soy alérgico al marisco y que el pescao no me tira, no sé qué comería allí :)

    Berto!

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  8. jejeje Así tengo también a mi amiga Mariel, que entre alergias y gustos, la pobre no comería.
    Las plantas y florecillas son literalmente lo que encuentren. El hotel tenía un pequeño vivero donde cultivaba por ejemplo la angélica para hacer mantequilla de hierbas, pero por lo demás, son decoración, les sirve prácticamente la que encuentren.

    Los daneses por ejemplo usan "krasse" para el smørrebrød. Esa sí se come ;)

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  9. ¡Muchas gracias, María y Remei! Me encanta que os encante ^^

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